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Sacar belleza de este caos es virtud

(Gustavo Cerati)

Elegir un barbijo que combine con la remera, perfumarme con eau de lavandine a todas horas, amigarme con el cine de terror, volver a leer “Un mundo feliz”. Reírme, por no llorar.

Pero también, a veces, llorarlo todo y llorarlo bien.

Hacer reuniones clandestinas con amigas, en la esquina, con barbijo y bolsa de compras. Tener un “minuto” por si me para la policía, como les militantes de los setenta.

Cantar la marcha peronista en la ventana, a los gritos.

Descubrir que en mi patio hay por lo menos diez especies distintas de plantas con flores. Y en la cuadra, ni te cuento.

Odiar las videollamadas.

Amar las videollamadas.

Abrir tinder.

Cerrar tinder.

Preguntar más seguido que nunca ¿cómo estás? y que también me lo pregunten. Entender que el amor es, más que nada, una pregunta.

Pensar en todas las cosas que voy a hacer cuando esto termine. Pensar que quizás esto no termine nunca. Saber que es imposible imaginar el después. Vivir con dignidad el mientras tanto.

Sorprenderme haciendo cosas nuevas. Tejer redes con otres, aunque aislamiento. Usar como epígrafe una frase de Cerati, ¿quién me ha visto y quién me ve?

Cocinar galletitas de limón.

Hacer picnic al sol en el patio.

Disfrutar la soledad.

Temer la soledad.

Tener un arranque de ira divina y romper un vidrio. Recibir un mensaje de la casa de al lado: “¿Estás bien? Contá con nosotres”.  Saber que cada vidrio roto en mi vida, valió una certeza.

Esta vez fue: no quiero acostumbrarme.

Saber qué nos hace bien es intrincado. Ponerlo en práctica, más aún. Si en medio de esta película lo intentamos, ¡qué vacuna!

HLVA!

Florencia Ordóñez nació en Córdoba el 8 de marzo de 1977. Es licenciada en cursillos de nivelación y posee un doctorado en abandono de carreras universitarias. Escribe, publica libros propios y ajenos desde el sello Malasaña Ediciones, hace monólogos de humor, coordina talleres de escritura; ha incursionado en la actuación y el teatro de títeres. También se ha desempeñado en varios trabajos decentes de los que fue oportunamente despedida. Políticamente se define como feminista silvestre y anarco-peronista.

   

Sobre el placer (o los placeres) un domingo 26 de abril de 2020

Siempre dibujo o ilustro de alguna forma sobre los temas que elegimos reflexionar con mis compañeras. Hoy siento que con la imagen no me alcanza así que decidí darme la oportunidad de escribir. No sé si lo hago bien o mal (no creo mucho en esos parámetros) pero estoy aquí, intentándolo…
Si bien realizo labores que amo, generalmente me cuesta conectar con el placer / los placeres, no hablo del placer sexual,  me refiero a hacer cosas por puro placer, permitirme y regalarme ese tiempo, sentir que lo merezco. Creo, en este punto, que hace falta que trascienda muchas generaciones de mi linaje femenino que no han podido elegir ni dedicarse a lo que les daba placer. Y es que ha calado tan hondo la sobreexigencia de la productividad que hasta nos dan culpa los “momentos de ocio”.

Hoy me cuesta aún más conectar con el placer. Hoy encontraron el cuerpo de otra persona asesinada por la violencia machista y patriarcal. Una mujer que buscábamos, difundiendo en redes, esperando que apareciera VIVA. Amanecí con la noticia, llorando junto al cielo lluvioso, con el cuerpo estrujado y un BASTA en la boca. Me pregunto ¿cuánto más podemos soportar?

En este momento de aislamiento social, la tierra y las plantas siguen siendo mi refugio. Seguiré sembrando, con la intención de que trascienda cada una de esas vidas arrebatadas… Como dice la Sayi: ¨No abandonar ni la lucha ni la siembra¨

Federica Jachymiak Nacida en Córdoba Capital. Artista visual. Realiza trabajos individuales y grupales en diversos formatos y lenguajes artísticos. Feminista impulsada por el amor a la autogestión, la bici y el entrecruce entre las artes. Instagram: @fedenbici

     

Miércoles 22 de abril de 2020

Es de noche e hicimos taller por zoom, ahora es así, no nos dejan encontrarnos para frenar el contagio, pero lo único que hacemos es encontrarnos y volvernos a encontrar de maneras creativas, con nosotres, con otres, a ver cómo estamos, qué podemos hacer… trueques por rappi o por medio de amigues, pomelos en un taxi a la familia, regalitos frutales a domicilio a lxs vecinos en horas de salir a la despensa.
Consolar(nos) por teléfono, sentarse imaginariamente con la hermana a tomar mate en su patio al sol, conversar con el mar por las mañanas.
¿Qué está pasando? No tengo la menor idea.
Salgo a la calle con barbijo.
Veo a mi sobrino por teleconferencia, está por cumplir 9 meses y ya aprendió a hacer “no tá” “acá táaaa”.
En casa cocinamos más y más rico y buscamos compartir momentos, hacer tareas comunes, prestarnos atención.
Banjo aprendió truquitos y se siente acompañado, eligió su propio lugar para dormir, el estudio. Casi todos los días me extiendo con él al sol y dejamos que la tierra nos sostenga. La Huay hace lo mismo con sus gatas, dice que está aprendiendo a no ser “productiva”, a reposar como ellas, cómodamente.
La Mé dibuja, ensayamos por video llamada, nos llegan las voces a destiempo, la música a destiempo, pero el amor al unísono.
Trabajo menos y cobro menos, aunque estoy dando más (es un funcionamiento mágico o práctico: consumo menos, me sobra lo que tengo y comparto con algunes que lo necesitan).
Conocí a mi vecino Juan, o sea, ya lo conocía, pero nos presentamos, es el que hace pan casero y siempre nos cayó muy bien. Juan como mi abuelo.
Hoy transplanté una papaya y un tomate. Veremos si sobreviven. Como nosotres.
Mientras tanto estamos, metemos las manos en la tierra, celebramos el atardecer.
Espero que pase para bien, que mueva en mí el amor, que brille algo.
Camila de antes y después (si leen y si no) Gracias por acompañarme ahora.

C.

Camila García Reyna nació el 27 abril de 1987 y es cordobesa criada en Cruz del Eje y Arroyito. Escribe sobre todo poesía. También juega y por eso publica libros y recita y lee, y participa de puestas teatrales y musicales, y coordina talleres de escritura y tejido para adultos, y de lectura y escritura lúdica para niños. Es Licenciada en Letras Modernas y apasionada por el mate y la comida deliciosa. Es un poco solemne, una pena, pero como se lo permite también se divierte con eso. En este espacio de amor habrá una porción de poesía que es una forma de aprender la paz, de reconocerse, de recordarse, de entregarse, de compartirse siendo. Un deseo de encontrarse en las hermanas, de respetarse, de estarse queriendo, de respirar lo que elegimos, confiadamente, un poco más alegres cada vez.

De repente las cosas se dieron para que nos quedemos en la casa, entonces hoy, estamos en la casa. Esto me llevó a preguntarme:

¿En qué lugares de la casa me da placer estar? O quizá, ¿Qué lugares de la casa son placenteros para mí?

Descubro en estos días otros lugares que antes, en la cotidianidad de entrar y salir, no registraba. En la rutina, solo pasaba por algunos espacios sin prestar atención. Y También tenía algunos otros rincones de permeancia y otros que me eran de ritual: Tomar mate sentada en la verja del patio.

En estos días de cuarentena  que habito la casa y estoy más tiempo en ella exploré, presté atención, observé, me quedé un rato sintiendo y me di cuenta de “otros” lugares. Y así, encontré que  hay “otros” en donde me es placentero estar. Cinco minutos, media hora, toda la siesta, un rato en la noche. 

En la esquina del patio que da hacia el Este, descubro que el sol que se cuela por otros huequitos. Allí, parece que es más constante en otoño y la altura de los edificios casi no lo tapan. 

