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violencia

23

Jun
2018

Sin comentarios

En violencia

Por Noe Sánchez

Violenta

En 23, Jun 2018 | Sin comentarios | En violencia | Por Noe Sánchez

Violenta la mentira
Violenta la opresión
De la maquinaria deshumanizada que aplasta sin compasión
Violenta la guerra en Siria y el silencio hecho millar

Violenta el saqueo de la tierra y su especulación
Los árboles talados y los bosques asfixiados de dolor

Violenta la hipocresía sostenida sin razón
Del cerco mediático y los medios de (des)información
Que financian secuaces sin corazón
Violenta las familias durmiendo en el borde del cordón

Violenta la extensión de las sociedades de control
El exterminio de los líderes que buscan la libertad por encima de la sumisión

Violenta el Estado cómplice que oculta información
¿Qué pasó con Santiago Maldonado? y que digan ¿qué le hicieron a Rafael Nahuel?
Violenta los ministros de este gobierno del horror
Disfrazados con caras de cartón

Los abortos clandestinos en una fría habitación
Violenta el no poder contarlo
Violenta la acusación
La opinión ajena sobre lo que es mi decisión
Violencia sobre nuestros cuerpos
Desbordados de potencia y contradicción
Violenta el vértigo previo al salto
El deseo que empuja
La vida que insiste, brota y resplandece en una flor
 
 

 
 

Bridget Hafford Ferreyra nació el 5 de febrero de 1986 en Comodoro Rivadavia, Chubut. Es licenciada en psicología. Apasionada por la salud mental, la comunicación, la astrología y los astros. Fascinada por la construcción de las subjetividades, que nunca pueden ser copia y hace de las personas sujetos únicos. Le impulsa el conocimiento que lo vuelve carne, que lo pasa por las vísceras y lo comparte con otras. Apuesta como camino a la libertad la emancipación propia de cada una desde el propio cuerpo-hogar y de todas, juntas.
Además es coordinadora terapéutica del taller de producción radial La Chispa del Hospital Neuropsiquiátrico Provincial de Córdoba, que se emite por la radio comunitaria Zumba la turba. Incipiente como psicóloga clínica. También brinda círculos de astrología enfocados al autoconocimiento desde una perspectiva grupal.

Ilustración: federica Jachymiak 

Nació en la Ciudad de Córdoba, en el invierno de 1995. Cursó la Licenciatura de Escultura en la Universidad Nacional de Córdoba. Artista visual, dibujante, ilustradora, escultora, autodidacta en animación. Realiza trabajos individuales y grupales en diversos formatos y lenguajes artísticos. Feminista, disfruta de habitar en ferias, apuesta por la autogestión. Impulsada por el amor a la libertad, la bici, viajar, el mar y el entrecruce entre las artes.
Contacto: fede.jachymiak@gmail.com
Instagram: fd.jachymiak

18

Jun
2018

Sin comentarios

En violencia

Por Noe Sánchez

Mariposas

En 18, Jun 2018 | Sin comentarios | En violencia | Por Noe Sánchez

¡Mierda! Son las siete y cuarenta y cinco, otra vez me dormí. Prendo la radio. Jean. Remera negra. La rubia del clima anuncia treinta y ocho grados de máxima. Y yo de jean y remera negra porque la vieja explotadora me dijo que así tenía que ser, si no qué van a decir los clientes. No tengo para taxi, me voy a tener que comer la puteada y que me descuenten el presentismo por llegar quince minutos tarde, otra vez. Jean, remera negra, colectivo lleno y el apoyador serial nuestro de cada día. Por suerte, además de jean y remera negra, la vieja explotadora me exige que use tacos. Le clavo la plataforma de quince centímetros en pleno dedo gordo del pie al apoyador serial y con mi mejor sonrisa de pelotuda digo “¡Uy, perdón!” mientras toco el timbre. Cruzo a los pedos la plaza San Martín. Se me acerca una flaca de anteojos con un volante: “Te invito a una marcha…es contra la violencia hacia las mujeres”. Agarro el volante y sigo caminando. Quiere conversar, me sigue: “Es importante que vayas, las mujeres tenemos que unirnos contra la violencia y la explotación”. Pienso en mi jefa y en el presentismo. “Estoy llegando tarde al laburo”, me excuso. La flaca de anteojos insiste en explicarme todo lo que dice el volante, que es una página impresa de los dos lados: “Es en homenaje a las hermanas Mirabal, que en 1960…” La corto en seco con mi mejor sonrisa de comprensión: “Mirá flaca, te prometo que en los quince minutos que me dan de almuerzo me lo leo todo”. Apuro el paso y llego al bar. El viejo jeropa ya está instalado, puntual, esperando su desayuno: cortado en jarrito con edulcorante y una media luna. Me pongo el delantal mientras la vieja explotadora me amenaza con no sé qué cosa. Prendo la tele para no escucharla. La rubia del clima vuelve a anunciar treinta y ocho grados y mientras le sirvo el

