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Mitad de año. Solsticio de invierno. Inti Raymi. Año nuevo maya.. Por estas fechas me pongo ritualera. 

Siempre sentí que esta época del año exigía mucho de mí, un seguir y seguir que esto recién empieza. Pero mi cuerpo, así como el clima, siempre me pide otros ritmos, un frenar a respirar profundo, a meterme para adentro y charlar conmigo un rato, a cuidarme, a reponer energías. Y normalmente este sistema, este almanaque que habitamos, no te permite frenar en mitad de Junio. 

Este año, sin embargo, es diferente. Los tiempos y los modos no los determinó ni el año lectivo, ni un tal Gregorio nosecuanto. Pero tampoco las estaciones ni las cosechas, ni el sol, ni el frío. El tiempo, y lo que hacemos con él lo está determinando un virus. ¿No les resulta loquísimo eso?

Y no estoy queriendo entrar en si está bien o mal quedarse en casa, sino que me estoy preguntando por nuestros ritmos, por lo que nos ordena la cotidianeidad, por cuánta libertad tenemos sobre nuestro tiempo, sobre cómo lo pasamos.. 

Acá en el sur vivimos en una parte del mundo que pasa por cuatro estaciones. Los árboles cambian de color, pierden sus hojas, se vuelven a vestir de fiesta para después dar frutos. Ya sé que ya lo sabemos, y muchas veces algunes tenemos la suerte de poder apreciarlo y hasta de sacar una foto que muestre la magia. Otres sufren el frío en la calle o en sus casitas con mil hendijas, o el verano matador en jornadas de 12 horas bajo el sol. 

¿Por qué dejamos durante toda la vida que el capitalismo determine nuestro tiempo? Diciéndonos que es así que funciona, que no hay nada que hacerle… y ahora un virus viene a demostrarnos que puede cambiarse. 

¿Por qué nos cuesta tanto a nosotres decidir ese cambio?


Sayi Paris Cavagnaro, nació en Mendoza en 1988, pero comenzó a crecer en Traslasierra, en un lugarcito llamado El Huaico, y de ahí siente que es.
Estudió Artes Plásticas en la UNC y dibuja y baila y hace visuales acompañando músicas y cuerpas..
Hoy sigue creciendo, entre viajes y esta Córdoba que nos une, entre estxs hermanxs con lxs que crea, entre esta fuerza feminista que nos obliga a revisarnos y deconstruirnos, entre estas líneas que no paran de brotar…


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construimos una red

sumamos nuestras fuerzas

nos acompañamos

nos enredamos

creamos alianzas 

nos hermanamos 

trabajamos para sostener esa red

que nos sostiene

para nunca más estar solxs.

Federica Jachymiak Nacida en Córdoba Capital. Artista visual. Realiza trabajos individuales y grupales en diversos formatos y lenguajes artísticos. Feminista impulsada por el amor a la autogestión, la bici y el entrecruce entre las artes. Contacto: fede.jachymiak@gmail.com Instagram: @fedenbici

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Déjalas solas unos cuantos días. Deja que les dé el sol, deja que les caiga la lluvia. Pronto
empezarán a crecer tus semillas.
(Arnold Lobel)

Una vez  me acerqué a una oficina porque tenía que cobrar un dinero y la chica que estaba del otro lado del vidrio me preguntó mi ocupación. “Escritora”, dije sin dudarlo. Y como soy muy culilla y tengo buena vista, pude ver como la muy chinwewencha escribía: “Desempleada”. Me fui del lugar pensando si no existiría la categoría “Escritora” en su planilla y puso cualquiera o a lo mejor pensó que eso no puede ser un trabajo o quizás que es un trabajo que no genera suficiente dinero como  para considerarlo un trabajo.