Moví un banquito de madera despintado y lo puse cerca del níspero. Desde ese lugar, puedo ver las plantas más de cerca. Y hasta encontré otro camino más de las hormigas. Ahora el mate suele ser ahí.

Hay otro lugar. La pared frente a la puerta de una habitación. En estado de limpieza desempolvé un cuadro, que hacía rato que estaba en el estante con papeles encima.  Y lo colgué. Ahora, abro la puerta y encuentro el placer de contemplar. Allí, estando y mirando.

Otro, es la cama. Allí exploro distintas posiciones para estar, por ejemplo hacerme un bollito en el costado donde van los pies. O recostarme transversal,  mirar el techo y poner las manos sobre el útero un rato

(y allí aparecen los rincones de placer del cuerpo que son para otro texto)

Entonces, creo que podemos aprovechar esta permanencia para re-descubrir otros espacios de la casa y habitar este permanecer placenteramente. 

Descubrir lugares y rincones que nos dan placer

Y esto abarca desde mover un mueble para abrir más espacio hasta pintar una pared para darle color a una habitación. Mirar otras esquinas desde el rincón opuesto a donde solemos sentarnos. Ponerle una maceta con plantas a la ventana. Escuchar por donde se cuela el viento. Cambiar un objeto de lugar: la alfombra, los libros, el búho de adorno. Poner un almohadón en el piso para  leer. Encontrar el rincón para ver caer la lluvia (y escucharla).

Ahora que estamos más en la casa, podemos explorar que lugares nos son placenteros habitar. Para darnos un rato ahí. Y disfrutar.

Paola Lucero Antonietti – También LaPao Cósmica (o viceversa) – Flor de la red flordelunar, arquitecta, ilustradora, docente, cósmica. Nacida el 2 de setiembre de 1979 en Córdoba Capital.Realiza diseños cósmicos en distintos soportes y formatos:  ilustraciones, trencadís -mosaiquismo-, fanzines. Arquitecta que pone su mirada en la ciudad y el habitar de la ciudad, haciendo foco en el diseño participativo y colectivo Es docente del secundario en donde aprende mucho de los chicos y las chicas. / Desarrolla talleres con niños y grandes en donde la creatividad es el motor de las producciones. Y juega.

Contacto: lapaocosmika@gmail.com / Facebook: LaPao Cósmica

Sayi Paris Cavagnaro, nació en Mendoza en 1988, pero comenzo a crecer en Traslasierra, en un lugarcito llamado El Huaico, y de ahí siente que es.
Estudió Artes Plásticas en la UNC y dibuja y baila y hace visuales acompañando músicas y cuerpas..
Hoy sigue creciendo, entre viajes y esta Córdoba que nos une, entre estxs hermanxs con lxs que crea, entre esta fuerza feminista que nos obliga a revisarnos y deconstruirnos, entre estas líneas que no paran de brotar.. Instagram: @sayiyisa / Facebook: Sayi Ilustraciones y otras hierbas

Derechos humanes 

digamos

todo lo que no existe 

en hechos

una hipocresía mundial

una lucha constante y encarnizada

una consigna rota antes de su creación

un olvido iniciático

un anhelo de supervivencia

una renegociación sistemática

un premio de papelitos

palabras con valor de ley que no se cumplen en millones de casos

en coordenadas diversas

memorándum de la única responsabilidad amorosa impostergable

trabajo interno externo

ayuda-Memoria

mantra que repetimos como herramienta

para que une pueda 

pedir auxilio

y recibirlo

recomponer su cara en la ajena

recordar

ser 

reconocido

por alguien

C.

Camila García Reyna nació el 27 abril de 1987 y es cordobesa criada en Cruz del Eje y Arroyito. Escribe sobre todo poesía. También juega y por eso publica libros y recita y lee, y participa de puestas teatrales y musicales, y coordina talleres de escritura y tejido para adultos, y de lectura y escritura lúdica para niños. Es Licenciada en Letras Modernas y apasionada por el mate y la comida deliciosa. Es un poco solemne, una pena, pero como se lo permite también se divierte con eso. En este espacio de amor habrá una porción de poesía que es una forma de aprender la paz, de reconocerse, de recordarse, de entregarse, de compartirse siendo. Un deseo de encontrarse en las hermanas, de respetarse, de estarse queriendo, de respirar lo que elegimos, confiadamente, un poco más alegres cada vez.

Federica Jachymiak Nacida en Córdoba Capital. Artista visual. Realiza trabajos individuales y grupales en diversos formatos y lenguajes artísticos. Feminista impulsada por el amor a la autogestión, la bici y el entrecruce entre las artes. Instagram: @fedenbici

 El primer proyecto de IVE (Interrupción voluntaria del embarazo) se presenta en el año 2007,  ingresaría posteriormente al congreso siete veces más. Es entonces cuando cobra protagonismo de la mano de las luchas feministas que progresivamente adquieren una visibilidad contundente. El  año 2018 sería clave, es tratado por primera vez con la fuerza de la lucha en la calle, con la mirada múltiple de las diversidades, con los debates ampliados, las cosmovisiones, los partidos y las agrupaciones políticas y sobre esta disyuntiva, las redes como canales protagónicos de intercambio de ideas. Aunque es finalmente rechazado por el Senado con tan solo 7 votos de diferencia.

  De todo este debate, el tema harto confesado es la verdadera posibilidad de decidir sin morir por interrumpir un embarazo. En este marco, la presencia de testimonios se convierte en la principal herramienta de empatía. Son los casos que comenzaron a multiplicarse, saliendo de la oscuridad confesados desde las redes, contando las historias en primera persona, poniéndole palabras a todo lo que durante años se había silenciado. 

  Los discursos clandestinos emergieron de todas partes: personas con capacidad de gestar que, con y sin posibilidades económicas, atravesaron la clandestinidad, poniendo su vida en riesgo. A pesar del fantasma de la muerte que encierra esta elección, decidieron igual sobre sus cuerpos y cuerpas. La principal barrera social es el miedo, miedo a morir, a sobrevivir con culpa, a no tenerla, a sufrir desde el silencio, al no poder parir cuando se decida, a anteponer los proyectos personales al destino materno. Este último, representado tantas veces en la vida de las mujeres como una acción de inercia, unidireccionada a estereotipos rígidos de felicidad por haber cumplido con una misión social. Mucho menos incluye a las diversidades y la posibilidad de xaternar de manera alterna. Claramente el placer de estos cuerpos y cuerpas no forma parte del universo de lo posible, incluso el castigo está relacionado a una contraprestación del deseo. Los discursos sobre la adopción se esgrimen una vez más desde una visión utilitarista de las mujeres y personas con capacidad de gestar, como meros envases descartables. Sin importar la psique de quien esté por parir, debe ser medio para aquelles otres que no pueden ser xadres, objetualizándonos e imponiéndonos nuevamente un modelo de sacrificio por les demás. 

 Siguiendo esta lógica, los discursos de los grupos autodenominados “pro-vida” focalizan en argumentos que buscan seguir clandestinizando el aborto, relativizando las cifras de mujeres muertas, la capacidad de decisión, desde la visión del castigo. Pero este castigo excede la mirada legal ya que trasciende al territorio de lo moral, el deber ser. Harto escuchado en radios oficiales monopólicas el discurso del Portal de Belén, en el que se impone la visión de la vida desde la concepción, la criminalización de las personas que deciden sobre su cuerpo y por último hace referencia a un supuesto error o falta cometido por estes, perdonado por “la misericordia de dios”, invitando a resarcir la culpa a cambio de unirse a sus filas. 

