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Hace tiempo encontré tu retrato en una caja

junto a otras fotos, dentro de un armario en la casa de mis abueles.

En el dorso, el sello del estudio de foto indica un lugar

Goya, Corrientes. 


Desconozco tu nombre y qué lugar ocupas en el árbol familiar

ya no están quienes podrían darme esa información,

pero una parte de mí te reconoce

como mi ancestra

y te imagina con los saberes de una bruja.


Bruja de manos verdes

que sabe los nombres y propiedades de las plantas

que la convoca el fuego y la guía la luna, en su vida y en su siembra 

que fuma en pipa mientras lava la ropa en el río.


Esa parte de mí también imagina que quizás

fuiste la madre de Emilia,

mi tátara tátara abuela

mujer originaria que habitaba Ojo de Agua, Santiago del Estero.


Las convoco 

a todas las brujas que me anteceden

cuando me trenzo el cabello

cuando mis manos tocan la tierra

cada vez que siembro, transplanto, cosecho

cuando observo una planta de la que aún no se el nombre

cuando inicio un fuego que mantiene vivo al ritual del aquelarre

las hago presente a ellas y a sus saberes

me acompañan las brujas de manos verdes.


Federica Jachymiak Nacida en Córdoba Capital. Estudió Artes visuales en la UNC. Gusta de crear, jugando a entrelazar las artes. Guardiana de semillas libres, amor por las plantas, las diversidades y la bici.

Contacto: Instagram: @fedenbici

Paola Lucero Antonietti – También Cósmica / pla (o viceversa) –

Flor de la red flordelunar, arquitecta, ilustradora, docente, cósmica. Nacida el 2 de setiembre de 1979 en Córdoba Capital.Realiza diseños cósmicos en distintos soportes y formatos:  ilustraciones, mosaico fanzines. Arquitecta que pone su mirada en la ciudad y el habitar de la ciudad, haciendo foco en el diseño participativo y colectivo Es docente del secundario en donde aprende mucho de los chicos y las chicas. / Desarrolla talleres con niños y grandes en donde la creatividad es el motor de las producciones. Y juega.

Contacto: lapaocosmika@gmail.com / Facebook: Cósmica / PLA / Instagram: Cosmica.pla

 “Día a día se iba volviendo más seria y taciturna. Se extrañaban sus carcajadas y sus ocurrencias. Pasaba largas horas invocando espíritus a la luz de la luna, sacrificando alimañas para extraer la esencia vital de sus vísceras o fumando unas hierbas secretas que le enrarecían el ánimo porque, según decía, a través de ellas se conectaba con las fuerzas oscuras.” 

(Diario de un hada)

           El tema de las brujas me fascina. Tanto que no podía decidir qué escribir, desde dónde encararlo ni qué texto usar como introducción. En estos días una amiga que es psicóloga y bruja, pero sobre todo bruja; me prestó “Cometierra” una novela de Dolores Reyes que cuenta la historia de una joven del Gran Buenos Aires que come tierra y a través de la tierra tiene visiones que le indican el paradero de personas desaparecidas, la mayoría de las veces mujeres jóvenes, víctimas de femicidios. También estuve releyendo “Calibán y la bruja”, de Silvia Federici, que nos habla de un verdadero genocidio de mujeres perpetrado por el poder en la Europa del siglo XVI y trasladado a la América colonial. Mujeres que eran médicas, estudiosas, tarotistas, astrólogas, practicaban abortos, sabían sobre plantas o curaban el empacho. Al final decidí citar un texto mío y hacerme cargo de mi propia transmutación. Porque desde hace un tiempo siento que me estoy convirtiendo en bruja. Y no es porque cada vez me interese más la astrología o porque sea muy buena tirando el tarot que digo que me estoy convirtiendo en bruja. Es un poco por eso, pero es más que eso. Lo digo porque, al igual que las jóvenes protagonistas de “Diario de un hada”, el primer libro que escribí; o que Cometierra, esa bruja bonaerense que toma birra y escucha cumbia y de quien solo conocemos el apodo; o que cualquiera de las brujas condenadas a la hoguera por la Inquisición; he conocido el costo que hay que pagar por ser una mujer que le entra a fondo al conocimiento de lo desconocido, que se corre de ese lugar llamado “normalidad”, que renuncia a ser la mejor del grado, la niña obediente, la trabajadora ejemplar, la buena madre; para ser sencillamente ella misma. Una mujer libre. 

