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consciencia

19

Oct
2018

Sin comentarios

En alimentación

Por Noe Sánchez

¿A quién alimentamos cuando comemos?

En 19, Oct 2018 | Sin comentarios | En alimentación | Por Noe Sánchez


Esta pregunta me fascina. Encarna grandes verdades en sus múltiples respuestas.

La cuestión alimentaria se encuentra atravesada por tantos factores (sociales, culturales, políticos, económicos, psicológicos, emocionales, ecológicos) que termina siendo un evento multidimensional: opera en todas las áreas de nuestra vida.

Nunca estamos afuera, siempre que exista un plato de comida nos involucramos en una red inconsciente y compleja que nos envuelve. Veamos:

Llevamos un siglo comiendo alimentos envasados. Esto es un problema no solo para la salud, la familia, la comunidad y la tierra, sino también para el concepto que tenemos de cómo los alimentos nos conectan con el mundo que nos rodea.

Nuestro creciente distanciamiento de cualquier compromiso directo con los procesos mediante los cuales la materia prima de la naturaleza se transforma en platos de comida, está alterando nuestros conceptos de lo que es la alimentación.

La idea de que los alimentos están conectados con la naturaleza, el trabajo humano o la imaginación, es difícil de concebir cuando nos llegan en un paquete, totalmente procesados, cosechados de góndolas de supermercados o entregados por deliverys al paso.

Al comprar nuestros alimentos en circuitos y redes “informales” como ferias agroecológicas, productores artesanales, campesinos, emprendedores, vecinos, familiares, amigos; estamos empoderando antiguas formas de producción alimentaria, conscientes y sustentables.

Los productores que utilizan materias primas naturales, locales y hasta agroecológicas son personas que respetan el agua, la tierra, el aire, los recursos naturales como fuente. Al apoyarlos, fomentamos el comercio justo, pagando directamente a productores por su trabajo manual y acortando distancias en las cadenas de intermediarios que incrementan el valor de los alimentos.

Como consumidores, cada vez que elegimos comprar un alimento estamos “votando” por un modelo de consumo y de producción agroalimentaria. Sí depende de nosotros lo que termina ocurriendo con el monte nativo, el cambio climático, los incendios, el agua.

Por otro lado, cuando abrimos espacio en nuestras vidas para conectar con lo que comemos, cuando nos dedicamos a elegir con conciencia nuestros alimentos, a cocinarlos, a saborearlos: sanamos.

En griego, cocinero y sacerdote se dicen de la misma forma: “mageiros”; y tiene las mismas raíces etimológicas que la “magia”.  Al cocinar trabajamos con materias primas vivas, no con teclados o maquinas, sino con plantas, frutos, semillas, granos, algas, hongos, animales. Estamos trabajando con los elementos: el fuego, el agua, la tierra y el aire. Y los utilizamos para hacer alquimias.

Los alimentos naturales nos nutren a través de las fuerzas constitutivas de vida, a través de la información que las semillas absorbieron de la tierra, del agua, del cosmos y la tradujeron en una fruta, un vegetal, un cereal. Nuestras células reciben esa memoria ancestral, la abrazan y apropian para conformar nuestra fuerza vital y nutrir nuestro campo energético.

Lo que comemos se transforma en la calidad de nuestra sangre, células y tejidos; más también en nuestra  “frecuencia vibracional”: nuestras palabras, pensamientos, emocionalidad. Comer alimentos reales, cargados de vida, nos brinda energía extra para estar despiertas, atentas, activas.

Si me alimento de productos artificiales, mi organismo gasta mas energía para procesarlos que la energía que me aportan. Son anti-alimentos porque consumen mi propia vida. Mantienen las “hornallas de mi energía” a fuego corona: y así voy, sobreviviendo.

Y qué pasaría si puedo cocinar mis proyectos y sueños en una fogata de gran combustión? Si cuento con energía extra para vivir inspirada y creativa, al servicio del mundo, de mi propia vida y de las demás. Comer alimentos reales tiene mucho que ver con vivir en libertad. Lo artificial nos desconecta, nos aleja de la naturaleza, de nuestra propia verdad.

Nos invito a encontrarnos entre nosotras, intercambiar saberes, recetas, ingredientes. Volver a las cocinas, al útero de casa, encender el horno y amasar un pan. Volver al trueque, hacer huerta, compostar residuos vivos, secar semillas y regalarlas o sembrar. Llenar los platos de vida, colores, aromas, sabores. Jugar. Decorar tu mesa. Inventar un florero. Coser un mantel y servilletas con ropa reciclada. Comprar una olla de barro. Inpirarte con lo que tengas en la heladera. Equivocarte. Crear.

Sana una, sanamos todas! Te honramos Gran Madre Pachamama, dadora de alimentos y vida.

Invitada especial: Sofia Alzuarena – Lic en Nutrición MP 3199 – Naturismo, depuraciones, plantas medicinales.

Ilustración:
Sayi Paris Cavagnaro, nació en Mendoza en 1988, pero comenzo a crecer en Traslasierra, en un lugarcito llamado El Huaico, y de ahí siente que es.
Estudió Artes Plásticas en la UNC y dibuja y baila y hace visuales acompañando músicas y cuerpas..
Hoy sigue creciendo, entre viajes y esta Córdoba que nos une, entre estxs hermanxs con lxs que crea, entre esta fuerza feminista que nos obliga a revisarnos y deconstruirnos, entre estas líneas que no paran de brotar..
Inst: sayiyisa
Facebook: Sayi Ilustraciones y otras hierbas

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