  El 2020 se nos presenta como un desafío, nuevos actores van a protagonizar lo que se presiente como un momento histórico de nuestra Nación. En este sentido, el actual presidente ya expuso que iba a presentar un proyecto de ILE (Interrupción legal del embarazo) lo que conlleva para el arco político un posicionamiento explícito sobre el tema, generando una revisión del mismo dentro de los sectores que, en principio, podrían estar en contra y son simpatizantes o propios de la nueva gestión de gobierno. Esto renueva las expectativas, sobre todo para quienes estamos a favor de que la clandestinidad sea el viejo recuerdo de una mirada oxidada hacia las personas con útero, lo que decidimos, nuestro deseo, nuestro derecho al placer y a una vida libre de violencias. Hay algo que en este tiempo hizo que supiéramos que no hay vuelta atrás, el debate no sólo abrió la puerta a un discurso contrahegemónico, sino que nos unió como movimiento, nos invitó a formarnos, a buscar herramientas de diálogo y sobre todo a salir de la clandestinidad en la que nos creíamos envueltas y aisladas. Porque hemos decidido unir voluntades y no callarnos, porque damos nacimiento a esta revolución, porque solas, nunca más. 

Luciana Gómez  tiene 39 años. Es Licenciada en Letras Modernas. Acompaña hace ya casi cuatro años a mujeres en situación de violencia. Coordina talleres de género en diversas instituciones educativas y además es docente.

Soy Pilar Emitxin, ilustradora y productora gráfica de Córdoba. Realizo gráficas feministas y de lucha, además de hacer carteles, flyers y demás tareas (trabajo) de diseño para los espacios colectivos que conforman nuestro movimiento, como asambleas locales, colectivos internacionalistas de solidaridad, medios feministas independientes, etc. Son imágenes que recorren las sensibilidades que me atraviesan como parte de un gran colectivo que lucha por un feminismo de clase, de color, internacionalista, que respete y ponga en el centro los procesos disidentes colectivos, en defensa de todas las formas de vida, políticos, comunitarios, sexuales, identitarios, antirracistas, etc. Cada imagen trae adentro horas de trabajo, de reflexión, de dolores, de caminos transitados por esta cuerpa que trabaja y lucha en el seno de un mundo en convulsiones. Facebook e Instagram: @emitxin

 (…) la memoria funciona haciendo y deshaciendo el relato. De alguna manera si la historia forma como un archivo, un archivo cerrado, fijo, la memoria es como una especie de virus que va descomponiendo el archivo y que va rearmándolo, tragándose partes –que pueden reaparecer- y reconstruyéndolo de otra manera.

(Pilar Calveiro)

En lo preciso de esta ausencia
En lo que raya esa palabra
En su divina presencia
Comandante, en su raya
Hay Cadáveres

(Nestor Perlongher)

Desde hace rato estoy pensando que para la entrada de marzo del blog quiero escribir sobre las memorias del terrorismo de Estado. Claro que, cuando comencé a pensar en esto, pensaba que este iba a ser un marzo “normal” en el que las personas se reunirían en sus organizaciones y espacios y harían asambleas para organizar una marcha en conmemoración y repudio del golpe de Estado de 1976 y que seguramente esa marcha iba a ser tan multitudinaria como lo viene siendo desde hace varios años. Y en eso, llegó el coronavirus. Y entramos en emergencia sanitaria. Y se suspenden recitales y partidos de futbol y cierran centros culturales. Y ya es un hecho que el 24 de marzo no habrá marcha. Quizás la haya más adelante, quizás encontremos otras formas (no masivas, no presenciales…) para recordar ese día a las miles de personas desaparecidas por el terrorismo de Estado en los cerca de 600 centros clandestinos de detención, tortura y exterminio que funcionaron en todo el país durante la última dictadura cívico-militar-eclesiástica. Y qué maravillosa oportunidad que nos brinda el bichito este para recordar que hay cosas que no controlamos y que todo puede cambiar de un momento a otro, hasta lo que creemos inamovible. Y que las memorias, como dice Pilar Calveiro, son políticas, no son neutrales, están en permanente transformación y surgen desde las urgencias del presente. Y que memoria jamás puede ser tradición o costumbre. Y pensándolo desde ahí, y sabiendo que ese pensamiento no surge de una flaiada del momento porque me cancelaron una actividad y tengo tiempo libre; sino que es parte de una construcción colectiva; es que puedo hacer esta reflexión.

Soy hija de setentistas. Ya lo dije, ¿no? Mi mamá es sobreviviente del D2, el centro clandestino que funcionó en pleno centro de Córdoba entre 1974 y 1983. Ahí, al ladito de las campanas. Mi familia fue una de las tantas que tomó el camino del exilio y como consecuencia de eso pasé los primeros años de mi vida en España. No digo esto porque piense que decirlo me habilita a hablar sobre el terrorismo de Estado más que a otras personas. Lo digo porque la única forma que encuentro para hablar de cualquier cosa es a partir de mi experiencia personal y porque pienso que todas las personas que nacimos entre el 76 y el 83 fuimos afectadas por el terrorismo de Estado, incluso las que dicen “a mí no me pasó nada”. Me remito a mi historia personal también porque lo peor que nos hizo el terrorismo de Estado es que lleguemos a pensar que no nos pasó nada. Yo también lo pensé al regresar de España a los dieciséis años. Años después comprendí las palabras exilio, sobreviviente, centro clandestino de detención, desaparecidos, empecé a ir a las marchas del 24 de marzo, me acerqué a la organización H.I.J.O.S.convencida de que no me iban a admitir porque tenía mamá y papá y resulta que sí me admitieron porque, como decía un afiche que casi me choqué al entrar al local por primera vez, “Todos somos hijos de una misma historia”. Y en el compartir con las compañeras y compañeros, en los talleres en escuelas, los escraches a genocidas, las marchas, aprendí muchas cosas más; por ejemplo que la identidad y la memoria se construyen tanto desde lo individual como desde lo colectivo. Fue entonces cuando comenzaron a formar parte de mi identidad algunos símbolos. El pañuelo blanco, la flor roja y una cifra: 30000. 

30000 compañeros desaparecidos, presentes. Ahora y siempre.

Y un día en una marcha vi un cartel que decía 30400. Y como no sabía qué significaba, pregunté. Y me explicaron que ese 400 representa a las víctimas del terrorismo de Estado gays, lesbianas, travestis, trans y bisexuales; y que hubo un miembro de la CONADEP, el rabino Marshall Theodore Meyer, que denunció que esas personas recibieron un trato especialmente sádico y violento en los centros clandestinos en los que estuvieron secuestradas.

Debo confesar que, como persona educada en un sistema cis hétero patriarcal, en un principio minimicé esa información. Sinceramente, me parecía una boludez reivindicar el 30400. “Si siempre dijimos que los compañeros desaparecidos eran treinta mil, está bien, reivindiquemos a les desaparecides LGTB, pero entendamos que están dentro de esos 30000 por los que reclamamos históricamente”.

“Históricamente”.

Como diría Cantinflas, ahí está el detalle. Porque ¿para qué nos sirve la historia si no es para entender que la existencia es transformación? ¿Para qué nos sirve la memoria si no es para reescribir la historia, recordando lo que antes habíamos olvidado, resaltando con rojo sobre lo tachado, sumando otras voces, otros colores, otros puntos de vista a un relato que jamás va a estar cerrado del todo? ¿Y para qué queremos discutir la legitimidad de un número sobre otro si el número verdadero no lo vamos a saber nunca? Porque fueron muertes clandestinas perpetradas por un sistema ilegal, violador de derechos y que actuó en las sombras. Los únicos que saben a cuántas personas masacraron son los perpetradores. Y no lo van a decir nunca. Ya los hemos visto en los tribunales, defendiéndose con argumentos retrógrados, culpando a las víctimas. Nunca han colaborado en la búsqueda de la verdad y la justicia. Ni lo van a hacer. Porque son el enemigo. Son la muerte. 