Ahora, mientras intento escribir algo sobre el trabajo en tiempos de aislamiento social preventivo y obligatorio, pienso que una de las cosas más perversas que nos hace este sistema capitalista y meritocrático es meterse en nuestras cabezas a tal punto que consideremos verdaderas cosas que en realidad son falsas. Porque en estos días de poca salida, poca juntada, poco horario y mucha casa, he llegado a pensar que “no estoy haciendo nada”. “No estoy haciendo nada” porque no estoy arriba de un escenario haciendo monólogos ni en una feria de libros en una plaza, no estoy usando el despertador ni la agenda para organizar mis tiempos, no estoy escribiendo casi nada y, sobre todo, estoy generando menos dinero que antes. Mientras “no hago nada” comencé a hacer una huerta en el patio de casa. Y mientras paleaba la tierra y sacaba yuyos me acordé de un libro que leí siendo muuuuuuy chiquita o seguramente me lo leyeron. Se trata de “Sapo y Sepo, inseparables”, escrito e ilustrado por Arnold Lobel. Es un libro de cuentos protagonizado por dos sapos muy amigos. Mi cuento favorito se llama “El jardín” y es un cuento en el que Sepo, con ayuda de su amigo Sapo, aprende que cultivar un jardín es algo hermoso aunque lleva tiempo y trabajo; y que ninguna semilla se transforma en planta si tiene miedo. Otro cuento que me gusta mucho se llama “Una lista”, y cuenta cómo  Sepo anota en un papel todo lo que planea hacer al día siguiente:

Lista de cosas para hacer hoy

-Despertarse

-Desayunar

-Vestirse

-Ir a casa de Sapo

-Dar un paseo con Sapo

-Almorzar

-Siesta

-Jugar con Sapo

-Cenar

-Dormir

Como ya había terminado con mis labores agrícolas de ese día, decidí hacer una lista, pero no de lo que pensaba hacer sino de lo que ya había hecho:

Cosas que he hecho en estos días

-Sembrar zanahoria, brócoli, acelga, cilantro y caléndulas.

-Tomar sol en el patio.

-Pensar en escribir un monólogo nuevo.

-No escribir un monólogo nuevo.

-Mirar videos de Gila y de Hannah Gadsby. Volver a ver “Friends” desde la temporada uno.

-Limpiar todo muy bien con lavandina.

-Hablar por teléfono con amigues sobre esta sensación de eterno domingo y de no estar haciendo nada o hablar de cualquier otra cosa y reírnos. La mejor parte fue la de reírnos.

-Hacer yoga con una profesora de youtube que vive en Berazategui.

-Cortarle las rastas a mi perra.

-Mantener la casa calentita después de las seis de la tarde.

-Abrigarme y salir a mirar la luna.

Fue bueno hacer la lista porque descubrí que no es cierto que “no estoy haciendo nada”. Estoy trabajando. A ritmo de semilla.

¡Hasta la victoria, always!

Sayi Paris Cavagnaro, nació en Mendoza en 1988, pero comenzo a crecer en Traslasierra, en un lugarcito llamado El Huaico, y de ahí siente que es.
Estudió Artes Plásticas en la UNC y dibuja y baila y hace visuales acompañando músicas y cuerpas..
Hoy sigue creciendo, entre viajes y esta Córdoba que nos une, entre estxs hermanxs con lxs que crea, entre esta fuerza feminista que nos obliga a revisarnos y deconstruirnos, entre estas líneas que no paran de brotar..

Florencia Ordóñez nació en Córdoba el 8 de marzo de 1977. Es licenciada en cursillos de nivelación y posee un doctorado en abandono de carreras universitarias. Escribe, publica libros propios y ajenos desde el sello Malasaña Ediciones, hace monólogos de humor, coordina talleres de escritura; ha incursionado en la actuación y el teatro de títeres. También se ha desempeñado en varios trabajos decentes de los que fue oportunamente despedida. Políticamente se define como feminista silvestre y anarco-peronista.

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en las imposibilidades habita
posibilidad
como en el tiempo en la quietud
de pronto no importa el escenario
desde el que digo casa amor poema
que decir es la guarida
el llamado que empuja
y que nos salva
la distancia y el miedo
ahora escribo a cualquier hora en cualquier sitio
como antes
y me doy cuenta

C.

