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Hacia arriba

Autoconocimiento

05

Jun
2018

Sin comentarios

En Autoconocimiento
Columna

Por Noe Sánchez

¿Autoconocimiento?

En 05, Jun 2018 | Sin comentarios | En Autoconocimiento, Columna | Por Noe Sánchez

En un primer momento, al intentar abordar el autoconocimiento, indefectiblemente nos encontramos con una serie de preguntas que, podríamos decir, nos adentran en las ramas de las reflexiones sobre nuestras existencias. Preguntas que a la vez, sus respuestas merecerían mucho detenimiento, posibilidad que excede este pequeño escrito. Pero bien, tan sólo para reconocerlas, podemos empezar por explicitar algunas de ellas: ¿qué conocemos cuando queremos conocer?, ¿Qué compone ese conocimiento? ¿Cómo ha llegado eso a ser parte del mismo? ¿Cómo conocemos? ¿Qué conocemos? ¿Qué es conocer?

Podríamos decir que todos los aspectos que componen nuestro lenguaje, han sido definidos de antemano por mediaciones y filtros discursivos,  a partir de pujas de intereses que buscan significar los modos de estar y ser-en-el mundo, en cada contexto en particular. Por tanto, lo que conocemos, o creemos conocer, se remonta a construcciones sociales realizadas a través del tiempo que dotan de sentidos peculiares al movimiento en el mundo corpóreo de las  ideas. Estructuras que hacen que nos remitamos a determinadas imágenes y representaciones cuando enunciamos esos pensamientos.

En nuestras sociedades latinoamericanas, signadas por los procesos coloniales que impregnaron nuestros saberes de concepciones nordatlánticas del mundo, de formas de estar-siendo atravesadas por el capitalismo y el patriarcado de alta intensidad, lo que tenemos a disposición para conocer está jerarquizado de acuerdo a intereses característicos de este tipo de cosmogonías forjadas al hielo del pensamiento dualista cartesiano y racional. En este sentido, para deshilvanar lo relativo al autoconocimiento necesariamente nos debemos retrotraer a la consideración del “auto”- “conociemiento”. Auto, como manera de designar a un individuo con connotaciones particulares, que, como propone este lenguaje, puede “conocerse” a sí mism*. Conocimiento que, como decíamos recién, es construcción social y subjetiva a la vez ¿Qué es el individuo? ¿Cuerpo- mente- persona? La escisión del pensamiento cartesiano característico del pensamiento preponderante de las sociedades occidentales, dista de otras concepciones que tienen lugar en diversas cosmovisiones, sobre todo la de los distintos pueblos indígenas y de países asiáticos. 

El individuo propuesto en las sociedades denominadas occidentales, está fuertemente atravesado por la construcción del pensamiento médico científico de la biomedicina, que ha construido modos de entender el cuerpo y las personas en contextos sociales determinados.

Eduardo Menéndez (2009) llama Biomedicina a lo que comúnmente llamamos “medicina”, con el objetivo de especificar esta peculiar y hegemónica forma de comprender y actuar sobre los procesos de salud, enfermedad y atención. La misma surge como tal en Europa a partir del siglo XVIII, teniendo características particulares, historias, actores, disputas, intereses, etc. Como lo señala Michel Foucault en distintos trabajos (2000, 2003, 2008) es posible concebir la expansión de la biomedicina en concordancia con las necesidades  de control social de las sociedades urbanas modernas, en pleno crecimiento. Así se observa a su desarrollo necesariamente correspondido con lo que las ciencias sociales han definido vastamente como la emergencia del sujeto moderno con sus peculiares representaciones del cuerpo, proceso que podemos ubicar a fines de siglo XVI y comienzos del siglo XVII, período en el que se asentaban las bases para el desarrollo del capitalismo industrial moderno. Aquí, la noción de individuo indiviso, auto-transparente, dueño de sí, centrado en sí mismo va a calar muy hondo sentando bases fundamentales de la cultura moderna occidental contemporánea; estando esta configuración del sujeto imbricada en la concepción binaria del mundo desde la cual se piensa y se vive la escisión mente/cuerpo.