Del otro lado, nosotres: las personas que reivindicamos la lucha de las, los, les desaparecides, que eran obreras, sindicalistas, estudiantes, maricas, putas, peronistas, trostkistas, anarquistas, mujeres, travestis, comunistas, amas de casa, bandoneonistas, arquitectas, profesores, villeros, adolescentes, embarazadas, artesanos, policías. Sí, también policías y militares y toda diversidad humana que se nos pueda ocurrir porque toda la sociedad fue víctima de ese horror. No hubo dos demonios, hubo una sociedad atravesada por el autoritarismo y la violencia. Hubo un plan sistemático para acallar voces disidentes e implantar un sistema económico injusto contra el que hoy seguimos luchando.  Y en esta lucha, con las Abuelas y Madres como faro, estamos todes: feministas, aborteras, maricas, travestis, trolebuseras, familiares de desaparecidos y personas tan jóvenes que se diría que “no lo vivieron”, sobrevivientes de centros clandestinos y sobrevivientes del femicidio nuestro de todos los días, personas que dicen desaparecidos y personas que dicen desaparecides, pancartas que dicen 30000 y pancartas que dicen 30400. Y bienvenidas sean esa diversidad y esas diferencias, porque desde ahí se construyen los consensos en una sociedad democrática. Y si todavía no hay un consenso, relajemos, tengamos paciencia, sororidad y escucha. Confío en que el destino de las memorias es crecer y no replegarse y doy la bienvenida a los símbolos que interpelan lo que creíamos permanente, porque multiplican memorias y plantean preguntas. Lo homogéneo, lo estático, lo prolijito y sin fisuras, mejor se lo dejamos a los milicos.

Compañeras, compañeros, compañeres desaparecides ¡Presentes!

Hasta la victoria.

Siempre.

 

1 “Puentes de la memoria, terrorismo de Estado, sociedad  y militancia”, en revista “Lucha armada en la Argentina” número 1. http://americalee.cedinci.org/wp-content/uploads/2019/03/LUCHA-ARMADA-01.pdf

2 “Centros clandestinos de detención en Córdoba”, publicación del Archivo provincial de la memoria y la Comisión provincial de la memoria de Córdoba, 2009. http://www.apm.gov.ar/sites/default/files/centros_clandestinos.jpg_.pdf

3 Hijos e Hijas por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio, regional Córdoba https://www.facebook.com/hijoscba/

4 La Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) fue una comisión creada por el presidente de la ArgentinaRaúl Alfonsín el 15 de diciembre de 1983 con el objetivo de investigar las reiteradas y planificadas violaciones a los derechos humanos durante el período del terrorismo de Estado en Argentina en las décadas de 1970 y 1980.

5 Están denuncias fueron mencionadas por Carlos Luis Jáuregui en su libro “La homosexualidad en la Argentina”, Tarso Ediciones, 1987.

Florencia Ordóñez nació en Córdoba el 8 de marzo de 1977. Es licenciada en cursillos de nivelación y posee un doctorado en abandono de carreras universitarias. Escribe, publica libros propios y ajenos desde el sello Malasaña Ediciones, hace monólogos de humor, coordina talleres de escritura; ha incursionado en la actuación y el teatro de títeres. También se ha desempeñado en varios trabajos decentes de los que fue oportunamente despedida. Políticamente se define como feminista silvestre y anarco-peronista.

Paola Lucero Antonietti – También LaPao Cósmica (o viceversa) – Flor de la red flordelunar, arquitecta, ilustradora, docente, cósmica. Nacida el 2 de setiembre de 1979 en Córdoba Capital.Realiza diseños cósmicos en distintos soportes y formatos:  ilustraciones, trencadís -mosaiquismo-, fanzines. Arquitecta que pone su mirada en la ciudad y el habitar de la ciudad, haciendo foco en el diseño participativo y colectivo Es docente del secundario en donde aprende mucho de los chicos y las chicas. / Desarrolla talleres con niños y grandes en donde la creatividad es el motor de las producciones. Y juega. Contacto: lapaocosmika@gmail.com / Facebook: LaPao Cósmica

Te voy a decir qué es la libertad para mí: no tener miedo.

(Nina Simone)

El idioma de una flor / Ilustración de Federica Jachymiak

Pisar el césped. Fijar carteles. Hablar con el conductor. Portar armas. Besarse en las vías del tren. Ingresar con mascotas. Comer y beber en este sector. Tomar fotografías. Circular sin traje de baño. Fumar. Salivar. Correr. Nadar. Alimentar a los coatíes. 

¿Será que eso es la libertad? ¿Hacer todo lo que está prohibido?

Entonces, imaginemos un mundo sin prohibiciones donde cada quien pueda hacer lo que quiera, cuando quiera, como quiera, cuando quiera y si quiere. Debo confesar que lo que me estoy imaginando se parece más a una película de terror que a cualquier otra cosa. Porque ponele que para mí y para mis amigas la libertad consiste en subirse al techo, bailar en la cocina en culo y vincha o respirar hondo riendo a carcajadas. Maravilloso. Pero ponele que para mi vecino de la esquina la libertad consiste en subirse al techo con una escopeta, jugar al tiro al blanco con esas tres locas que bailan en culo y vincha en la terraza de enfrente y luego respirar hondo riendo a carcajadas. Listo, película de terror. Entonces, ¿será verdad eso de que mi libertad comienza donde termina la tuya y qué sé yo? Siempre me pareció una frase horripilante, de ese sentido común construido a base de Cadena tres y TN. Me niego. Tiene que ser más complejo. Además eso que dicen de la libertad también lo dicen de los Derechos Humanos: “¡Tis dirichis tirminin dindi quiminzin lis míis!” “¡Cállese, señora, los derechos son colectivos, indivisibles e irrenunciables!” 

Está bueno pensar la libertad como un derecho porque entonces aparece la dimensión de lo colectivo. Porque la libertad puede ser un verano al pie de la montaña, tomarse un heladito muy tranquila o sentir el viento en la cara andando en bici. Pero si vivimos en un mundo donde no todas las niñas tienen acceso a un heladito, donde las vacaciones o las bicicletas son un privilegio…entonces no vivimos en un mundo libre.

Y sí, la libertad también es un estado de la mente, una necesaria ilusión, un sentimiento de comunidad con el Cosmos, una vivencia personal e intransferible que quizás no depende del contexto. Pero vivimos en contexto y nuestro contexto es una sociedad patriarcal donde las mujeres aún no podemos decidir sobre nuestro cuerpo y somos sancionadas por abortar, por amamantar en público o por estar en tetas en la playa. Donde a las pobres, las negras, las travestis se les cierran un montón de puertas. Y si hay puertas cerradas no hay libertad. Y si el precio a pagar por abrir esas puertas es la cárcel o la muerte, menos que menos.

¿Será entonces que la libertad no existe? ¿O es sólo el nombre de un hipermercado?

No, no creo eso, para nada. Pienso más bien que la libertad es algo en construcción, que va tomando forma con cada paso, con cada decisión. Que se fortalece cada vez que superamos un miedo o desobedecemos un mandato. Cada vez que luchamos contra una injusticia o nos preguntamos por qué. Cada vez que elegimos sin miedo, o a pesar del miedo. Cada vez que la ejercitamos, como un músculo. No es un don que se nos entrega al nacer, como un regalo de hada madrina, es más bien un territorio a conquistar en lo personal y en lo colectivo. Porque una sociedad es más libre si cada vez hay más personas que tienen las posibilidades concretas de serlo. Y para eso existen dos condiciones necesarias: feminismo y justicia social.¡Hasta la victoria, always! *


*Como con todos los temas que me resultan difíciles, para escribir sobre la libertad pedí una ayudita a mis amigas. Gracias a Silvia Kowalczuk, Victoria Chabrando, Lucrecia Fernández Kuri, Carolina Montachini, Florencia Allende Dozo, Laura Ezpeleta, Virginia Rozza, Yamila, Diana Righini, Luciana Mora, Juliana Bonacci, Marina Rinaudo, Coty Urán, Jimena González Gomeza, Sol Morais, Andrea Bustos, Eliana Oliva, Humildad Ríos Escalona, Irene Díaz, Daniela Furtado, Carina Tumini, Sol Arellano, Mariana Palmero, Angela Cornejo, Valentina Rojas, Gisella Ahumada, Gladys Fernández, Gabriela Gómez, Soledad Sandiano, María Paula Peressini Peynet y Leticia Ressia por sus hermosos aportes.