Paola Lucero Antonietti – También LaPao Cósmica (o viceversa) –

Flor de la red flordelunar, arquitecta, ilustradora, docente, cósmica. Nacida el 2 de setiembre de 1979 en Córdoba Capital.Realiza diseños cósmicos en distintos soportes y formatos:  ilustraciones, trencadís -mosaiquismo-, fanzines. Arquitecta que pone su mirada en la ciudad y el habitar de la ciudad, haciendo foco en el diseño participativo y colectivo Es docente del secundario en donde aprende mucho de los chicos y las chicas. / Desarrolla talleres con niños y grandes en donde la creatividad es el motor de las producciones. Y juega.

Contacto: lapaocosmika@gmail.com / Facebook: LaPao Cósmica

Camila García Reyna nació el 27 abril de 1987 y es cordobesa criada en Cruz del Eje y Arroyito.

Escribe sobre todo poesía. También juega y por eso publica libros y recita y lee, y participa de puestas teatrales y musicales, y coordina talleres de escritura y tejido para adultos, y de lectura y escritura lúdica para niños. Es Licenciada en Letras Modernas y apasionada por el mate y la comida deliciosa. Es un poco solemne, una pena, pero como se lo permite también se divierte con eso.

En este espacio de amor habrá una porción de poesía que es una forma de aprender la paz, de reconocerse, de recordarse, de entregarse, de compartirse siendo. Un deseo de encontrarse en las hermanas, de respetarse, de estarse queriendo, de respirar lo que elegimos, confiadamente, un poco más alegres cada vez.


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Sacar belleza de este caos es virtud

(Gustavo Cerati)

Elegir un barbijo que combine con la remera, perfumarme con eau de lavandine a todas horas, amigarme con el cine de terror, volver a leer “Un mundo feliz”. Reírme, por no llorar.

Pero también, a veces, llorarlo todo y llorarlo bien.

Hacer reuniones clandestinas con amigas, en la esquina, con barbijo y bolsa de compras. Tener un “minuto” por si me para la policía, como les militantes de los setenta.

Cantar la marcha peronista en la ventana, a los gritos.

Descubrir que en mi patio hay por lo menos diez especies distintas de plantas con flores. Y en la cuadra, ni te cuento.

Odiar las videollamadas.

Amar las videollamadas.

Abrir tinder.

Cerrar tinder.

Preguntar más seguido que nunca ¿cómo estás? y que también me lo pregunten. Entender que el amor es, más que nada, una pregunta.

Pensar en todas las cosas que voy a hacer cuando esto termine. Pensar que quizás esto no termine nunca. Saber que es imposible imaginar el después. Vivir con dignidad el mientras tanto.

Sorprenderme haciendo cosas nuevas. Tejer redes con otres, aunque aislamiento. Usar como epígrafe una frase de Cerati, ¿quién me ha visto y quién me ve?

Cocinar galletitas de limón.

Hacer picnic al sol en el patio.

Disfrutar la soledad.

Temer la soledad.

Tener un arranque de ira divina y romper un vidrio. Recibir un mensaje de la casa de al lado: “¿Estás bien? Contá con nosotres”.  Saber que cada vidrio roto en mi vida, valió una certeza.

Esta vez fue: no quiero acostumbrarme.

Saber qué nos hace bien es intrincado. Ponerlo en práctica, más aún. Si en medio de esta película lo intentamos, ¡qué vacuna!

HLVA!

Florencia Ordóñez nació en Córdoba el 8 de marzo de 1977. Es licenciada en cursillos de nivelación y posee un doctorado en abandono de carreras universitarias. Escribe, publica libros propios y ajenos desde el sello Malasaña Ediciones, hace monólogos de humor, coordina talleres de escritura; ha incursionado en la actuación y el teatro de títeres. También se ha desempeñado en varios trabajos decentes de los que fue oportunamente despedida. Políticamente se define como feminista silvestre y anarco-peronista.

