Image Image Image Image Image

Mitad de año. Solsticio de invierno. Inti Raymi. Año nuevo maya.. Por estas fechas me pongo ritualera. 

Siempre sentí que esta época del año exigía mucho de mí, un seguir y seguir que esto recién empieza. Pero mi cuerpo, así como el clima, siempre me pide otros ritmos, un frenar a respirar profundo, a meterme para adentro y charlar conmigo un rato, a cuidarme, a reponer energías. Y normalmente este sistema, este almanaque que habitamos, no te permite frenar en mitad de Junio. 

Este año, sin embargo, es diferente. Los tiempos y los modos no los determinó ni el año lectivo, ni un tal Gregorio nosecuanto. Pero tampoco las estaciones ni las cosechas, ni el sol, ni el frío. El tiempo, y lo que hacemos con él lo está determinando un virus. ¿No les resulta loquísimo eso?

Y no estoy queriendo entrar en si está bien o mal quedarse en casa, sino que me estoy preguntando por nuestros ritmos, por lo que nos ordena la cotidianeidad, por cuánta libertad tenemos sobre nuestro tiempo, sobre cómo lo pasamos.. 

Acá en el sur vivimos en una parte del mundo que pasa por cuatro estaciones. Los árboles cambian de color, pierden sus hojas, se vuelven a vestir de fiesta para después dar frutos. Ya sé que ya lo sabemos, y muchas veces algunes tenemos la suerte de poder apreciarlo y hasta de sacar una foto que muestre la magia. Otres sufren el frío en la calle o en sus casitas con mil hendijas, o el verano matador en jornadas de 12 horas bajo el sol. 

¿Por qué dejamos durante toda la vida que el capitalismo determine nuestro tiempo? Diciéndonos que es así que funciona, que no hay nada que hacerle… y ahora un virus viene a demostrarnos que puede cambiarse. 

¿Por qué nos cuesta tanto a nosotres decidir ese cambio?


Sayi Paris Cavagnaro, nació en Mendoza en 1988, pero comenzó a crecer en Traslasierra, en un lugarcito llamado El Huaico, y de ahí siente que es.
Estudió Artes Plásticas en la UNC y dibuja y baila y hace visuales acompañando músicas y cuerpas..
Hoy sigue creciendo, entre viajes y esta Córdoba que nos une, entre estxs hermanxs con lxs que crea, entre esta fuerza feminista que nos obliga a revisarnos y deconstruirnos, entre estas líneas que no paran de brotar…


construimos una red

sumamos nuestras fuerzas

nos acompañamos

nos enredamos

creamos alianzas 

nos hermanamos 

trabajamos para sostener esa red

que nos sostiene

para nunca más estar solxs.

Federica Jachymiak Nacida en Córdoba Capital. Artista visual. Realiza trabajos individuales y grupales en diversos formatos y lenguajes artísticos. Feminista impulsada por el amor a la autogestión, la bici y el entrecruce entre las artes. Contacto: fede.jachymiak@gmail.com Instagram: @fedenbici

Déjalas solas unos cuantos días. Deja que les dé el sol, deja que les caiga la lluvia. Pronto
empezarán a crecer tus semillas.
(Arnold Lobel)

Una vez  me acerqué a una oficina porque tenía que cobrar un dinero y la chica que estaba del otro lado del vidrio me preguntó mi ocupación. “Escritora”, dije sin dudarlo. Y como soy muy culilla y tengo buena vista, pude ver como la muy chinwewencha escribía: “Desempleada”. Me fui del lugar pensando si no existiría la categoría “Escritora” en su planilla y puso cualquiera o a lo mejor pensó que eso no puede ser un trabajo o quizás que es un trabajo que no genera suficiente dinero como  para considerarlo un trabajo.