Florencia Ordóñez nació en Córdoba el 8 de marzo de 1977. Es licenciada en cursillos de nivelación y posee un doctorado en abandono de carreras universitarias. Escribe, publica libros propios y ajenos desde el sello Malasaña Ediciones, hace monólogos de humor, coordina talleres de escritura; ha incursionado en la actuación y el teatro de títeres. También se ha desempeñado en varios trabajos decentes de los que fue oportunamente despedida. Políticamente se define como feminista silvestre y anarco-peronista.

Federica Jachymiak Cordobesa, artista visual, dibujante, ilustradora, escultora, autodidacta en animación. Realiza trabajos individuales y grupales en diversos formatos y lenguajes artísticos. Feminista, disfruta de habitar en ferias, Impulsada por el amor a la autogestión, la bici y el entrecruce entre las artes.

Contacto: fede.jachymiak@gmail.com

Instagram: fedenbici


en territorio guaraní

antes de la conquista

no existía la palabra libertad

porque todo era libre

porque nada era preso

esas ideas no significaban cosas

y no precisaban nombrarse

lo que era vivía en comunión

como el pulso del árbol y el latido

me dijo un día un poeta correntino que quiero tanto

en una siesta de mate

que una palabra es una pequeña muerte

una oposición

una distancia

nesá asó

dice él apareció después

cuando los españoles esclavizaron territorios de América del Sur 

imponiendo a sus habitantes éxodos kilométricos

hacia trabajos forzados

nesá asó

para decir que alguien se había soltado la cadena

que juntos lxs ataba en el camino obligado

nesá asó

y echaba a correr

C.

Camila García Reyna nació el 27 abril de 1987 y es cordobesa criada en Cruz del Eje y Arroyito.

Escribe sobre todo poesía. También juega y por eso publica libros y recita y lee, y participa de puestas teatrales y musicales, y coordina talleres de escritura y tejido para adultos, y de lectura y escritura lúdica para niños. Es Licenciada en Letras Modernas y apasionada por el mate y la comida deliciosa. Es un poco solemne, una pena, pero como se lo permite también se divierte con eso.

En este espacio de amor habrá una porción de poesía que es una forma de aprender la paz, de reconocerse, de recordarse, de entregarse, de compartirse siendo. Un deseo de encontrarse en las hermanas, de respetarse, de estarse queriendo, de respirar lo que elegimos, confiadamente, un poco más alegres cada vez.

Paola Lucero Antonietti – También LaPao Cósmica (o viceversa) –

Flor de la red flordelunar, arquitecta, ilustradora, docente, cósmica. Nacida el 2 de setiembre de 1979 en Córdoba Capital.Realiza diseños cósmicos en distintos soportes y formatos:  ilustraciones, trencadís -mosaiquismo-, fanzines. Arquitecta que pone su mirada en la ciudad y el habitar de la ciudad, haciendo foco en el diseño participativo y colectivo Es docente del secundario en donde aprende mucho de los chicos y las chicas. / Desarrolla talleres con niños y grandes en donde la creatividad es el motor de las producciones. Y juega.

Contacto: lapaocosmika@gmail.com / Facebook: LaPao Cósmica



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14

Mar
2018

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Por Noe Sánchez

7 años, nuevo ciclo.

En 14, Mar 2018 | Sin comentarios | En Sin categoría | Por Noe Sánchez

Esta es la carta que escribo antes de que acabe el 13 de marzo de 2018. La escribo para mi y para mis compañeras. La escribo para las compañeras que tendré en el futuro.

El 13 de marzo de 2011 yo tenía un montón de cosas en la cabeza. Los preparativos para la feria, todo lo que no alcancé a hacer, llegar más o menos a tiempo… Estábamos en la organización, como parte de “El Enriedo Córdoba”, no tenía que hacerme cargo solo de mi puesto: había que colaborar con todo, invitar a las personas vecinas, llevar esto y aquello, presentarnos al micrófono y abrir el “escenario”. Nuestra experiencia en organizar eventos era nula, asi que íbamos y veníamos como hormiguitas resolviendo cosas.

Yo saqué las toallitas que habíamos hecho con mi compañero y las puse sobre un banco de la plaza. Eran unos colores super fuertes. Mucho después aprendería que aunque las enjuagara cien veces iban a seguir desprendiendo anilinas, y todavía más tarde hacer lugar a la sugerencia de Flavia de usar tintes naturales.
Esa tarde vendimos los primeros kits en los paquetes de harina de 1 kilo que usábamos poniéndolos del revés. Y se enteraron de la existencia de Flor de Luna como mucho unas 5 personas.

No tengo imágenes de la primera feria. Ésta fue otra de las primeras en San Vicente.

Tengo recuerdos difusos de las dos ferias que hicimos en esa plaza de barrio en Córdoba, necesito a mis compañeras para distinguirlas. La que me vuelve nítida es la sensación de hermosura. “El día que se abrió un portal”, como describía Gise la primera feria feminista en Jujuy hace algunos meses, en aquél momento también, algo de eso pasaba.

Yo no podía imaginar ese día que Flor de Luna se iba a convertir en algo tan hermoso y tan importante para la vida de tantas personas unos años después. En aquel momento desde afuera quizás no parecía nada, una “jipeada”, una fantasía de jovencitas ecologistas. Ya iba a conseguir seguramente yo un trabajo en serio con mi flamante título de Licenciada.

También me acuerdo de mi convicción. Con el planeta siempre a punto de quebrarse, yo intuía que si existía un futuro debía ser de cuidado.

Flor de Luna no nació soñándose exitosa en términos capitalistas. Solamente quiso ser un aporte, orgulloso y diminuto, a la construcción de un mundo con esperanza de vida. Una opción de amor a una misma, a las demás y a la Tierra, en un solo acto de resistencia.

Ahora se cumplen 7 años de este camino. En Antroposofía, cada 7 años se cierra un ciclo de maduración. Yo siento que estoy en ese inicio de algo nuevo en lo que quizás cueste creer: esta organización sin fines de lucro que nombramos Gestando Sororidad y apenas está saliendo a la luz. Puede parecer una fantasía bienintencionada, me recuerda a la expresión que a veces tenía la gente cuando yo respondía sobre las toallitas: Sí, se lavan.

Es que Flor de Luna nunca tuvo fines de lucro tecnicamente hablando, y este proyecto sólo es fruto de su madurez. Todo lo que aprendimos estará puesto sobre la mesa, como pusimos aquellas primeras toallitas en ese banco de plaza, ahora sé que entonces también poníamos ahí nuestros corazones, y que eso tuvo una fuerza bárbara.

Sonrío de imaginar lo que puede pasar ahora, que somos tantas.

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23

Feb
2018

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Por Noe Sánchez

Estrenamos la Casita de Flor de Luna en Córdoba!

En 23, Feb 2018 | Sin comentarios | En Sin categoría | Por Noe Sánchez

 

Hace tiempo que tenemos ganas de encontrarnos a charlar, a conversar entre nosotras, a colaborarnos a reflexionar juntas, compartiendo nuestras experiencias, nuestras maneras de hacer, nuestras estrategias, de una a otra, de otras a unas, asi de igual a igual, como entre hermanas o amigas, o simplemente pares.
Creemos que cada una tiene algo importante que aportar, aunque parezca pequeño, somos una red si trenzamos eso pequeño de cada una y nos trenzamos en ella.
Hace tiempo que tenemos muchísimas ganas de encontrarnos y dar inicio a un camino de compartir la nueva casita de Flor de Luna, de abrirla, de convidarla para que nos convidemos, simplemente. Como en la ronda del mate.
Por eso este 2 de marzo nos convocamos a pensar y charlar entre todas qué significa ser mujeres trabajadoras, tanto formales como informales, y qué significa hacer un Paro de Mujeres, y todas las cosas que vayan surgiendo en torno a esto, a preguntarnos y a respondernos y a volvernos a preguntar entre nosotras, con nosotras.
Nos hace muchísima ilusión inaugurar la Casita de Flor de Luna y nuestro primer Conversatorio con ustedes.
La actividad será con cupo porque la Casita es bonita pero pequeña y será gratuita para que no sea el dinero lo que nos impida encontrarnos.
Salú hermanas, y corazón alegre.
:::::::::
Cupo: el cupo es limitado, para inscribirte, completá este formulario y nos comunicaremos con vos: https://goo.gl/forms/3lEUlMTNEsu6yndj2

Valor: la actividad es gratuita, pedimos como colaboración un aporte para la casa. La lista de aportes necesarios en este momento se envía por mail luego de la suscripción ♥

¿Qué es un Conversatorio?
Nos imaginamos para este espacio una reunión horizontal, tipo mateada, en la que nos encontremos para seguir pensando algunos temas que nos convocan. Se espera un intercambio rico y respetuoso entre pares que estamos pensando sobre un tema importante para nosotras.

