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Hacia arriba

2019 agosto

31

Ago
2019

Sin comentarios

En intersexualidad
Sin categoría

Por Noe Sánchez

Diálogues

En 31, Ago 2019 | Sin comentarios | En intersexualidad, Sin categoría | Por Noe Sánchez

-¿Y por qué no usan la A si son todas mujeres?- me pregunta una hermana mientras tomamos mate en la cocina- tanto que nos costó poder nombrarnos y ahora que lo logramos usan la E…

-Es que no todes nos sentimos mujeres- le contesto- un día alguna preguntó en la ronda y otres respondieron y caímos en la cuenta de que era así. De que no es cuestión de parecer, sino de sentir. Y además quién se parece a qué y a quién le parece qué.

¿viste qué maravilla?

¿cómo se abre todo?

¿cómo nos habilitamos a preguntar a la otra al otro al otre?

¿y cómo podemos aprender a mirarnos escucharnos saberos sentirnos?

-¿Y por qué usan la E?- me pregunta mi mamá otro día mientras me acerca a algún lado en el auto para hacerme la gamba.

-Gaby- le digo yo, que me gusta llamarla por su nombre-  hay lenguas que tiene adjetivos y sustantivos sin género referidos a personas y por tanto pueden usarse de manera indistinta e inclusiva, pero la nuestra no, por eso queremos construirlos.  Ahora, si usamos la O incluimos varones y/o masculinos, si usamos la A, mujeres y/o femineidades; pero hay personas que se siguen quedando afuera, personas que no se definen binaries, que se sienten excluides en la construcción cultural que de esos géneros existe.

También hay gente que está en tránsito, en transmutación, de una percepción de género a otra diferente.

Y además, en esta magia de amplitud y desde siempre hay personas intersexuales, con combinaciones cromosómicas que no nos han enseñado en los manuales de la escuela ni en casa. En general aprendemos que existen varones y mujeres y punto y que sus cuerpos son de tal o cual manera.

Pensá qué ignorancia estipulada y qué barbaridad. La medicina occidental en su rol médicx –paciente nos enseña en múltiples casos lo mismo. Entonces, si la genitalidad es diversa hay que corregir y/o mutilar los órganos y/o la comprensión de la perfección de ese cuerpo que se categoriza o interviene.

¿por qué anormalizar?

¿por qué corregir?

¿por qué binarizar?

¿por qué mutilar los cuerpos?

Y en cambio

¿por qué no celebrar las manifestaciones de la vida?

¿por qué no aceptar/ asumir nuestras diversidades?

¿por qué no amar los cuerpos?

¿por qué no permitirnos sentir lo que sentimos?

¿por qué no enseñar a autopercibirnos con respeto y cuidado?

¿por qué no convidarnos la libertad de ser sin más?

Algo así le digo a la Gaby, más atravesado seguro y ella me agradece.

A mí me gusta hablar, como se habrá notado y aunque no sepa muchas cosas las respuestas que comparto son esas que vamos haciendo entre todes en otras charlas, en diferentes espacios, entre nosotres.

Usamos la E para incluirnos, para desatender el dolor y hacer la fiesta.

C.

Camila García Reyna nació el 27 abril de 1987 y es cordobesa criada en Cruz del Eje y Arroyito.

Escribe sobre todo poesía. También juega y por eso publica libros y recita y lee, y participa de puestas teatrales y musicales, y coordina talleres de escritura y tejido para adultos, y de lectura y escritura lúdica para niños. Es Licenciada en Letras Modernas y apasionada por el mate y la comida deliciosa. Es un poco solemne, una pena, pero como se lo permitetambién se divierte con eso.

En este espacio de amor habrá una porción de poesía que es una forma de aprender la paz, de reconocerse, de recordarse, de entregarse, de compartirse siendo. Un deseo de encontrarse en las hermanas, de respetarse, de estarse queriendo, de respirar lo que elegimos, confiadamente, un poco más alegres cada vez.


Ilustración: Natacha Garbushian

Nací en Concepción- Tucumán y vivo ya hace unos años en Amaicha del Valle entre cactus, montañas y bien cerca del sol. Docente, investigadora, maestranda en antropología, milito el aula como herramienta de transformación.. Desde que recuerdo mis primeros registros de niña, andaba ya dibujando y luego me hice ilustradora. Aficionada del conocimiento de plantas curativas, dadora de magias.