Ahora, mientras intento escribir algo sobre el trabajo en tiempos de aislamiento social preventivo y obligatorio, pienso que una de las cosas más perversas que nos hace este sistema capitalista y meritocrático es meterse en nuestras cabezas a tal punto que consideremos verdaderas cosas que en realidad son falsas. Porque en estos días de poca salida, poca juntada, poco horario y mucha casa, he llegado a pensar que “no estoy haciendo nada”. “No estoy haciendo nada” porque no estoy arriba de un escenario haciendo monólogos ni en una feria de libros en una plaza, no estoy usando el despertador ni la agenda para organizar mis tiempos, no estoy escribiendo casi nada y, sobre todo, estoy generando menos dinero que antes. Mientras “no hago nada” comencé a hacer una huerta en el patio de casa. Y mientras paleaba la tierra y sacaba yuyos me acordé de un libro que leí siendo muuuuuuy chiquita o seguramente me lo leyeron. Se trata de “Sapo y Sepo, inseparables”, escrito e ilustrado por Arnold Lobel. Es un libro de cuentos protagonizado por dos sapos muy amigos. Mi cuento favorito se llama “El jardín” y es un cuento en el que Sepo, con ayuda de su amigo Sapo, aprende que cultivar un jardín es algo hermoso aunque lleva tiempo y trabajo; y que ninguna semilla se transforma en planta si tiene miedo. Otro cuento que me gusta mucho se llama “Una lista”, y cuenta cómo  Sepo anota en un papel todo lo que planea hacer al día siguiente:

Lista de cosas para hacer hoy

-Despertarse

-Desayunar

-Vestirse

-Ir a casa de Sapo

-Dar un paseo con Sapo

-Almorzar

-Siesta

-Jugar con Sapo

-Cenar

-Dormir

Como ya había terminado con mis labores agrícolas de ese día, decidí hacer una lista, pero no de lo que pensaba hacer sino de lo que ya había hecho:

Cosas que he hecho en estos días

-Sembrar zanahoria, brócoli, acelga, cilantro y caléndulas.

-Tomar sol en el patio.

-Pensar en escribir un monólogo nuevo.

-No escribir un monólogo nuevo.

-Mirar videos de Gila y de Hannah Gadsby. Volver a ver “Friends” desde la temporada uno.

-Limpiar todo muy bien con lavandina.

-Hablar por teléfono con amigues sobre esta sensación de eterno domingo y de no estar haciendo nada o hablar de cualquier otra cosa y reírnos. La mejor parte fue la de reírnos.

-Hacer yoga con una profesora de youtube que vive en Berazategui.

-Cortarle las rastas a mi perra.

-Mantener la casa calentita después de las seis de la tarde.

-Abrigarme y salir a mirar la luna.

Fue bueno hacer la lista porque descubrí que no es cierto que “no estoy haciendo nada”. Estoy trabajando. A ritmo de semilla.

¡Hasta la victoria, always!

Sayi Paris Cavagnaro, nació en Mendoza en 1988, pero comenzo a crecer en Traslasierra, en un lugarcito llamado El Huaico, y de ahí siente que es.
Estudió Artes Plásticas en la UNC y dibuja y baila y hace visuales acompañando músicas y cuerpas..
Hoy sigue creciendo, entre viajes y esta Córdoba que nos une, entre estxs hermanxs con lxs que crea, entre esta fuerza feminista que nos obliga a revisarnos y deconstruirnos, entre estas líneas que no paran de brotar..

Florencia Ordóñez nació en Córdoba el 8 de marzo de 1977. Es licenciada en cursillos de nivelación y posee un doctorado en abandono de carreras universitarias. Escribe, publica libros propios y ajenos desde el sello Malasaña Ediciones, hace monólogos de humor, coordina talleres de escritura; ha incursionado en la actuación y el teatro de títeres. También se ha desempeñado en varios trabajos decentes de los que fue oportunamente despedida. Políticamente se define como feminista silvestre y anarco-peronista.


en las imposibilidades habita
posibilidad
como en el tiempo en la quietud
de pronto no importa el escenario
desde el que digo casa amor poema
que decir es la guarida
el llamado que empuja
y que nos salva
la distancia y el miedo
ahora escribo a cualquier hora en cualquier sitio
como antes
y me doy cuenta

C.