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Sobre el placer (o los placeres) un domingo 26 de abril de 2020

Siempre dibujo o ilustro de alguna forma sobre los temas que elegimos reflexionar con mis compañeras. Hoy siento que con la imagen no me alcanza así que decidí darme la oportunidad de escribir. No sé si lo hago bien o mal (no creo mucho en esos parámetros) pero estoy aquí, intentándolo…
Si bien realizo labores que amo, generalmente me cuesta conectar con el placer / los placeres, no hablo del placer sexual,  me refiero a hacer cosas por puro placer, permitirme y regalarme ese tiempo, sentir que lo merezco. Creo, en este punto, que hace falta que trascienda muchas generaciones de mi linaje femenino que no han podido elegir ni dedicarse a lo que les daba placer. Y es que ha calado tan hondo la sobreexigencia de la productividad que hasta nos dan culpa los “momentos de ocio”.

Hoy me cuesta aún más conectar con el placer. Hoy encontraron el cuerpo de otra persona asesinada por la violencia machista y patriarcal. Una mujer que buscábamos, difundiendo en redes, esperando que apareciera VIVA. Amanecí con la noticia, llorando junto al cielo lluvioso, con el cuerpo estrujado y un BASTA en la boca. Me pregunto ¿cuánto más podemos soportar?

En este momento de aislamiento social, la tierra y las plantas siguen siendo mi refugio. Seguiré sembrando, con la intención de que trascienda cada una de esas vidas arrebatadas… Como dice la Sayi: ¨No abandonar ni la lucha ni la siembra¨

Federica Jachymiak Nacida en Córdoba Capital. Artista visual. Realiza trabajos individuales y grupales en diversos formatos y lenguajes artísticos. Feminista impulsada por el amor a la autogestión, la bici y el entrecruce entre las artes. Instagram: @fedenbici

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Miércoles 22 de abril de 2020

Es de noche e hicimos taller por zoom, ahora es así, no nos dejan encontrarnos para frenar el contagio, pero lo único que hacemos es encontrarnos y volvernos a encontrar de maneras creativas, con nosotres, con otres, a ver cómo estamos, qué podemos hacer… trueques por rappi o por medio de amigues, pomelos en un taxi a la familia, regalitos frutales a domicilio a lxs vecinos en horas de salir a la despensa.
Consolar(nos) por teléfono, sentarse imaginariamente con la hermana a tomar mate en su patio al sol, conversar con el mar por las mañanas.
¿Qué está pasando? No tengo la menor idea.
Salgo a la calle con barbijo.
Veo a mi sobrino por teleconferencia, está por cumplir 9 meses y ya aprendió a hacer “no tá” “acá táaaa”.
En casa cocinamos más y más rico y buscamos compartir momentos, hacer tareas comunes, prestarnos atención.
Banjo aprendió truquitos y se siente acompañado, eligió su propio lugar para dormir, el estudio. Casi todos los días me extiendo con él al sol y dejamos que la tierra nos sostenga. La Huay hace lo mismo con sus gatas, dice que está aprendiendo a no ser “productiva”, a reposar como ellas, cómodamente.
La Mé dibuja, ensayamos por video llamada, nos llegan las voces a destiempo, la música a destiempo, pero el amor al unísono.
Trabajo menos y cobro menos, aunque estoy dando más (es un funcionamiento mágico o práctico: consumo menos, me sobra lo que tengo y comparto con algunes que lo necesitan).
Conocí a mi vecino Juan, o sea, ya lo conocía, pero nos presentamos, es el que hace pan casero y siempre nos cayó muy bien. Juan como mi abuelo.
Hoy transplanté una papaya y un tomate. Veremos si sobreviven. Como nosotres.
Mientras tanto estamos, metemos las manos en la tierra, celebramos el atardecer.
Espero que pase para bien, que mueva en mí el amor, que brille algo.
Camila de antes y después (si leen y si no) Gracias por acompañarme ahora.

C.

Camila García Reyna nació el 27 abril de 1987 y es cordobesa criada en Cruz del Eje y Arroyito. Escribe sobre todo poesía. También juega y por eso publica libros y recita y lee, y participa de puestas teatrales y musicales, y coordina talleres de escritura y tejido para adultos, y de lectura y escritura lúdica para niños. Es Licenciada en Letras Modernas y apasionada por el mate y la comida deliciosa. Es un poco solemne, una pena, pero como se lo permite también se divierte con eso. En este espacio de amor habrá una porción de poesía que es una forma de aprender la paz, de reconocerse, de recordarse, de entregarse, de compartirse siendo. Un deseo de encontrarse en las hermanas, de respetarse, de estarse queriendo, de respirar lo que elegimos, confiadamente, un poco más alegres cada vez.