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20

Ago
2019

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En intersexualidad

Por Noe Sánchez

Belleza y furia

En 20, Ago 2019 | Sin comentarios | En intersexualidad | Por Noe Sánchez

El amor que nos negaron es nuestro impulso para cambiar el mundo. Todos los golpes y el desprecio que sufrí no se comparan con el amor infinito que me rodea en estos momentos. Furia Travesti Siempre.

(Palabras dedespedida de Lohana Berkins)

La belleza travesti
está ahí.
No necesita implorarle 
a la feminidad,
ni huirle a la masculinidad.
Su belleza es, simplemente,
existir.
(Anónimo)

Tengo una compañera travesti en el equipo del blog. No lo digo como quien dice “Tengo un amigo negro”. Lo digo como una novedad y una sorpresa y una celebración. Porque nunca tuve compañeras travestis en ningún lado: ni en la guardería, ni en la escuela primaria, ni en la secundaria, ni en ninguna de las ochenta y cinco carreras que comencé y dejé,  ni en ningún trabajo, ni en ninguna de las organizaciones de Derechos Humanos en las que milité. Tampoco he tenido maestras ni profesoras travestis durante la infancia ni la juventud. En ninguno de mis trabajos, formales o no, tuve una jefa travesti. En ningún hospital público me ha atendido una doctora travesti, tampoco una enfermera. Las cajeras que me atienden en el súper no son travestis. Tampoco las conductoras de los noticieros ni la mujer que da el pronóstico del clima. Sin embargo, siempre existieron. Y siempre supe de su existencia. Estaban en las calles o en las marquesinas del teatro de revista, en algún que otro programa de televisión… En mi imaginario juvenil, las travestis respondían a dos únicas categorías: o eran prostitutas o eran famosas. No sé si alguna persona adulta me explicó quiénes eran o que hacían. Pero hay algo que siempre supe: no eran hombres disfrazados. Un disfraz emana siempre algo de impostación y de burla, por más bueno que sea. De mala copia del original.

Las travestis que cruzaban por las calles y las pantallas de mi infancia eran presencias imponentes, misteriosas y auténticas. No había nada impostado en su maquillaje, sus peinados y sus brillos. Porque como dice Agrado (el personaje interpretado por la actriz travesti Antonia San Juan en la película “Todo sobre mi madre”, dirigida por Pedro Almodóvar), “una es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñado de sí misma”.

 Me remonto a la infancia porque ahí está todo. Y es en esa etapa de la vida en la que la cultura y la familia nos transmiten los roles y estereotipos de género. Curiosamente (¿o no tan curiosamente?) mi concepción sobre el género, como la de tantas personas, fue durante muchos años, binaria: existen mujeres y existen varones. Punto. ¡A pesar de que desde tan chiquita ya sabía que existían travestis! No es casual. Como tampoco es casual que uno de los textos que utilicé para encabezar este texto figure como “anónimo”. Porque en mi infancia se sabía que existían travestis, pero no había que hablar de eso. Ni siquiera había que mirarlas mucho cuando te las cruzabas por la calle. Y es que el binarismo que nos transmitió la cultura patriarcal desde chiquitas implicaba necesariamente la invisibilización y negación de todo lo que no fuera “varón” o “mujer”. Curiosamente (¿o no tanto?) jamás se me ocurrió pensar que esas travestis alguna vez habían sido niñas.