Paola Lucero Antonietti – También LaPao Cósmica (o viceversa) –

Flor de la red flordelunar, arquitecta, ilustradora, docente, cósmica. Nacida el 2 de setiembre de 1979 en Córdoba Capital.Realiza diseños cósmicos en distintos soportes y formatos:  ilustraciones, trencadís -mosaiquismo-, fanzines. Arquitecta que pone su mirada en la ciudad y el habitar de la ciudad, haciendo foco en el diseño participativo y colectivo Es docente del secundario en donde aprende mucho de los chicos y las chicas. / Desarrolla talleres con niños y grandes en donde la creatividad es el motor de las producciones. Y juega.

Contacto: lapaocosmika@gmail.com / Facebook: LaPao Cósmica

Camila García Reyna nació el 27 abril de 1987 y es cordobesa criada en Cruz del Eje y Arroyito.

Escribe sobre todo poesía. También juega y por eso publica libros y recita y lee, y participa de puestas teatrales y musicales, y coordina talleres de escritura y tejido para adultos, y de lectura y escritura lúdica para niños. Es Licenciada en Letras Modernas y apasionada por el mate y la comida deliciosa. Es un poco solemne, una pena, pero como se lo permite también se divierte con eso.

En este espacio de amor habrá una porción de poesía que es una forma de aprender la paz, de reconocerse, de recordarse, de entregarse, de compartirse siendo. Un deseo de encontrarse en las hermanas, de respetarse, de estarse queriendo, de respirar lo que elegimos, confiadamente, un poco más alegres cada vez.


Sacar belleza de este caos es virtud

(Gustavo Cerati)

Elegir un barbijo que combine con la remera, perfumarme con eau de lavandine a todas horas, amigarme con el cine de terror, volver a leer “Un mundo feliz”. Reírme, por no llorar.

Pero también, a veces, llorarlo todo y llorarlo bien.

Hacer reuniones clandestinas con amigas, en la esquina, con barbijo y bolsa de compras. Tener un “minuto” por si me para la policía, como les militantes de los setenta.

Cantar la marcha peronista en la ventana, a los gritos.

Descubrir que en mi patio hay por lo menos diez especies distintas de plantas con flores. Y en la cuadra, ni te cuento.

Odiar las videollamadas.

Amar las videollamadas.

Abrir tinder.

Cerrar tinder.

Preguntar más seguido que nunca ¿cómo estás? y que también me lo pregunten. Entender que el amor es, más que nada, una pregunta.

Pensar en todas las cosas que voy a hacer cuando esto termine. Pensar que quizás esto no termine nunca. Saber que es imposible imaginar el después. Vivir con dignidad el mientras tanto.

Sorprenderme haciendo cosas nuevas. Tejer redes con otres, aunque aislamiento. Usar como epígrafe una frase de Cerati, ¿quién me ha visto y quién me ve?

Cocinar galletitas de limón.

Hacer picnic al sol en el patio.

Disfrutar la soledad.

Temer la soledad.

Tener un arranque de ira divina y romper un vidrio. Recibir un mensaje de la casa de al lado: “¿Estás bien? Contá con nosotres”.  Saber que cada vidrio roto en mi vida, valió una certeza.

Esta vez fue: no quiero acostumbrarme.

Saber qué nos hace bien es intrincado. Ponerlo en práctica, más aún. Si en medio de esta película lo intentamos, ¡qué vacuna!

HLVA!

Florencia Ordóñez nació en Córdoba el 8 de marzo de 1977. Es licenciada en cursillos de nivelación y posee un doctorado en abandono de carreras universitarias. Escribe, publica libros propios y ajenos desde el sello Malasaña Ediciones, hace monólogos de humor, coordina talleres de escritura; ha incursionado en la actuación y el teatro de títeres. También se ha desempeñado en varios trabajos decentes de los que fue oportunamente despedida. Políticamente se define como feminista silvestre y anarco-peronista.