desayuno al viejo jeropa y este aprovecha para mirarme el orto sin ningún disimulo, escucho sin querer la conversación de un tipo y una mina en la mesa dos. Hablan sobre la rubia del clima y semejante mini que no le tapa nada y si la cosifican o no la cosifican. Me pongo a secar vasos y me pregunto si la rubia del clima se vestirá así porque a ella le gusta o si sus jefes le dirán como a mí que así tiene que ser y si no qué van a decir los clientes. Se me cae un vaso. La vieja explotadora me caga a pedos delante de todos y dice que lo va a descontar de mi sueldo. Levanto los vidrios del piso con mi mejor sonrisa de “Necesito conservar este trabajo de mierda como sea” y me pregunto si a la rubia del clima le descuentan el día de trabajo cuando anuncia que va a hacer treinta y ocho grados y de repente hace cuarenta y dos. La tele me aturde. Creo que para eso la prendo. “Pasamos a las noticias: femicidio en barrio Oña. Una mujer asesinada a golpes por su ex pareja delante de su hijito de dos años”. Los de la mesa dos siguen discutiendo sobre la rubia del clima y sus mini faldas. Parece que es el tema del día. Desde la mesa tres me hace señas una doña con pinta de maestra. Paga el cortado con cien pesos y se niega a aceptar el vuelto. “Es mucha propina”, le digo. “Una colaboración, por lo del vaso”, me dice y se va y casi no me deja tiempo para agradecerle con mi primera sonrisa verdadera del día y de repente no sé por qué me acuerdo de mi seño de primer grado y se me pianta un lagrimón. Me seco las lágrimas con el delantal mientras pienso que soy una boluda y que seguro que me está por venir y escucho al viejo jeropa que me grita “Mamita, ¿me traés otro café?”
Y esta vez se lo digo.
Siempre lo pienso, pero esta vez se lo digo:
“Mirá viejo pelotudo, no soy ni tu mamá ni tu novia, así que andala cortando con lo de mamita traeme otro café”.
Me escucharon.
Me escuchó el viejo jeropa y me escuchó la vieja explotadora.
Llegadas tarde reiteradas, rotura de vaso, insulto a un cliente. Hoy me echan.
Camino por el centro sin rumbo fijo. Tiro el delantal en un tacho. Llego a la Cañada. Me gustan la Cañada y sus tipas, esos árboles con nombre de mina rea. Me saco las plataformas de quince centímetros y quisiera meter los pies en el agua. Disfruto de la extraña sensación de tener, por primera vez en cuatro años, una tarde libre. ¿Cómo será ser una tipa libre?
No lo sé.

Pero quizás sea una buena idea ir a la marcha.

 

Florencia Ordóñez nació en Córdoba el 8 de marzo de 1977. Es licenciada en cursillos de nivelación y posee un doctorado en abandono de carreras universitarias. Escribe, publica libros propios y ajenos desde el sello Malasaña Ediciones, hace stand up, coordina talleres de escritura; ha incursionado en la actuación y el teatro de títeres. También se ha desempeñado en varios trabajos decentes de los que fue oportunamente despedida. Políticamente se define como feminista silvestre y anarco-peronista.

Ilustración: Alulina
Agostina Rassetto, nacida en 1992 en San Francisco, Córdoba. Siempre sumergida en el mundo de la artesanía y trabajo manual, dibuja por placer, emprende con muñecos de tela y encuadernación, profesora de Artes Visuales en formación.
Córdoba Capital

14

Jun
2018

Sin comentarios

En Columna
violencia

Por Noe Sánchez

Viva y libre me quiero

En 14, Jun 2018 | Sin comentarios | En Columna, violencia | Por Noe Sánchez

 

por exagerada me salvé

y porque había empezado a preguntarme

si no habría otra manera…

un día me agarró del cuello

fue la primera vez

no quise comprobar si la segunda

extremé los límites

observé lo tóxico

lo enfermo

dejé de contribuir

libré a su suerte

abrí la puerta

 
y me fui antes

C.

Camila García Reyna nació el 27 abril de 1987 y es cordobesa criada en Cruz del Eje y Arroyito.
Escribe sobre todo poesía. También juega y por eso publica libros y recita y lee, y participa de puestas teatrales y musicales, y coordina talleres de escritura y tejido para adultos, y de lectura y escritura lúdica para niños. Es Licenciada en Letras Modernas y apasionada por el mate y la comida deliciosa. Es un poco solemne, una pena, pero como se lo permite
también se divierte con eso.
En este espacio de amor habrá una porción de poesía que es una forma de aprender la paz, de reconocerse, de recordarse, de entregarse, de compartirse siendo. Un deseo de encontrarse en las hermanas, de respetarse, de estarse queriendo, de respirar lo que elegimos, confiadamente, un poco más alegres cada vez.

Ilustración: Sayi Paris Cavagnaro, nació en Mendoza en 1988, pero comenzo a crecer en Traslasierra, en un lugarcito llamado El Huaico, y de ahí siente que es.
Estudió Artes Plásticas en la UNC y dibuja y baila y hace visuales acompañando músicas y cuerpas..
Hoy sigue creciendo, entre viajes y esta Córdoba que nos une, entre estxs hermanxs con lxs que crea, entre esta fuerza feminista que nos obliga a revisarnos y deconstruirnos, entre estas líneas que no paran de brotar..

Inst: sayiyisa
Facebook: Sayi Ilustraciones y otras hierbas

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