Dicho así suena muy bonito. Pero hemos de saber que el mundo nos va a castigar por ser tan osadas. Vamos a perder trabajos, espacios de militancia, amistades, parejas, cargos políticos, aplausos, premios, prestigio, dinero  y todas esas cosas con las que este mundo patriarcal premia a las mujeres hacendosas, disciplinadas y sonrientes. Como brujas en plena transmutación que somos, no nos preocuparemos demasiado por estas cuestiones. Ya hemos aprendido que la normalidad apesta y que el éxito individual es una farsa si no se pone al servicio de algo superior. Así que disfrutaremos bastante esta nueva soledad y seguramente nos dedicaremos al estudio, el auto conocimiento, la meditación…en fin, la brujería. 

Bienvenida sea esta soledad. Porque solo a partir de ella afinaremos la intuición, el olfato y la mirada para encontrarnos con otras brujas como nosotras. Porque este mundo de princesas complacientes, correctas y bien vestiditas, se está desmoronando a un ritmo tan acelerado que ni cuenta se están dando aquellos que lo sostienen; tan ocupados como están en defender sus privilegios. Porque cada vez somos más las que nos ubicamos del otro lado y no queremos corrección sino justicia; no privilegios sino derechos, no éxito individual sino felicidad colectiva.

Y cuando nos encontremos todas las que somos, ¡menudo aquelarre!

¡Hasta la victoria, always!

Florencia Ordóñez nació en Córdoba el 8 de marzo de 1977. Es licenciada en cursillos de nivelación y posee un doctorado en abandono de carreras universitarias. Escribe, publica libros propios y ajenos desde el sello Malasaña Ediciones, hace monólogos de humor, coordina talleres de escritura; ha incursionado en la actuación y el teatro de títeres. También se ha desempeñado en varios trabajos decentes de los que fue oportunamente despedida. Políticamente se define como feminista silvestre y anarco-peronista.

Pilar Emitxin ilustradora y productora gráfica de Córdoba (Argentina). Realizo gráficas feministas y de lucha, además de tareas de diseño y comunicación para los espacios colectivos que conforman nuestro movimiento. Cada imagen trae adentro horas de trabajo, de reflexión, de dolores, de caminos transitados por esta cuerpa que trabaja y lucha en el seno de un mundo en convulsiones. Elijo hacer mi trabajo tejiendo alianzas y redes de cuidados colectivos que pongan en jaque la fragilidad que el capitalismo y el patriarcado nos propone como forma de supervivencia, pero también que muestre otras formas de habitar y re-existir en este mundo. 

para las brujas horrorosas de los cuentos tradicionales

una ráfaga de amor y de justeza

una purga con tabaco en nombre suyo

los tiempos hilaron la metamorfosis

y puedo verlas andar

seguidas por los bichos

juntando yuyos de la pacha

clasificando medicinas

curando empachos y dolencias

hablando con los elementos naturales

con los espíritus de la tierra

y con los dioses

recibiendo información en sueños

rezando con la fuerza interna

leyendo en los astros y en las borras del café

en las manos y hasta en las hebras de pelo

atendiendo a la leyes metafísicas para conjurar la suerte

gozosas brujas

hermosas brujas

orgásmicas

luneras

comunitarias

silvestres

salú

al aquelarre abismal y su arcoíris

a las guardianas del poder no sistemático

no patriarcal

no científico

a las estrellas guías en la noche

a sus sahumos y a sus fuegos

sangre que sigue pulsando el corazón planetario

despierta

C.


Camila García Reyna nació el 27 abril de 1987 y es cordobesa criada en Cruz del Eje y Arroyito.

Escribe sobre todo poesía. Juega y por eso publica libros y recita y lee, y participa de puestas teatrales y musicales, y coordina talleres de escritura y lectura para niñes y grandes. Es Licenciada en Letras Modernas y apasionada por el mate y la comida deliciosa. Es un poco solemne, una pena, pero como se lo permite también se divierte con eso.