   

Sobre el placer (o los placeres) un domingo 26 de abril de 2020

Siempre dibujo o ilustro de alguna forma sobre los temas que elegimos reflexionar con mis compañeras. Hoy siento que con la imagen no me alcanza así que decidí darme la oportunidad de escribir. No sé si lo hago bien o mal (no creo mucho en esos parámetros) pero estoy aquí, intentándolo…
Si bien realizo labores que amo, generalmente me cuesta conectar con el placer / los placeres, no hablo del placer sexual,  me refiero a hacer cosas por puro placer, permitirme y regalarme ese tiempo, sentir que lo merezco. Creo, en este punto, que hace falta que trascienda muchas generaciones de mi linaje femenino que no han podido elegir ni dedicarse a lo que les daba placer. Y es que ha calado tan hondo la sobreexigencia de la productividad que hasta nos dan culpa los “momentos de ocio”.

Hoy me cuesta aún más conectar con el placer. Hoy encontraron el cuerpo de otra persona asesinada por la violencia machista y patriarcal. Una mujer que buscábamos, difundiendo en redes, esperando que apareciera VIVA. Amanecí con la noticia, llorando junto al cielo lluvioso, con el cuerpo estrujado y un BASTA en la boca. Me pregunto ¿cuánto más podemos soportar?

En este momento de aislamiento social, la tierra y las plantas siguen siendo mi refugio. Seguiré sembrando, con la intención de que trascienda cada una de esas vidas arrebatadas… Como dice la Sayi: ¨No abandonar ni la lucha ni la siembra¨

Federica Jachymiak Nacida en Córdoba Capital. Artista visual. Realiza trabajos individuales y grupales en diversos formatos y lenguajes artísticos. Feminista impulsada por el amor a la autogestión, la bici y el entrecruce entre las artes. Instagram: @fedenbici

     

Miércoles 22 de abril de 2020

Es de noche e hicimos taller por zoom, ahora es así, no nos dejan encontrarnos para frenar el contagio, pero lo único que hacemos es encontrarnos y volvernos a encontrar de maneras creativas, con nosotres, con otres, a ver cómo estamos, qué podemos hacer… trueques por rappi o por medio de amigues, pomelos en un taxi a la familia, regalitos frutales a domicilio a lxs vecinos en horas de salir a la despensa.
Consolar(nos) por teléfono, sentarse imaginariamente con la hermana a tomar mate en su patio al sol, conversar con el mar por las mañanas.
¿Qué está pasando? No tengo la menor idea.
Salgo a la calle con barbijo.
Veo a mi sobrino por teleconferencia, está por cumplir 9 meses y ya aprendió a hacer “no tá” “acá táaaa”.
En casa cocinamos más y más rico y buscamos compartir momentos, hacer tareas comunes, prestarnos atención.
Banjo aprendió truquitos y se siente acompañado, eligió su propio lugar para dormir, el estudio. Casi todos los días me extiendo con él al sol y dejamos que la tierra nos sostenga. La Huay hace lo mismo con sus gatas, dice que está aprendiendo a no ser “productiva”, a reposar como ellas, cómodamente.
La Mé dibuja, ensayamos por video llamada, nos llegan las voces a destiempo, la música a destiempo, pero el amor al unísono.
Trabajo menos y cobro menos, aunque estoy dando más (es un funcionamiento mágico o práctico: consumo menos, me sobra lo que tengo y comparto con algunes que lo necesitan).
Conocí a mi vecino Juan, o sea, ya lo conocía, pero nos presentamos, es el que hace pan casero y siempre nos cayó muy bien. Juan como mi abuelo.
Hoy transplanté una papaya y un tomate. Veremos si sobreviven. Como nosotres.
Mientras tanto estamos, metemos las manos en la tierra, celebramos el atardecer.
Espero que pase para bien, que mueva en mí el amor, que brille algo.
Camila de antes y después (si leen y si no) Gracias por acompañarme ahora.

C.