Muchos, pero muchos años después conocí a una actriz y poeta travesti; y mucho, pero mucho tiempo después, esa actriz y poeta travesti que se llama Camila Sosa Villada fue mi profesora en un taller de teatro. La mejor profesora de teatro que he tenido. Muchos, pero muchos años después supe que existían varones trans. Y que una de mis personas favoritas en el mundo, hije de dos personas que adoro, es un varón trans adolescente y ahora se llama Alex, porque es el nombre que ha elegido y así consta en su nuevo documento de identidad. Años después supe que hubo personas trans víctimas y sobrevivientes del terrorismo de Estado y también pude compartir radio y militancia con Eugenio Talbot Wright. También supe de la persecución a las personas trans en tiempos de democracia y de la lucha por la inclusión laboral trans, y me crucé con Ivanna Aguilera en cada marcha por los derechos negados. Años más tarde conocí otres niñes trans, pero también personas adultas en crisis con su género. Meses después me sorprendí pensando que nadie es tan mujer ni tan hombre ni tan hétero como cree ser. Días después leí un libro de Marlene Wayar que me voló la cabeza: “Travesti/Una teoría lo suficientemente buena”.  Y en la presentación de ese libro, en el Archivo Provincial de la Memoria, la propia Marlene me habilitó a escribir esto que estoy escribiendo. Porque en esa charla Marlene dijo algo que nunca se me hubiera ocurrido pensar desde mi feminismo silvestre, desde mi hartazgo ante tanto varón cis opinando de todo y poniéndose siempre en el centro. Tiró una bomba con toda sencillez y en tono pausado: dijo que cómo es eso de que no podés hablar de feminismo si no sos mujer, que no podés hablar de las travestis si no sos travesti, que no podés hablar de aborto si no tenés útero, que eso sería terminar con el diálogo humano.

 Y si no hay diálogo humano lo que hay es silencio, que no es salud sino todo lo contrario. Sin diálogo humano lo que hay es terrorismo de Estado, persecución, negacionismo. Mujeres muertas. Travestis muertas. Y también mucho aburrimiento, mucha chatura, muy poca poesía y muchos, pero muchos años de mal sexo.

Ahorita nomás, hace un rato, la compañera trava María José Brizuela se suma al equipo del blog de Flor de luna con toda su belleza y su furia travesti y así como si nada, como quien toca el violín o cose una toallita de tela, o se hace una ensalada de quinoa; nos invita a escribir sobre identidades trans. Y me ha hecho pensar en todo esto y en que todas esas personas que parecían invisibles o inexistentes no salieron de debajo de las piedras, salieron de la lucha por derechos, que no empezó ahorita nomás sino que tiene los mismos años que la injusticia. Y sí, debajo de las piedras hay muchísimas más, pero están muertas. Muertas por odio, que no es fobia y no es miedo. Es otra consecuencia de la ausencia de diálogo humano.

A todas, a todes, gracias. Por la belleza y por la furia.

¡Hasta la victoria, always!

Florencia Ordóñez nació en Córdoba el 8 de marzo de 1977. Es licenciada en cursillos de nivelación y posee un doctorado en abandono de carreras universitarias. Escribe, publica libros propios y ajenos desde el sello Malasaña Ediciones, hace stand up, coordina talleres de escritura; ha incursionado en la actuación y el teatro de títeres. También se ha desempeñado en varios trabajos decentes de los que fue oportunamente despedida. Políticamente se define como feminista silvestre y anarco-peronista.

Ilustración: La Pao Cósmica

Paola Lucero Antonietti – También LaPao Cósmica (o viceversa) –
Flor de la red flordelunar, arquitecta, ilustradora, docente, cósmica.
Nacida el 2 de setiembre de 1979 en Córdoba Capital.
Realiza diseños cósmicos en distintos soportes y formatos: ilustraciones, trencadís -mosaiquismo-, fanzines.
Arquitecta que pone su mirada en la ciudad y el habitar de la ciudad, haciendo foco en el diseño participativo y colectivo Es docente del secundario en donde aprende mucho de los chicos y las chicas. / Desarrolla talleres con niños y grandes en donde la creatividad es el motor de las producciones. Y juega.
Contacto: lapaocosmika@gmail.com / Facebook: LaPao Cósmica

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09

Ago
2019

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En intersexualidad
Sin categoría

Por Noe Sánchez

A ñem

En 09, Ago 2019 | Sin comentarios | En intersexualidad, Sin categoría | Por Noe Sánchez

Anoche una travesti del Wall Mapu, me dijo que Añem (a ngen), podía ser cualquiera, que significa “alguien” y “alíen” a la vez, que incluso una máquina podía ser añem, que añem es como lo que hace que las cosas tengan vida o existan, como la luz violeta.