En este espacio de amor habrá una porción de poesía que es una forma de aprender la paz, de reconocerse, de recordarse, de entregarse, de compartirse siendo. Un deseo de encontrarse en las hermanas, de respetarse, de estarse queriendo, de respirar lo que elegimos, confiadamente, un poco más alegres cada vez.

Gilda Ibeas Madirolas es nuestra ilustradora invitada de allende los mares. Nació y vive en Madrid donde dibuja, baila, enseña y quién sabe cuántas cosas más, pues sol en Géminis. Pueden ver sus dibujos en instagram en @gim_ilustracion

Cada uno de los 4 elementos tiene sus diferentes estados,

a veces de calma y quietud,

otras de sanación y crecimiento,

a veces de activar y mover todas las estanterías,

otras de furia y destrucción.

No voy a enojarme con el fuego.

Voy a enojarme con los verdaderos culpables de este ecocidio.

Con el estado ausente, con la codicia ciega, con la perversa manipulación.

Y voy a dejar que el fuego vuelva a ese lugar de ritual sagrado,

de reunión a su alrededor,

de calor y alimento,

de pasión que nos motiva,

de juntada de brujes,

de mujeres bailando desnudas en la noche,

de faro que alumbra en lo oscuro.

Voy a dejar que el fuego me caliente el pecho,

y mantenga tibias las semillas del monte y de la vida.

Y voy a resguardar las semillas

y nunca dejar de plantar.

Sayi Paris Cavagnaro, nació en Mendoza en 1988, pero comenzó a crecer en Traslasierra, en un lugarcito llamado El Huaico, y de ahí siente que es.
Estudió Artes Plásticas en la UNC y dibuja y baila y hace visuales acompañando músicas y cuerpas..
Hoy sigue creciendo, entre viajes, esta Córdoba que nos une, y sus sierras, entre estxs hermanxs con lxs que crea, entre esta fuerza feminista que nos obliga a revisarnos y deconstruirnos, entre estas líneas que no paran de brotar..

Instagram: @sayiyisa
Facebook: Sayi Ilustraciones y otras hierbas

Para celebrar el ciclo de la abundancia

que se inicia con la temporada primavera/verano,

construimos un ritual

social y comunitario

ancestral.

Es un ritual donde todxs damos y recibimos,

intercambiamos saberes populares,

experiencias y semillas.

Semillas criollas, nativas y libres

que guardan en su interior el origen de la vida

pasado y futuro

historia y cultura

diversidad y soberanía

territorio.

Federica Jachymiak Nacida en Córdoba Capital. Artista visual. Realiza trabajos individuales y grupales en diversos formatos y lenguajes artísticos. Feminista impulsada por el amor a la autogestión, la bici y el entrecruce entre las artes. Contacto: fede.jachymiak@gmail.com Instagram: @fedenbici

Vino la primavera y yo
junto las flores de azahar 
del mandarino y los pomelos
coloco una mesa abajo
una silla aquí
un fuentón allá
anticipando un piso
a la danza imprecisa de los pétalos
recibo diariamente al enjambre de abejas que polinizan
como si hiciera algo importante
en este panorama del miedo y de la urgencia
de la manipulación mediática insalubre
y qué más puedo hacer 
si vivo con cítricos
que entregan sus flores de estación
mientras el mundo explota
es que los árboles no son del mundo
después
llevaré un frasquito a casa de una de mis hermanas
para que perfume el mate
porque mi hermana existe en lo cercano
qué maravilla
y algún amigo muy querido
seguramente
se llevará otro poco
y quedarán a mano
acompañando ritos personales
placenteros
amorosos
impostergables por eso
y por anclar el tiempo humano
a la verdad de unos árboles
que extienden en el patio
su gratitud

C.

Camila García Reyna nació el 27 abril de 1987 y es cordobesa criada en Cruz del Eje y Arroyito.Escribe sobre todo poesía. Juega y por eso publica libros y recita y lee, y participa de puestas teatrales y musicales, y coordina talleres de escritura y lectura para niñes y grandes. Es Licenciada en Letras Modernas y apasionada por el mate y la comida deliciosa. Es un poco solemne, una pena, pero como se lo permite también se divierte con eso.En este espacio de amor habrá una porción de poesía que es una forma de aprender la paz, de reconocerse, de recordarse, de entregarse, de compartirse siendo. Un deseo de encontrarse en las hermanas, de respetarse, de estarse queriendo, de respirar lo que elegimos, confiadamente, un poco más alegres cada vez.