Camila García Reyna nació el 27 abril de 1987 y es cordobesa criada en Cruz del Eje y Arroyito. Escribe sobre todo poesía. También juega y por eso publica libros y recita y lee, y participa de puestas teatrales y musicales, y coordina talleres de escritura y tejido para adultos, y de lectura y escritura lúdica para niños. Es Licenciada en Letras Modernas y apasionada por el mate y la comida deliciosa. Es un poco solemne, una pena, pero como se lo permite también se divierte con eso. En este espacio de amor habrá una porción de poesía que es una forma de aprender la paz, de reconocerse, de recordarse, de entregarse, de compartirse siendo. Un deseo de encontrarse en las hermanas, de respetarse, de estarse queriendo, de respirar lo que elegimos, confiadamente, un poco más alegres cada vez.

De repente las cosas se dieron para que nos quedemos en la casa, entonces hoy, estamos en la casa. Esto me llevó a preguntarme:

¿En qué lugares de la casa me da placer estar? O quizá, ¿Qué lugares de la casa son placenteros para mí?

Descubro en estos días otros lugares que antes, en la cotidianidad de entrar y salir, no registraba. En la rutina, solo pasaba por algunos espacios sin prestar atención. Y También tenía algunos otros rincones de permeancia y otros que me eran de ritual: Tomar mate sentada en la verja del patio.

En estos días de cuarentena  que habito la casa y estoy más tiempo en ella exploré, presté atención, observé, me quedé un rato sintiendo y me di cuenta de “otros” lugares. Y así, encontré que  hay “otros” en donde me es placentero estar. Cinco minutos, media hora, toda la siesta, un rato en la noche. 

En la esquina del patio que da hacia el Este, descubro que el sol que se cuela por otros huequitos. Allí, parece que es más constante en otoño y la altura de los edificios casi no lo tapan. 

Moví un banquito de madera despintado y lo puse cerca del níspero. Desde ese lugar, puedo ver las plantas más de cerca. Y hasta encontré otro camino más de las hormigas. Ahora el mate suele ser ahí.

Hay otro lugar. La pared frente a la puerta de una habitación. En estado de limpieza desempolvé un cuadro, que hacía rato que estaba en el estante con papeles encima.  Y lo colgué. Ahora, abro la puerta y encuentro el placer de contemplar. Allí, estando y mirando.

Otro, es la cama. Allí exploro distintas posiciones para estar, por ejemplo hacerme un bollito en el costado donde van los pies. O recostarme transversal,  mirar el techo y poner las manos sobre el útero un rato

(y allí aparecen los rincones de placer del cuerpo que son para otro texto)

Entonces, creo que podemos aprovechar esta permanencia para re-descubrir otros espacios de la casa y habitar este permanecer placenteramente. 

Descubrir lugares y rincones que nos dan placer

Y esto abarca desde mover un mueble para abrir más espacio hasta pintar una pared para darle color a una habitación. Mirar otras esquinas desde el rincón opuesto a donde solemos sentarnos. Ponerle una maceta con plantas a la ventana. Escuchar por donde se cuela el viento. Cambiar un objeto de lugar: la alfombra, los libros, el búho de adorno. Poner un almohadón en el piso para  leer. Encontrar el rincón para ver caer la lluvia (y escucharla).

Ahora que estamos más en la casa, podemos explorar que lugares nos son placenteros habitar. Para darnos un rato ahí. Y disfrutar.

Paola Lucero Antonietti – También LaPao Cósmica (o viceversa) – Flor de la red flordelunar, arquitecta, ilustradora, docente, cósmica. Nacida el 2 de setiembre de 1979 en Córdoba Capital.Realiza diseños cósmicos en distintos soportes y formatos:  ilustraciones, trencadís -mosaiquismo-, fanzines. Arquitecta que pone su mirada en la ciudad y el habitar de la ciudad, haciendo foco en el diseño participativo y colectivo Es docente del secundario en donde aprende mucho de los chicos y las chicas. / Desarrolla talleres con niños y grandes en donde la creatividad es el motor de las producciones. Y juega.