Estaremos compartiendo aquí y a través de nuestro boletín, las próximas actividades. Suscribite aquí!

31

Dic
2017

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Por Noe Sánchez

Flor de Luna: una enredadera de flores

En 31, Dic 2017 | Sin comentarios | En Sin categoría | Por Noe Sánchez

“Me encanta formar parte de esta enredadera, como ya lo he dicho en una ocasión, se siente muy lindo, y hay mucha sororidad, somos tantas sin conocernos, a lo largo y ancho de Argentina, y sin embargo nos conocemos.”

“Se va enredando enredando/ como en el muro la hiedra/ y va brotando brotando / como el musguito en la piedra” Sin pausa y sin prisa crece esta enredadera y nosotras también crecemos en ella. Creciendo desde el trabajo amoroso y compartido, desde la práctica y la reflexión y otra vez la práctica…

Hay algo en este proyecto, como una chispita que nos refleja de algún modo en el interior y nos va convocando, quizás sea el amor que ponemos en lo que hacemos, como dice la mechi:
Me da mucho amor formar parte de esta enredadera de hermanas, que a través del proyecto de Flor de Luna, de todos estos “productos” que son hermosos y hechos con mucho amor, hay un mensaje muy intenso y r-evolucionario de volver a nuestra fuente que es nuestra madre, nuestros ciclos naturales, nuestras raices. Un mensaje de reconexión con la pacha, a través de nuestro autoconocimiento de la ciclicidad. Amo Flor de Luna por el concepto, por eso elegí formar parte. Amo a las mujeres que entretejen de manera colaborativa y cooperativa.

Quizás sea el deseo intenso que compartimos de hacer esta revolución ¡Revolución de la tela señoras y señores! De todo lo que, para nosotras, trae consigo esta transformación.

Cerramos el 2017 siendo más de 100 compañeras, en todo el país compartiendo nuestras producciones, es decir compartiendo toda esta intención, todo este impulso creador por una realidad de más respeto y cuidado para las personas y la Tierra-Gaia. Somos también las costureras, somos las compañeras que marcan y cortan tela, las que arman kits y pedidos. Somos las compañeras que tiñen con tintes naturales y las que se entrenan en el oficio de la serigrafía en el taller de Sororidad. Escritoras blogueras, ilustradoras y dibujantes, somos quienes diseñan, quienes idean, quienes ayudan a pensar la organización, la administración, la coordinación entre todas y el acompañamiento a las compañeras que se van sumando a vender, las que publicamos en redes, las productoras audiovisuales y de audio para radio y para compartir por telefonía.

“La red me enseñó mucho, entre eso a sentirme parte de un circulo de amorosas mujeres que impulsan y crean y contagian. Me enseñó otros tiempos. A respetarnos los tiempos y los estados y los ciclos. A tomar conciencia que no estamos solas. A la hermandad. A confiar más y más en lo que una puede aportar y el compañerismo de seguir tejiendo y compartiendo.”

Hacemos el ejercicio de desear -con deseo de mamíferas-, e intencionar sabiendo que vamos a estar ahí poniendo el cuerpo para hacer realidad, ni bien se abra el nuevo ciclo:
… Seguir empoderando la energía femenina de cada una de nosotras y desde ahí ir sanando a nuestra tierra y a nuestros hombres, desde el amor, la comprensión, la paciencia, la ternura, el sostén, que son hermosas cualidades de nuestra energía como mujeres.
… Seguir construyendo la conciencia de esta feminidad que nos desborda y que nos enciende. Y que esta conciencia se difunda entre todas nuestras hermanas.

Flor de Luna nos convida a conectar con nuestro ser profundo y también a pensarnos como mujeres y trabajadoras en este mundo que nos quiere arrastrar cotidianamente a la desconexión y el individualismo. Y nos convida desde un lugar amoroso, sin verdades reveladas ni dogmatismos.

Como quien convida un mate.

Mi deseo es que en 2018 sigamos ampliando la ronda, hasta el infinito y más allá!


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13

Dic
2017

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Por Noe Sánchez

Otros mundos posibles

En 13, Dic 2017 | Sin comentarios | En Sin categoría | Por Noe Sánchez

Buscar formas alternativas para abordar la desesperanza que foguean los medios de comunicación, intentando reforzar el aislamiento, la discriminación y otras problemáticas psicosociales que agudizan el malestar, parece ser la tarea de estos días. Aparece como respuesta la necesidad de enlazar hilos para generar la reapropiación al tejido comunitario, la que se da solo a través de la vivencia, es decir de la experiencia hecha cuerpo y reincorporada como práctica subjetivante.

Este tejido comunitario no es homogéneo, está formado por una diversidad de modos de ser y estar en el mundo. Por una variedad de prácticas colectivas que se fundan en la cotidianeidad de los días.

Lo esencial es el afecto que se da en las relaciones que sostienen esas prácticas. Así el reconocimiento del otro desde la alteridad parece ser la condición para que la experiencia sea reveladora.

Hay un mundo que se cae, un nuevo mundo que quiere nacer y en el medio todas nosotras rearmando las partes, haciendo abono para transformar la muerte en bella vida. Para llegar a ese lugar la apuesta se vale de la capacidad de invención.

Se hace tarea volver a la imaginación, a la productividad creativa como un espacio a reconquistar ya que se ubica como una capacidad estratégicamente usurpada, que fue fisurando en la historia la autonomía lúdica del ser. Así estos pequeños actos de todos los días se consolidan como batallas de resistencia, que subvierten el orden impuesto y aparentemente fijo.

Se apuesta a imaginar para crear luego otros mundos posibles. Mundos basados en nuevos modos de relación donde prime la solidaridad y el apoyo mutuo. Después de todo se trata de esta misma trama vincular que compartimos, tejida a partir de una diversidad de hilos que hacen a las prácticas cotidianas de cada una y de todas colectivamente.

Bibliografía:

  • Bang, C. (2016). Creatividad y salud mental comunitaria. Tejiendo redes desde la participación y la creación colectiva, Buenos Aires: Lugar

 

Bridget Hafford Ferreyra nació el 5 de febrero de 1986 en Comodoro Rivadavia, Chubut. Es licenciada en psicología. Apasionada por la salud mental, la comunicación, la astrología y los astros. Fascinada por la construcción de las subjetividades, que nunca pueden ser copia y hace de las personas sujetos únicos.
Le impulsa el conocimiento que lo vuelve carne, que lo pasa por las vísceras y lo comparte con otras. Apuesta como camino a la libertad la emancipación propia de cada una desde el propio cuerpo-hogar y de todas, juntas.
Además es coordinadora terapéutica del taller de producción radial La Chispa del Hospital Neuropsiquiátrico Provincial de Córdoba, que se emite por la radio comunitaria Zumba la turba. Incipiente como psicóloga clínica. También brinda círculos de astrología enfocados al autoconocimiento desde una perspectiva grupal.