Soy Pilar Emitxin, ilustradora y productora gráfica de Córdoba (argentina). Realizo gráficas feministas y de lucha, además de tareas de diseño y comunicación para los espacios colectivos que conforman nuestro movimiento. Cada imagen trae adentro horas de trabajo, de reflexión, de dolores, de caminos transitados por esta cuerpa que trabaja y lucha en el seno de un mundo en convulsiones. Elijo hacer mi trabajo tejiendo alianzas y redes de cuidados colectivos que pongan en jaque la fragilidad que el capitalismo y el patriarcado nos propone como forma de supervivencia, pero también que muestre otras formas de habitar y re-existir en este mundo. 

Cósmica / pla
 

Cuandoo con les compañeres del blog nos propusimos expresarnos desde el tema rituales de primavera, senti-pensé compartir acerca de los propios.

Pero luego, algo en mi me llamo a conocer otros rituales. Y busque acerca de la palabra ritual, que constituye un rito. Un rito es una costumbre o acto que se repite siempre de forma invariable. Y encontré, entre otros, sinónimos como ceremonia y celebraciones.

Desde allí es que “goglee” otros rituales , los cuales me llevaron a explorar ceremonias, y entonces me encontré con la ceremonia – rito – celebración del 21 de septiembre de los pueblos originarios.

En la página del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos en la parte del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas me encontré con la celebración Auti Willka Chika, la cual se presenta en el equinoccio de primavera, el tiempo de florecimiento y es cuando la pachamama se viste de colores . (Y también con el Pewv Xipantu, del 20 al 24 de setiembre, etapa o temporada en que se divide un año mapuche y se relaciona a los tiempos de brotes, coincidente con el comienzo de la primavera).

Continué buscando y llegué a la página de ACUMAR en donde encontré que el Auti Willka Chika forma parte de las celebraciones y conmemoraciones de las comunidades indígenas. Y es donde comienza el tiempo de florecimiento y el periodo de las lluvias. Además, es tiempo de Jisk’asata, (siembra) y también momento de esquilar al ganado para comenzar a hilar los tejidos. Y durante los días siguientes a su llegada, se honra la sabiduría de las mujeres ancianas.

En el facebook de Dirección Provincial de Antropología de Catamarca , menciona que esta ceremonia del Auti Willka Chika se representa en la Chakana, cruz andina que contiene el calendario ritual-agrícola. Esta cruz tiene ocho puntas en donde se expresan el número de ceremonias que se realiza en el mundo andino.

La primera es el solsticio de invierno. La segunda es la Auti Willka Chika, en el equinoccio de primavera y coincide con los botones de las flores que estallan, marca el periodo de las lluvias, se da lugar a la siembra de papa, también se inicia con la siembra de quinua, arveja y cebada, por otro lado se esquila el ganado.

Estas búsquedas, exploraciones, indagaciones para conocer otros ritos – ceremonias – celebraciones me llevaron a re-conocer nuevas maneras y modos. E incorporar en mi ser, cada vez más, los ciclos de la pachamama porque soy y somos parte de ella.

Y me detuve a senti-pensar en el agradecimiento por lo que trae cada periodo, temporada. Y alli, me detuve en las lluvias. Y quizá, a modo de rito propio, pedí. Pedí fuertemente la lluviecita -como tantos muches que los hicimos -, no solo para las cosechas y las siembras y el caudal de los ríos y lagunas y mares. Sino también por los incendios provocados, y que el agüita de lluvia nos lave y nos limpie, como humanidad, de estas intenciones de quemar la pacha de la cual somos parte.