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De repente las cosas se dieron para que nos quedemos en la casa, entonces hoy, estamos en la casa. Esto me llevó a preguntarme:

¿En qué lugares de la casa me da placer estar? O quizá, ¿Qué lugares de la casa son placenteros para mí?

Descubro en estos días otros lugares que antes, en la cotidianidad de entrar y salir, no registraba. En la rutina, solo pasaba por algunos espacios sin prestar atención. Y También tenía algunos otros rincones de permeancia y otros que me eran de ritual: Tomar mate sentada en la verja del patio.

En estos días de cuarentena  que habito la casa y estoy más tiempo en ella exploré, presté atención, observé, me quedé un rato sintiendo y me di cuenta de “otros” lugares. Y así, encontré que  hay “otros” en donde me es placentero estar. Cinco minutos, media hora, toda la siesta, un rato en la noche. 

En la esquina del patio que da hacia el Este, descubro que el sol que se cuela por otros huequitos. Allí, parece que es más constante en otoño y la altura de los edificios casi no lo tapan. 

Moví un banquito de madera despintado y lo puse cerca del níspero. Desde ese lugar, puedo ver las plantas más de cerca. Y hasta encontré otro camino más de las hormigas. Ahora el mate suele ser ahí.

Hay otro lugar. La pared frente a la puerta de una habitación. En estado de limpieza desempolvé un cuadro, que hacía rato que estaba en el estante con papeles encima.  Y lo colgué. Ahora, abro la puerta y encuentro el placer de contemplar. Allí, estando y mirando.

Otro, es la cama. Allí exploro distintas posiciones para estar, por ejemplo hacerme un bollito en el costado donde van los pies. O recostarme transversal,  mirar el techo y poner las manos sobre el útero un rato

(y allí aparecen los rincones de placer del cuerpo que son para otro texto)

Entonces, creo que podemos aprovechar esta permanencia para re-descubrir otros espacios de la casa y habitar este permanecer placenteramente. 

Descubrir lugares y rincones que nos dan placer

Y esto abarca desde mover un mueble para abrir más espacio hasta pintar una pared para darle color a una habitación. Mirar otras esquinas desde el rincón opuesto a donde solemos sentarnos. Ponerle una maceta con plantas a la ventana. Escuchar por donde se cuela el viento. Cambiar un objeto de lugar: la alfombra, los libros, el búho de adorno. Poner un almohadón en el piso para  leer. Encontrar el rincón para ver caer la lluvia (y escucharla).

Ahora que estamos más en la casa, podemos explorar que lugares nos son placenteros habitar. Para darnos un rato ahí. Y disfrutar.

Paola Lucero Antonietti – También LaPao Cósmica (o viceversa) – Flor de la red flordelunar, arquitecta, ilustradora, docente, cósmica. Nacida el 2 de setiembre de 1979 en Córdoba Capital.Realiza diseños cósmicos en distintos soportes y formatos:  ilustraciones, trencadís -mosaiquismo-, fanzines. Arquitecta que pone su mirada en la ciudad y el habitar de la ciudad, haciendo foco en el diseño participativo y colectivo Es docente del secundario en donde aprende mucho de los chicos y las chicas. / Desarrolla talleres con niños y grandes en donde la creatividad es el motor de las producciones. Y juega.