Contacto: lapaocosmika@gmail.com / Facebook: LaPao Cósmica

Sayi Paris Cavagnaro, nació en Mendoza en 1988, pero comenzo a crecer en Traslasierra, en un lugarcito llamado El Huaico, y de ahí siente que es.
Estudió Artes Plásticas en la UNC y dibuja y baila y hace visuales acompañando músicas y cuerpas..
Hoy sigue creciendo, entre viajes y esta Córdoba que nos une, entre estxs hermanxs con lxs que crea, entre esta fuerza feminista que nos obliga a revisarnos y deconstruirnos, entre estas líneas que no paran de brotar.. Instagram: @sayiyisa / Facebook: Sayi Ilustraciones y otras hierbas

Derechos humanes 

digamos

todo lo que no existe 

en hechos

una hipocresía mundial

una lucha constante y encarnizada

una consigna rota antes de su creación

un olvido iniciático

un anhelo de supervivencia

una renegociación sistemática

un premio de papelitos

palabras con valor de ley que no se cumplen en millones de casos

en coordenadas diversas

memorándum de la única responsabilidad amorosa impostergable

trabajo interno externo

ayuda-Memoria

mantra que repetimos como herramienta

para que une pueda 

pedir auxilio

y recibirlo

recomponer su cara en la ajena

recordar

ser 

reconocido

por alguien

C.

Camila García Reyna nació el 27 abril de 1987 y es cordobesa criada en Cruz del Eje y Arroyito. Escribe sobre todo poesía. También juega y por eso publica libros y recita y lee, y participa de puestas teatrales y musicales, y coordina talleres de escritura y tejido para adultos, y de lectura y escritura lúdica para niños. Es Licenciada en Letras Modernas y apasionada por el mate y la comida deliciosa. Es un poco solemne, una pena, pero como se lo permite también se divierte con eso. En este espacio de amor habrá una porción de poesía que es una forma de aprender la paz, de reconocerse, de recordarse, de entregarse, de compartirse siendo. Un deseo de encontrarse en las hermanas, de respetarse, de estarse queriendo, de respirar lo que elegimos, confiadamente, un poco más alegres cada vez.

Federica Jachymiak Nacida en Córdoba Capital. Artista visual. Realiza trabajos individuales y grupales en diversos formatos y lenguajes artísticos. Feminista impulsada por el amor a la autogestión, la bici y el entrecruce entre las artes. Instagram: @fedenbici

Scroll to Top

Hacia arriba

2018 julio

01

Jul
2018

Un comentario

En Invitadxs

Por Noe Sánchez

¿Fútbol para todas?

En 01, Jul 2018 | Un comentario | En Invitadxs | Por Noe Sánchez

El fútbol es masculino. No. Pero en las escuelas siguen enseñando fútbol a los nenes en educación física y a las nenas vóley.

¿Es masculino el fútbol? No. Pero en las jugueterías siguen estando las pelotas del lado de los juguetes de “varón” ,  junto a los soldaditos, a los superhéroes, a los autitos, los aviones, los camiones… no del lado rosa Barbie, donde hay pinturas, bebés, disfraces, cocinitas coronitas, tacos y hasta set de limpieza. Sí. Todavía. Y si se vende es porque se compra. Así se compra. Para niñas y para varones.

¿Desde cuándo las mujeres jugamos al fútbol? No lo sé. Creo que desde siempre. A escondidas. Con hermanos varones de entre casa. Madres y tías con hijos “varones que necesitan jugar a la pelota”  y padres ausentes.

¿Desde cuándo las mujeres “nos permitimos” jugar fútbol?  Tampoco lo sé. Pero recuerdo la rareza de las caras cuando nuestra compañera Paula Mónaco Felipe dijo que habían formado un equipo de fútbol femenino por allá por el 98. Parecía cosa de “machonas”. Si todavía hablábamos de la homosexualidad como enfermedad. Si todavía no se hablaba de educación sexual ni de nada. Todos y todas debíamos ser heterosexuales y machistas sin discusión.