  1. https://www.argentina.gob.ar/derechoshumanos/inai/celebraciones
  2. https://www.acumar.gob.ar/prensa/21-de-septiembre-auti-willka-chika/
  3. https://www.facebook.com/direcciondeantropologia/posts/auti-willka-chikael-gran-ciclo-de-la-cruz-andina-chakanaque-es-el-calendario-rit/2699858700033981/

Paola Lucero Antonietti – También Cósmica / pla (o viceversa) – Flor de la red flordelunar, arquitecta, ilustradora, docente, cósmica. Nacida el 2 de setiembre de 1979 en Córdoba Capital.Realiza diseños cósmicos en distintos soportes y formatos: ilustraciones, mosaico fanzines. Arquitecta que pone su mirada en la ciudad y el habitar de la ciudad, haciendo foco en el diseño participativo y colectivo Es docente del secundario en donde aprende mucho de los chicos y las chicas. / Desarrolla talleres con niños y grandes en donde la creatividad es el motor de las producciones. Y juega. Contacto: lapaocosmika@gmail.com / Facebook: Cósmica / PLA / Instagram: Cosmica.pla

Los lazos de amor, tercos, reviven

el romero evoca delicias invernales

la menta se expande, abraza y cuida

los geranios resisten al tiempo y las tormentas

la caléndula reina, generosa

los pensamientos vuelven, cambian, viven

el jazmín del país, ya va queriendo

la verbena, una fiesta

hasta el cactus florece como puede

pero no exageremos

la lavanda murió por causas evitables

el caracol depreda las raíces

la hiedra va invadiendo, venenosa,

toda entrada de luz

toda vía de escape

y esa araña

uy

esa araña

para mis tristezas, Violeta azul.

Florencia Ordóñez nació en Córdoba el 8 de marzo de 1977. Es licenciada en cursillos de nivelación
y posee un doctorado en abandono de carreras universitarias. Escribe, publica libros propios y
ajenos desde el sello Malasaña Ediciones, hace monólogos de humor, coordina talleres de
escritura; ha incursionado en la actuación y el teatro de títeres. También se ha desempeñado en
varios trabajos decentes de los que fue oportunamente despedida. Políticamente se define como
feminista silvestre y anarco-peronista.

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¡Hasta la victoria, always!

14

May
2018

Sin comentarios

En ¡Hasta la victoria, always!

Por Noe Sánchez

Espejito, espejito…

En 14, May 2018 | Sin comentarios | En ¡Hasta la victoria, always! | Por Noe Sánchez

Para que haya un espejo del mundo es preciso que el mundo tenga una forma
(Umberto Eco en “El nombre de la rosa”)

¿Se acuerdan de la madrastra de Blancanieves? Sí, la de “Espejo espejo mágico, dime una cosa, ¿qué mujer de este reino es la más hermosa?” El espejo le respondía un día sí y el otro también que ella era la más bella del reino. Hasta que su hijastra Blancanieves cumplió diecisiete años y el espejo coronó a la joven como la más bella del reino. Algo así como el concurso Miss Universo, pero con castillos y bosques encantados. A la madrastra le envenenó tanto (en sentido figurado) haber sido depuesta del trono de la belleza que terminó envenenando (en sentido literal) a la pobre Blancanieves, que junto con el premio a la más linda se ganó la sentencia de muerte y ni siquiera tuvo que desfilar en bikini.

La versión más difundida de este cuento es la de los hermanos Grimm, publicada por primera vez en 1812; y la adaptación al cine más famosa es sin dudas el largometraje animado de Walt Disney “Blancanieves y los siete enanitos”, de 1937. Las dos versiones hacen hincapié en lo malvada que era la madrastra de Blancanieves. Y sí, convengamos que la gente buena no anda por ahí matando a sus parientes, pero ¿¿¿Y el espejo??? Me parece que el verdadero villano de esta historia es el espejo.

Un ente dotado de autoridad y credibilidad por ser mágico, que se atribuye el derecho de medir y evaluar la belleza femenina. No podemos saber con certeza qué parámetros evalúa el espejo para emitir su veredicto, pero de una cosa estamos seguras: para el espejo mágico belleza y juventud son sinónimos. Así pues, cuando la madrastra se hace mayor y la niña se convierte  en adolescente, el espejo baja a una del pedestal y sube a la otra, desencadenando la competencia entre ambas y la posterior tragedia, ¿se entiende a dónde quiero llegar? Bueno, ahí va otra pista: algo que podemos apreciar muy claramente en la versión de Walt Disney es que el espejo habla con voz masculina y hasta tiene rasgos humanoides masculinos. O sea, el espejo es hombre. Los hermanos Grimm y Walt Disney también. Y todos reflejan una imagen de la mujer distorsionada por la cultura patriarcal ¿Cómo no va a terminar en tragedia la historia?