Contacto: lapaocosmika@gmail.com / Facebook: LaPao Cósmica

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Sayi Paris Cavagnaro, nació en Mendoza en 1988, pero comenzo a crecer en Traslasierra, en un lugarcito llamado El Huaico, y de ahí siente que es.
Estudió Artes Plásticas en la UNC y dibuja y baila y hace visuales acompañando músicas y cuerpas..
Hoy sigue creciendo, entre viajes y esta Córdoba que nos une, entre estxs hermanxs con lxs que crea, entre esta fuerza feminista que nos obliga a revisarnos y deconstruirnos, entre estas líneas que no paran de brotar.. Instagram: @sayiyisa / Facebook: Sayi Ilustraciones y otras hierbas

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Derechos humanes 

digamos

todo lo que no existe 

en hechos

una hipocresía mundial

una lucha constante y encarnizada

una consigna rota antes de su creación

un olvido iniciático

un anhelo de supervivencia

una renegociación sistemática

un premio de papelitos

palabras con valor de ley que no se cumplen en millones de casos

en coordenadas diversas

memorándum de la única responsabilidad amorosa impostergable

trabajo interno externo

ayuda-Memoria

mantra que repetimos como herramienta

para que une pueda 

pedir auxilio

y recibirlo

recomponer su cara en la ajena

recordar

ser 

reconocido

por alguien

C.

Camila García Reyna nació el 27 abril de 1987 y es cordobesa criada en Cruz del Eje y Arroyito. Escribe sobre todo poesía. También juega y por eso publica libros y recita y lee, y participa de puestas teatrales y musicales, y coordina talleres de escritura y tejido para adultos, y de lectura y escritura lúdica para niños. Es Licenciada en Letras Modernas y apasionada por el mate y la comida deliciosa. Es un poco solemne, una pena, pero como se lo permite también se divierte con eso. En este espacio de amor habrá una porción de poesía que es una forma de aprender la paz, de reconocerse, de recordarse, de entregarse, de compartirse siendo. Un deseo de encontrarse en las hermanas, de respetarse, de estarse queriendo, de respirar lo que elegimos, confiadamente, un poco más alegres cada vez.

Federica Jachymiak Nacida en Córdoba Capital. Artista visual. Realiza trabajos individuales y grupales en diversos formatos y lenguajes artísticos. Feminista impulsada por el amor a la autogestión, la bici y el entrecruce entre las artes. Instagram: @fedenbici

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Por qué cambiar

La experiencia nos ha enseñado que cuando las mujeres se animan a probar un producto de higiene menstrual reutilizable, ya no quieren volver a usar descartables. Inician un camino que termina con todo lo que necesitan para atravesar los días de su sangrado menstrual. Más allá del consumo. Más parecida a la vivencia de tener -nuevas o viejas- las prendas íntimas que necesitamos en nuestra vida cotidiana.

Porque cuidamos nuestros cuerpos

Las toallitas de tela son mucho más higiénicas. Son 100% de algodón, por eso aseguran la circulación de aire y ayudan a la prevención y curación de varios tipos de infecciones vaginales. También evitan irritaciones por rozamiento ¡Se sienten suavecitas como tu ropa interior!

Por la misma circulación de aire no se producen los olores que las otras generan cuando la sangre queda encerrada entre plástico y químicos y comienza a descomponerse.
La industria de toallitas y tampones descartables, pensada desde un modelo patriarcal que busca desechar y ocultar las particularidades de la feminidad, utiliza sustancias como latex, cloro, dioxinas, polvos absorbentes, que estarán en contacto directo con una zona súper sensible de tu cuerpo. ¡Parecen tan blancas y limpias, pero no podemos lavarlas antes de usarlas, y producen tanto olor en el tacho antes de tirarlas! Es una forma de actualizar la vieja idea de que en esos días estamos sucias o impuras, cuando sólo estamos menstruando.

Con respecto a los tampones, sabemos que se usan desde hace siglos, hay evidencias de que las egipcias, babilonias y asirias de clases altas utilizaban papiro ablandado como tampones. En la Roma imperial se usaban rollos de lana de calidad y en la Edad Media y en el Renacimiento tampones de algodón.
El problema hoy es quiénes y cómo se producen los tampones descartables. Tienen materiales que, una vez colocados, absorberán otros flujos vaginales que contribuyen a tu salud, absorberán mucho más de lo que tu cuerpo desea liberar, además de dejar restos dentro de tu cuerpo cuando los sacás. Para su fabricación se utilizan blanqueadores y absorbentes realmente riesgosos como el rayón y la dioxina. Tomate el tiempo de investigar un poquito qué es lo que vas a dejar dentro de tu cuerpo por horas, más allá de lo que dice la cajita.
Al probar formas alternativas de recibir tu menstruación, vas a ver qué linda y pura es la manera en que nuestro cuerpo se prepara para acunar a un bebé.