A mí me gusta jugar al fútbol desde chica. Pero jugué muy poco. Como muchas. No había lugar para nosotras. Ahora parece que ya no esperamos que nos hagan lugar. Lo estamos habitando sin permiso de los varones. Y aunque todavía no circulan millones de euros o dólares por pases de mujeres futbolistas hemos logrado ser “aceptadas” por algunos varones y por bastantes mujeres. No soy buena jugando fútbol, ni trabajo para serlo, no admiro a ningún jugador ni intento copiar sus tácticas. Tampoco a ninguna mujer de las que ahora se van destacando en alguna revista deportiva.

Hace poco más de tres años una vecina, compañera y amiga, Lali Monayar nos pregunta en un Encuentro por la Memoria, la Verdad y la Justicia, en el Talar de Mendiolaza, si queríamos jugar fútbol. Minutos después acordamos empezar el siguiente martes. Desde ahí y hasta hoy seguimos encontrándonos. Jugamos como yo siempre quise. Por jugar. Para juntarnos. Para divertirnos. Para cortar con la rutina. Porque se nos da la gana. Por las ganas de reírnos juntas.

Muchas somos madres, todas trabajamos. La mayoría somos profesionales. Y limpiamos nuestras casas, cocinamos, lavamos ropa, criamos lxs hijxs, de manera desigual respecto a los varones. Frecuentemente necesitamos ir a la cancha con lxs chicxs porque no hay papás que se ocupen. Pero algunas veces sí. Y eso me parce una gran victoria. No que los varones se ocupen de lxs hijxs mientras trabajamos. Que se ocupen mientras jugamos al fútbol. Sé que es una pavada. Pero simbólicamente es un gran acto de poder. Nosotras con la pelota y ellos con lxs chicxs.

Justo ahora que no logramos que dejen de matarnos, pero que sí pudimos marchar, hablar, visibilizar, concientizar, al menos en algunos sectores de la sociedad.

Justo ahora que empezamos a debatir sinceramente el derecho de las mujeres de decidir sobre nuestro cuerpo. Que esperamos legalizar el aborto al menos para que las pibas que no pudieron empoderarse puedan no morir.

Justo ahora que comenzamos a entender que la identidad sexual se construye. Que unx nace, se hace, se deshace, se rehace. Que los deportes se juegan. Que los juguetes se desean. Que los baños se usan por personas y no por mujeres heterosexuales o varones heterosexuales.

Justo ahora que intentamos tomar conciencia que ser mujer no puede ser una desventaja. Que ser mujer es un derecho. Como jugar fútbol. Como abortar legalmente. Como jugar a los autitos. Como vóley. Como tener sexo. Como decir no y ser respetada.

Justo ahora paramos la pelota. La pelota históricamente masculina. La pelota que mueve fortuna casi como la prostitución.

Justo ahora que casi podemos pensar ser madres o no. Y capaz no sentimos culpa si no lo somos.

Justo ahora que decimos a los padres de nuestros hijxs que sean eso. Padres. Y hasta a veces disfrutamos de que no nos necesiten.

Justo ahora paramos la pelota para no dejarla ir.

No la dejes ir.

 “No la dejes ir” Es el nombre de nuestro equipo de fútbol femenino amateur del Talar de Mendiolaza.

María Brogin. Madre de tres bellezas. Docente. Integrante del equipo de fútbol “No la dejes ir”. Participante del espacio de arte y política ¿Vivimos en el país del nunca más? Miembro de la comisión vecinal de barrio el Talar de Mendiolaza y de la Mesa de género de Mendiolaza entre otres.

Ilustración: Alulina
Agostina Rassetto, nacida en 1992 en San Francisco, Córdoba. Siempre sumergida en el mundo de la artesanía y trabajo manual, dibuja por placer, emprende con muñecos de tela y encuadernación, profesora de Artes Visuales en formación.
Córdoba Capital

Tags | ,