Ilustración: Alulina
Agostina Rassetto, nacida en 1992 en San Francisco, Córdoba. Siempre sumergida en el mundo de la artesanía y trabajo manual, dibuja por placer, emprende con muñecos de tela y encuadernación, profesora de Artes Visuales en formación.
Córdoba Capital
Contacto: agos.rassetto@hotmail.com

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23

Nov
2017

Sin comentarios

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Por Noe Sánchez

Fractal

En 23, Nov 2017 | Sin comentarios | En Sin categoría | Por Noe Sánchez

…la vida —pan de sol para los otros, 
los otros todos que nosotros somos—, 
soy otro cuando soy, los actos míos 
son más míos si son también de todos, 
para que pueda ser he de ser otro, 
salir de mí, buscarme entre los otros, 
los otros que no son si yo no existo, 
los otros que me dan plena existencia…

Octavio Paz


 
La madre, el padre, los hermanos, los ancestros.

El pueblo, los vecinos, los árboles polinizados.

Los primos, los amigos, las tías.

Los desconocidos, los nuevos conocidos, los novios.

Los mates, las danzas, las noches, los estudios, los ritos.

Los de la facultad, los de la calle, los del vuelo, los del trabajo.

Los gestados, los nacidos, los que somos nuevos, renacidos cada día.

Cada uno, siendo en manada

Desde lo más remoto del inconsciente

Al itinerario consciente de hormiga

que confía en el hormiguero

como el lugar justo de su escencia en potencia.

Para saltar los miedos, para arraigar, para volver, para volar.

Para creer, para jugar, para estar, para crear, para luchar.

Soy en red, en fractal, en primigenio encuentro con el otro

Somos, juntos, moviéndonos.

Movidos

 
 

Florencia Sueldo, nacida en 1989, crecida en un pequeño pueblito del este cordobés,
mamá de Inti, Profesora y Licenciada en Historia, Instructora en Yoga, exploradora del
cuerpo y del movimiento consciente, admiradora de la red que construimos en Flor de
Luna.

ilustración: Etnomonte

Acerca de Cecilia María
Cecilia significa ‘pequeña ciega’…
Cecilia María: pequeña mujer ciega que se dedica a construir imágenes.
Sin auorretrato ni biografía. Máquina sensible. Dibujante.
Podría ser un pavo real, un colibrí… o una chuñita.
La Telesita estacionada en una casa de colores.
Olvidada, para vivir recuerda, sin pausa ni prisa. Aprendiz.
Encomendada al Sol. Hija de la Luna. Manos planetarias al servicio del monte.

14

Nov
2017

36 Comentarios

En Sin categoría

Por Noe Sánchez

Una Agenda Flor de Luna

En 14, Nov 2017 | 36 Comentarios | En Sin categoría | Por Noe Sánchez

Nosotras nunca habíamos hecho una agenda.
Hace como dos años deseábamos hacer una pero las condiciones no fueron suficientes. Y no es el dinero, yo no recuerdo haber sentido que no íbamos a poder pagarla. En Flor de Luna todo se arrancó de cero. Todo es una apuesta por la autogestión, todo es un desafío de hacer posible colectivamente.
Sucede que en ese entonces no había pasado el #Renacimiento, pienso que tiene más que ver con eso: el evento mágico del Renacimiento que nos confirmó como equipo, como enredadera de flores.

Éste año sí pensé que habría una limitación de dinero, pero ahí estuvieron mis hermanas para ayudarme a confiar otra vez en la ayuda mutua y el hacer colaborativo.

Resuelto el financiamiento nos dispusimos a crear. Lo primero es la intención:
una agenda es una herramienta que acompaña el día a día, entonces nos propusimos acompañarnos en nuestro transitar diario, deseándonos un año hermoso, de mucho disfrutar, de mucho aprendizaje, de mucha reflexión crítica de esa que nos vuelve seres más íntegras e integradas.
Después, una mirada a quiénes somos y con quiénes nos vinculamos, ya nos dio un panorama de muchísima riqueza, de saberes, arte y aportes dignos de compartir.
Es que la potencia de lo colectivo no está solamente en aquello que podemos lograr sólo si nos organizamos y hacemos juntas, sino también en lo que suma la infinita riqueza individual de éstas personas que somos, creativas, inteligentes, hacedoras, dispuestas a la construcción comunitaria desde el desarrollo individual de sus potencialidades.
Asi de pronto había ilustraciones que fueron participaciones colaborativas para otros proyectos, poemas y textos de nuestras blogueras, informaciones que generan nuestras hermanas, sabias, en temas de salud y de espiritualidad. Podíamos iniciarnos en la astrología maya y continuar nuestro camino profundizando desde la astrología occidental. El calendario de siembra, bellamente cíclico. Las recetas, las reflexiones, la mirada amplia sobre la Salud de las mujeres, nos dan cuenta de que lo que somos es ese plus que genera la suma de los aportes de todas. La magia que se produce cuando nos encontramos.

Como no podía ser de otra manera, las colaboraciones son abundantes y bellas. Está repleta de contenido y amor:

* Tiene muchas fechas para conocer e investigar de mujeres que han hecho historia, y de sus luchas que son nuestras.
* Un calendario de siembra que explota de amor mujeril gracias a nuestra bióloga más sorora, Gise.
* Datos sobre nuestros cuerpos que es muy bueno conocer, gracias a Sofi Mujer Pulpo.
* Info sobre salud natural de la mano de Yana Yana
* Recetas vegetarianas muy rico y fácil por Catering del Mar
* Tips para vivir mejor de Ser Bambú
* Información astrológica, sobre las energías que compartimos cada mes con la entrada del Sol en los diferentes arquetipos a cargo de Ciclando
* Aprendemos juntas sobre el calendario Maya con Ixchel Sabiduría Maya
* Recomendaciones de películas con criterio de género
* Por supuesto las fases de la Luna para ayudarnos a vivir conectadas con su energía
* Momentos para decretar la realidad que nos merecemos
* Reflexiones de nuestra hemana Sofía Alzuarena
* Poesía
* Ilustraciones colaborativas  
* Citas inspiradoras

:::Organización::::

– Semana a la vista
– Planificador mensual
– Calendario 2018/2019
– Calendario Lunar
– Agenda de contactos
– Espacio para notas libres
– Directorio Amigues de Flor de Luna

:::Detalles técnicos:::

– Tamaño 15x21cm
– Tapas Kraft semiduras con bolsillos interiores
– 180 páginas bookcel hueso
– Anillado metálico doble

Valor: infinito. Precio: $350

Esta agenda es nuestra primera vez. La primer agenda que producimos. Abre caminos. Uno de nuestros orgullos más bellos. Hija-fruto. Alimento de amor y cuidado creado por nosotras para nosotras, para todas.
A disfrutarla.

Noe Sánchez

 

 

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26

Oct
2017

Sin comentarios

En Sin categoría

Por Noe Sánchez

Oh, my Goddess!

En 26, Oct 2017 | Sin comentarios | En Sin categoría | Por Noe Sánchez

¿Alguna vez pensaron en Dios? Sí, ya sé, seguro que muchas veces. Dios es un problema para el ser humano, creyente o no creyente. Dios es un problema, un motivo para iniciar guerras, una pregunta, una respuesta y una exclamació

n. Pero Dios también es una estampita. Y en eso estaba pensando: en la estampita de mi libro de religión del primario. Dios era un señor barbudo, con cara de bueno, sentado arriba de una nube. Y si es cierto que Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza, entonces tenemos que asumir que Dios es hombre. Pero mi profe de religión también me enseñó que Dios es eterno y que existe desde el principio de los tiempos. O sea, desde mucho antes de que el ser humano inventara categorías como hombre y mujer. O sea, que eso del señor de barba me huele mucho a chamullo patriarcal. O sea que como ya descubrimos que la estampita es una convención y un invento, podemos jugar a inventarnos a Dios de otras formas. Por ejemplo, mujer ¿Qué pasaría si descubrimos que Dios es mujer? ¿Y si además del género le sumamos otras categorías? ¿Será pobre o rica? ¿Africana, americana, europea o asiática? ¿O será que Dios es argentina? ¿Será peronista?, ¿zurda?, ¿macrista? (feminista, me temo que no).