Porque queremos a la Pacha!

¿Alguna vez pensaste que la primer toallita descartable que tiraste en tu vida puede estar todavía intacta? ¿Cuántas más tiraste luego? ¿Sabías que demoran 500 años en degradarse? Todas las mujeres, alrededor de 35 años de vida fértil cada una, producirán toda esa basura y contaminación. Teniendo otras alternativas ¿tiene sentido? Las toallitas de tela se producen con algodón, fruto de la naturaleza, pueden durarte más de 5 años! (pensá que las usarás y lavarás mucho menos que a algunas remeras de algodón que quién no se ha resistido a tirar por… ¿cuántos años?) cuando decidas que es tiempo de cambiar alguna de ellas, podés enterrarla, tirarla en tu compost o en tu huerta, y en poco tiempo formará parte de ella.

Porque queremos dar vida a economías amorosas!

La primera economía que cuidar es la tuya: lo que parece más barato resulta muy costoso con el pasar del tiempo:
Si te comprás dos paquetes de toallitas descartables de $25 por mes, en un año gastarías $480, más protectores diarios de $20, suman $720 en un año. En 4 años gastarás casi $3000 en algo que no tenés, porque usás y tirás, que genera problemas ambientales y ni siquiera es bueno para tu cuerpo.
El consumo responsable y conciente es imprescindible en la construcción de economías más humanas. Usar la menor cantidad posible de descartables es una forma de expresarle amor a la Tierra que nos hace espacio y nos brinda todo lo que necesitamos para vivir.
La otra parte, fundamental, es la producción: las toallitas descartables son producidas por una industria que se alimenta de la explotación de sus trabajadorxs y de la destrucción de la Tierra; para ella somos meros clientes cuyo comportamiento hay que dirigir en favor de sus ganancias. Así nos convencen con publicidades mentirosas y accedemos a entregarles mucho dinero en cada ciclo y a identificarnos con sus ideas negativas sobre la feminidad.
Flor de Luna es un emprendimiento cooperativo, pensado para alegrarnos y permitirnos desarrollarnos como personas mientras trabajamos. Y mientras charlamos, compartimos, nos queremos. Sin empleadxs ni patrones, haciendo vida nuestra convicción de que es posible trabajar en lo que unx ama, de manera autónoma.
Comprando nuestras toallitas realmente te sumás a construir una comunidad cuidadosa de las personas y la Tierra.

Porque no queremos volver a la época de nuestras abuelas, pero sí aprender de ellas.

Nuestras abuelas usaban telas en vez de descartables, porque los descartables son un invento bastante novedoso en la historia occidental. Desde hace poco más de 30 años, cuando comenzaron a ser populares, la contaminación ambiental creció exponencialmente y las mujeres fuimos en una parte responsables d e ésto. Nos hicieron creer que además de práctico era más higiénico, y nos hicieron creer que la Tierra era una fuente infinita de recursos de donde siempre se podrían producir más descartables aún mientras usábamos y tirábamos toneladas de plástico altamente contaminante en nuestra tierra, ríos y mares.
Nosotras crecimos pensando que las toallitas descartables eran lo único y lo mejor para usar mientras menstruábamos, pero en un momento nos dimos la oportunidad de revisar esta práctica tan naturalizada. Decidimos integrar y aprender de nuestras abuelas, y mejorar aquello que podíamos mejorar, los modelos, la comodidad, la seguridad.
Si no somos nosotras, ¿Quienes? Generalizar el uso de descartables fue un error que le cuesta mucha salud a nuestro planeta, a los seres vivos y entre ellos también a las mujeres. Hace falta humildad para reconocer los errores y valentía para intentar superarlos. Que nuestro camino sea de aprender de nuestros pasos y no de negar nuestro pasado. Lo que es bueno para la Tierra, es bueno para nosotras.