Que tratemos de ver, como en las enseñanzas Mayas, este concepto de “todxs somos unx”, que el capitalismo compró, y a muchas de nosotrxs, las rotas, las de la “poca casa”, de “poca vida”, “nosotras po, las travestis paabraaass, maraka” las que estamos re- heridas, abiertas una y otra vez, parece que con el tiempo se hace callo, o la cuerpita solita va generando una mutación en eso que tanto le practican , y generando así otra forma de existir, que rescatemos algo de lo antiguo, algo de toda esta mierda.

¿Existirá la ausencia de violencia? 

“YA deja de flachar”.

Añem, puede ser cualquiera, entonces po, hasta un policía, una estrella o un satélite, que en el fondo, conviven y comparten una red de cosas que son las formas de añem.

Añem como identidad conjunta, como mosaicos de un mismo zaguán, como las palabras de todas las Hijas de Perra, PORQUE ELLA AHORA ES PLURAL, COMO LA DIANA, LA LOHANA, LA AZUL, LA LAURA, Y LAS QUE AÑEM SE ATREVIO A MATAR, todas con las que reímos y ya no están, añem como todas las pieles y todas las “átomas” de cada poro, o pora de esta, este cuerpa. Añem como unx solx también, como toda la mugre y la pulcritud unidas por la misma cosa… 

Algo que hace que la energía negativa y la positiva co-existan para generar un átomo, una átoma.

                                              “Marikanas, pasibanas, escandalasas despiertar”.

Dicen que el femenino de “el pene” es

                                                                                      la pena.

Entonces añem somos todas po. Las malas y las buenos, l a s b u e n a s y l a s m a l a s  po maraka, qué sentido tiene entonces querer cambiarlas a las malas si añem somos todas. Si muto lo que tengo impresa, creo yo,  por efecto rebote o mariposa, esta acción para conmigo misma se replicará en todas las añem porque yo soy añem.

Ninguna que habla está lejos de la otra que hablo, porque ninguna se hizo sola, o sea que el que hoy una camine por la calle así tan suelta, tan “EELLAA”, tan ruidosa, “grati” y no se la llevan así nomas tan fácil (porque igual sabemos que todos los días nos matan y nos violan, y nos torturan, y nos echan de nuestras casas porque dicen que si un “varón” se pone falda en la mesa le está faltando el respeto a la familia y etcétera)es porque está entramada por la historia milenaria de todas [AÑEM] las que estuvieron antes, y lucharon, y gritaron, y repartieron sus vidas, todas hablamos al mismo tiempo, creo yo, todas, “toas” y en “too” momento de la historia seguimos vibrando, conspirando,  porque nunca se termina, entonces esto es añem. “Too po maraka”.

OSEA que soy millonaria, empresaria, capitalista, SOY, Todas las caricias y todas las ausencias también   – “Ay marika que pesaa erí po, intensa”-

“Oksea” que soy la escrachada y la que escracha… noooo.

Ay ya basta amiga, tanto hipismo me hace daño.

SOY Porque la tela, Maya, red no sé qué quisiste decir antes.  Soy porque soy AÑEM no ma po.



María José Brizuela, llamada “La Fe” por algunes, es nacida en córdoba en 1995 de madre peruana y padre gitano-argentino, criada en Lima Perú, vivida en la cordillera post apocalíptica, estudió violín en los semáforos, recibida en la universidad de la supervivencia, participa del teatro como música en escena , toca sus composiciones musicales en bares y centros culturales donde sus creaciones son tocadas desde esa niña que es , que fue, y empaña de realidad trava cada nota, ilustradora, yuyera, buscadora sin fin.

Ilustración: Sayi Paris

Sayi Paris Cavagnaro, nació en Mendoza en 1988, pero comenzo a crecer en Traslasierra, en un lugarcito llamado El Huaico, y de ahí siente que es.
Estudió Artes Plásticas en la UNC y dibuja y baila y hace visuales acompañando músicas y cuerpas..
Hoy sigue creciendo, entre viajes y esta Córdoba que nos une, entre estxs hermanxs con lxs que crea, entre esta fuerza feminista que nos obliga a revisarnos y deconstruirnos, entre estas líneas que no paran de brotar..

Inst: sayiyisa
Facebook: Sayi Ilustraciones y otras hierbas

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