A mí me gusta imaginarla negra, pobre y piquetera. “Sacrilegio”, dirán algunos. “Milagro”, dirán otros. Y a esos les diré: “¡Sí!, así me la imagino. Parecida a Milagro Sala”. Negra, pobre y luchadora como Milagro Sala. Con la voz de Tita Merello, el humor de Niní Marshal y el carisma de Gilda. Bisexual, como Annalise Keating. Pícara, como mi abuela. Imperfecta, como todas nosotras. ¿Se imaginan cómo sería el mundo si hubiésemos creado la imagen de un ser superior y eterno con esas características? ¿Habría existido la inquisición? ¿Se condenaría como se condena el aborto? ¿Sería más fácil conseguir zapatos que no tengan esas plataformas como zancos? ¿Las monjas usarían uniforme de colores? ¿Existiría la Barbie?

En eso estaba pensando y no podía dormir. Pero ahora que les pasé la preocupación a ustedes, queridos lectores flordelunares, me siento liviana y jovial, como actriz de propaganda de laxante. Me despido hasta la próxima, y me voy a ver un capítulo de ¿Cómo defender a un asesino?, mi nueva serie favorita.

 

¡Hasta la victoria, always!

Florencia Ordóñez nació en Córdoba el 8 de marzo de 1977. Es licenciada en cursillos de nivelación y posee un doctorado en abandono de carreras universitarias. Escribe, publica libros propios y ajenos desde el sello Malasaña Ediciones, hace stand up, coordina talleres de escritura; ha incursionado en la actuación y el teatro de títeres. También se ha desempeñado en varios trabajos decentes de los que fue oportunamente despedida. Políticamente se define como feminista silvestre y anarco-peronista.

Ilustración: Paola Lucero Antonietti – También LaPao Cósmica o viceversa –
Nacida el 2 de setiembre de 1979 en Córdoba Capital.
Realiza diseños cósmicos en distintos soportes y formatos:  ilustraciones, trencadís -mosaiquismo-, anotadores, cuadritos, murales,  fanzine.
Arquitecta que pone su mirada en la ciudad y el habitar de la ciudad, haciendo foco en el diseño participativo y colectivo.
Desarrolla talleres con niños y grandes en donde la creatividad es el motor de las producciones.
Es docente del secundario en donde aprende mucho de los chicos y las chicas.
Contacto: lapaocosmika@gmail.com
Facebook: LaPao Cósmica y/o Muralenado ANDO –

17

Oct
2017

Sin comentarios

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Por Noe Sánchez

Del monte, la conciencia.

En 17, Oct 2017 | Sin comentarios | En Sin categoría | Por Noe Sánchez

“Toda la tierra es una sola alma, y somos parte de ella” suena el canto mapuche. ”Somos el monte somos la tierra, somos el monte que marcha” al ritmo de los tambores, los verdes y las danzas, suena y resuena casi como un cántico que evoca lo inmediato, un llamado de urgencia, un enorme grito de amor que nos convoca, nos une, nos conmueve en defensa de la vida, la más plena vida. Cuando podamos comprender que somos el todo, cuando podamos sentirnos hijos de la divina madre tierra y no sus poseedores, cuando aprendamos a vivir en reciprocidad…alerta roja, ya no hay tiempo, no hay porvenir que no se construya HOY. Del monte cordobés los aromas, las flores, los colores, las espinas, los frutos. Alimento y medicina. Plantas sagradas, milagrosas. Del monte los ritmos, los caminos, las aves, los ríos. Del monte y por el monte, la conciencia.

Flor de Luna, como proyecto conciente, invita a cada mujer al autocuidado ginecológico acompañando los procesos femeninos con plantas del querido monte, invita también a “sembrar la luna” agradeciéndole a la pacha su cobijo y su entrega, y a bendecirla evitando el uso de descartables.

Así, del monte también, las toallitas Flor de Luna, coloreadas con tintes naturales serranos, por medio de una recolección de bajo impacto, sirviéndonos de hojas de mora y guarán, savia de aguaribay, molle y algarrobo, corteza de eucaliptus, cáscaras de cebolla y el lloro de algunos troncos de algarrobo. Las mencionadas estuvieron ancestralmente, acompañando dolencias y afecciones femeninas, embarazos, partos, nacimientos, creando vida.
 

Escuchemos el llamado y empecemos a conectarnos y reconectarnos con el lenguaje sagrado de la tierra, su ritmo late en la esencia de nuestras almas, porque al fin y al cabo “toda la tierra es una sola alma”, un gran espíritu.

 


Florencia Sueldo, nacida en 1989, crecida en un pequeño pueblito del este cordobés, mamá de Inti, Profesora y Licenciada en Historia, Instructora en Yoga, exploradora del cuerpo y del movimiento consciente, admiradora de la red que construimos en Flor de Luna.

Ilustración: Mechita

Arquitecta+Ilustradora

Integro el dibujo a mano con procesos digitales.

Nací en la Rioja, vivo en Córdoba, Arg.
Ver más en: www.instagram.com/mmercedesmachado/

15

Sep
2017

Sin comentarios

En Sin categoría

Por Noe Sánchez

Toallitas que invitan

En 15, Sep 2017 | Sin comentarios | En Sin categoría | Por Noe Sánchez

El regreso a lo realmente importante, a lo natural, al encuentro con uno mismo; volver al eje, a la esencia de las cosas. El eterno retorno. Las toallitas femeninas de tela, de amplias ventajas para la salud, la economía, la ecología, no solo nos traen ventajas sino también, espiritualidad. Conexión. Consciencia.

A través de los años, en estas sociedades cada vez más industrializadas, en donde consumimos un producto ya listo, sin tener que poner ningún esfuerzo para transformarlo, hemos perdido todo contacto y  valoración por el proceso.

Ya nada nos detiene… nada nos hace frenar, sentir, conectar, reflexionar. El uso consciente de toallitas de tela nos trae un poco de nuevo a nuestros orígenes, en donde cada actividad tenía su espacio, su tiempo, su elaboración, y mucho después su consumo.  

El simple hecho de recolectar nuestra sangre, en una tela hecha con amor, llevarla y ponerla en remojo… regar alguna plantita, lavar a mano, seleccionar un buen jabón, dejar secar al sol, al aire, recogerlas luego… todo lleva un tiempo… un detenimiento… Se nos abre un espacio para valorar nuestro ciclo, nuestro ser mujer. Un reconocimiento de que todo esto está ocurriendo, que está aquí presente, que nos invita a ordenar nuestras prioridades, reflexionar sobre nuestras emociones, sobre nuestra naturaleza, nuestras capacidades y potencialidades. Nos invita a amarnos, respetarnos. Porque cuidarnos, nuestra salud y la del planeta, es amor. Es respeto.

Y es que, cuando nos conectamos, con la esencia, con lo que  realmente nos ofrece la posibilidad de vernos, sentirnos… y con el ritual que conlleva el uso, lavado, secado y guardado, estamos volviendo a dar lugar a nuestra espiritualidad. Dotando de sentido a lo sagrado.


Josefina Agüero (Doula) Marina Zárate (Médica). Creadoras de talleres de ginecológía Bioemocional. Podés seguirlas en facebook en @marinazarate.medica

Ilustración: Etnomonte

 

08

Sep
2017

Sin comentarios

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Por Noe Sánchez

Ilustradora: Etnomonte

En 08, Sep 2017 | Sin comentarios | En Sin categoría | Por Noe Sánchez

Acerca de Cecilia María

Cecilia significa ‘pequeña ciega’…

Cecilia María: pequeña mujer ciega que se dedica a construir imágenes.

Sin autorretrato ni biografía. Máquina sensible. Dibujante.

Podría ser un pavo real, un colibrí… o una chuñita.

La Telesita estacionada en una casa de colores.

Olvidada, para vivir recuerda, sin pausa ni prisa. Aprendiz.

Encomendada al Sol. Hija de la Luna. Manos planetarias al servicio del monte.