 

Experiencias

“Con las toallitas de tela estoy muy contenta, no me irritan ni me generan tanto calor como las de plástico. La verdad es que son muy cómodas, y no he tenido ningún tipo de manchas inesperadas en pantalones ni nada por el estilo, creo que se pueden incorporar a la vida diaria sin ningún problema.”

“Tengo toallitas, al principio me costo un poco acostumbrarme (miedos a ensuciarme, el olor…) es tan hermosa experiencia!!! hace dos años que las uso mas o menos!! estoy chocha y los protectores diarios tambien.”

“La verdad es que ya va a hacer un año de mi primera compra de toallitas y protectores de tela y cada ciclo que pasa estoy más convencida del gran cambio y elección que hice. Obviamente que al principio me daba cierto temor y me sentía condicionada por los tabúes sociales, me dijeron tantas cosas que no sé si voy a poder escribirlas todas (…) Cuando compré las toallitas estaba justo realizando mis prácticas de residencia y cómo tenía que viajar el tiempo que pasaba afuera era mucho y sentía que las toallitas no se la iban a aguantar o que sería incomodo tener que ir a cambiármela y ¿qué hacía con la toallita sucia? Pero debo decir que cuando una las empieza a usar no puede dejar de hacerlo, uno rápidamente nota el cambio en el cuerpo y en la conciencia.”

 “Me encantan las toallitas de tela!! El año pasado decidí dar el paso luego de recomendaciones de amigas y de leer al respecto. Venía mal de salud, con una infección tras otra… Y me dije : basta! Me di cuenta que eran a causa de las toallas desechables… Este cambio formó parte de un proceso de sanación de mi útero… Y sinceramente les digo que funciona…. Mis menstruaciones se hicieron cada vez menos dolorosas, sin mal olor, menor cantidad y sobretodo no más infecciones!!! Pude conectarme con mi útero, comprenderlo, respetarlo y adorarlo.. Ahora espero mi primer bebé luego de tres pérdidas… Felicidad plena y sobre todo sana y conectada con mi poder femenino!!

 “Fui a mi ginecóloga para un control y no tengo absolutamente nada, ni hongos, ni bacterias, ni el “olor a menstruación” ni nada… nunca más desde que las uso me manché y es más un día salí apurada, agarré una toallita descartable que estaba en el baño y mi cuerpo ya estaba acostumbrado a las toallitas de tela y me manché absolutamente toda… Quiero decir que todavía están como nuevas y que el lavarlas a mano nos da un tiempo para frenar, relajarnos, reflexionar y amigarnos nuevamente con nosotras mismas, con nuestra sangre.”

 “Conocí Flor de Luna buscando alguna alternativa a los protectores diarios descartables para acompañar el uso de la copa menstrual ya que tenía pérdidas. Cuando vi que existían protectores de tela me alegró muchísimo! Los compré y realmente noté mucho la diferencia. Son más suaves que el plástico descartable, son más cómodos también porque no sentía picazón ni olor, y realmente fáciles de lavar. Después de eso ya me compré las toallitas y fue una revolución para mi cuerpo :)”

 “Hace 5 años que me pasé a la tela. Esta desición fue parte de un replanteo sobre la sustentabilidad de mis hábitos en general, y por la generación de residuos en particular. En este tiempo aprendí a que “mancharse” no es nada grave, a ver la belleza en el agua rojiza y a que el blanco impoluto no es sinónimo de higiene. También resultó ser un alivio económico en mi época de menstruaciones abundantes. Esta toma de posición fue parte de un proceso donde perdí la vergüenza al hablar sobre la menstruación, porque dejó de ser ese tema asqueroso con el que lidiar cada mes y se conviertió en una parte de mi ciclo femenino.”

Soy Melu y estuve en el taller que se armó en Bs As (en Almagro). En primer lugar agradecerte ese espacio, que junto a las compañeras, se transformó en un momento súper enriquecedor y -en lo personal- de mucha transformación (“pensar diferente p sentir diferente”).
Te cuento que ya usé las toallitas y así como fui feliz descubriéndome con la copa hace unos años, ahora volví a atravesar un proceso similar, así que no puedo más que agradecerte a vos y a las flores de luna que andan por allá.”

 


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