Pero hay otra cosa que me llama la atención en este cuento: ¿cómo es posible que una mujer adulta, bella, rica, culta, conocedora de los secretos de la magia; se deje chamullar tan groseramente por ese espejo de cuarta? Creo que es porque no tenía amigas. Me parece que si en vez de hablar tanto con el espejo hubiera podido conversar con otra mujer, la vecina del castillo de al lado supongamos, esta le hubiera dicho: “Marta, dejate de joder con el espejito, lo que a vos te pasa es otra cosa: estás acá sola, haciéndote cargo del castillo mientras tu marido se va de misión diplomática y la mar en coche, capaz tenés miedo de que te deje y se enamore de otra y te entiendo, pero dejá de maquinar giladas hermana, la pendeja no es tu enemiga. Ponete un poco en su lugar…se le murió la mamá, tiene que aprender a convivir con una extraña, el padre se va a la bosta y vos armás un drama porque el espejo dice que es más linda que vos ¡Madurá un poco, nena!”

Se me ocurre que si Marta o Juana o Gertrudis hubiesen tenido una amiga que les diga esas cosas, esto hubiese bajado notablemente la tasa de maleficios y envenenamientos en los cuentos de hadas. Y se me ocurre porque cosas como esas me dicen mis amigas cuando me engancho en fantasías, mandatos, inseguridades y angustias producidas por mirarme en espejos distorsionantes.

Una reflexión como cierre, queridas hadas, brujes, principitos o lo que decidan ser: en un mundo dominado por la cultura patriarcal en donde constantemente somos bombardeadas por mensajes que pretenden imponernos comportamientos, pensamientos y sentires, donde la cultura dominante, desde los medios masivos de comunicación hasta los cuentos de hadas, es machista y misógina; es muy fácil perderse, adoptar como propios conceptos ajenos, mirar un espejismo y aceptarlo como lo real. Frente a eso, los espacios de autoconocimiento son también espacios de resistencia. Propiciar los tiempos y espacios para encontrar nuestra propia voz, conectarnos con nuestra esencia y nuestros deseos es vital para encontrar el equilibrio. Recorrer ese camino requiere bastante de soledad,  introspección y de los recursos que cada una considere necesarios (a algunas nos ayudará un espacio terapeútico, a otras la creación artística, el contacto con la naturaleza, algunas lecturas o todo eso junto…) pero también nos conocemos a nosotras mismas en el encuentro consciente y amoroso con otras hermanas, en el aquelarre, la ronda de mate, la “salida de chicas”, el grupo de lectura. Porque la identidad también se construye en lo colectivo y no hay mejor espejo que el que te mira a la altura de los ojos y puede ponerse en tus zapatos, sean de cristal o de lo que sean. Porque no somos niñas buenas ni reinas de belleza ni madrastras malvadas, somos mujeres libres tratando de hacer algo con lo que nos han hecho.

 

¡Hasta la victoria, always!

Florencia Ordóñez nació en Córdoba el 8 de marzo de 1977. Es licenciada en cursillos de nivelación y posee un doctorado en abandono de carreras universitarias. Escribe, publica libros propios y ajenos desde el sello Malasaña Ediciones, hace stand up, coordina talleres de escritura; ha incursionado en la actuación y el teatro de títeres. También se ha desempeñado en varios trabajos decentes de los que fue oportunamente despedida. Políticamente se define como feminista silvestre y anarco-peronista.

Ilustración: Cecilia María
Cecilia significa ‘pequeña ciega’…
Cecilia María: pequeña mujer ciega que se dedica a construir imágenes.
Sin autorretrato ni biografía. Máquina sensible. Dibujante.
Podría ser un pavo real, un colibrí… o una chuñita.
La Telesita estacionada en una casa de colores.
Olvidada, para vivir recuerda, sin pausa ni prisa. Aprendiz.
Encomendada al Sol. Hija de la Luna. Manos planetarias al servicio del monte.

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