Así, es en este marco en donde se escabulle la intención de que para definir a este sujeto ya no tendrá mucho sentido la relación con el conjunto. Él es en él mismo, coherentemente centrado en él y el cuerpo será la expresión privilegiada de la persona (Vigarello, 2005).
>La Biomedicina, en tanto saber y práctica supone que el sujeto o más bien, el cuerpo, que estudia y que cura, es el que venimos definiendo como “moderno”. Una materia biológica objetiva, mensurable y accesible. Consiguientemente con los planteos de Paul B. Preciado (2002), el presupuesto moderno del cuerpo se basa en la creencia según la cual éste entraña un grado cero o una verdad última, una materia biológica dada, la cual, de algún modo, determina muchas de las experiencias sociales de los sujetos, sobre todo en lo relacionado con su sexo y su género. Es a partir de este “grado cero” que la ciencia moderna afirma poder investigar y dar cuenta, como si esta fuese una tabla rasa, carente de significados, pre-lingüístico, pre-cultural, pre-tecnológico. Este cuerpo es, en términos de Roland Barthes (2010), un cuerpo mitológico: no tiene historia, su imagen está protegida y nos protege de la amenaza de cuerpos-monstruos, es el cuerpo que logra configurarse como el Universal, la unidad medida, el Uno, es el cuerpo tautológico ya que se define en sí mismo (“el cuerpo es el cuerpo”), no se explica –en términos de Barthes, verifica- porque es autoevidente, se explica en sí mismo. La imagen privilegiada de ese cuerpo es la del varón blanco, clase media y heterosexual.

De esta manera, la Biomedicina propone acceder al conocimiento de este cuerpo en tanto entidad biológica y neutral. Su objetivo es describirlo, analizarlo, medirlo, dar cuenta detallada y minuciosamente de él, sus profundidades y vericuetos misteriosos y oscuros, con el fin de curarlo y protegerlo de las enfermedades y patologías. Definiendo qué son y qué no son patologías, determinando el abanico de posibilidades dentro de lo que se considera curación y por tanto enfermedad. Todo este proceder se le es concedido a esta disciplina por haberse establecido como dominante con su notable ejercicio de poder, productor de “efectos de verdad” en torno a los cuerpos.  

En este sentido, Thomas Laqueur (1994) afirma que el cuerpo de la Biomedicina es estable, ahistórico, sexuado, es el fundamento epistemológico de las afirmaciones normativas sobre el orden sociosexual. De este contribuye a pensar el sexo como una construcción histórica que se encuentra profundamente marcada por el poder político y androcéntrico del género.

En resonancia, Donna Haraway (1991) propone pensar la naturaleza como un tropos, es decir, como significando en contexto, situado. Es figura, construcción, artefacto, movimiento, desplazamiento. La naturaleza es un lugar común y una construcción discursiva poderosa, resultado de las interacciones entre actores semiótico-materiales, humanos y no-humanos. En relación a esto propone pensar la Biología (y lo hacemos extensivo a la Biomedicina) como un discurso, no como el mundo viviente en sí, al mismo tiempo que afirma que la Ciencia es un relato de matriz capitalista y androcéntrica.

La intención aquí es mantener la tensión que ofrece la materialidad expuesta del cuerpo con la tensión performativa que generan las representaciones de él, pensando a la producción de representaciones hegemónicas como funcional a las construcciones del poder.

En este sentido, retomamos las preguntas iniciales sobre el conocimiento, y por tanto, sobre el autoconocimiento, y le adosamos otra, de las tantas posibles: ¿quién conoce qué?

 

Conocerce a sí mism* es indudablemente un acto de reconocimiento del entramado social que también nos compone, nos hace y nos reformula de manera constante. Conocer la multiplicidad que nos recorre sería, ni más ni menos, que abrirnos a mareas de preguntas.

 

El acto de preguntar como una de las tantas formas privilegiadas de conocer el mundo. Quienes buscan darnos respuestas de qué somos, y cómo debemos vivir, contribuyen sólo a adosarnos particulares formas preestablecidas de conocer.  Escarbar rebeldemente en las trayectorias que subyacen a es respuestas fijas, contribuye a reconocer que hay infinidad de saberes-conocimientos silenciados, inconmensurables. Comenzar a desentramar el ovillo nos permite aventurarnos en el transcurrir de la disputa por acceder a conocimientos subyugados, conocimientos emancipatorios que podemos crear y recrear, criando modos de relacionarnos que nos permitan arrebatar aquello que nos dicen que las cosas son como son, para desarmarlas y barajar de nuevo. “El” conocimiento, es meramente una de las tantas expresiones de “los” múltiples conocimientos- saberes que nos hacen conocer y recorrer los mundos de determinadas maneras. Por tanto, abrir brechas a ese “único” conocer- ejercicio de poder- es un acercamiento breve y sustancioso hacia componer el mundo que soñamos.


Agustina Molina nació en 1989. De niña vivió en Villas Ciudad de América, una localidad de las sierras cordobesas, donde la gente atesora el gesto antiguo y la mano caliente, como el pan de la tierra.
Es antropóloga, ama las estrellas, los caballos, el limón, el ajo y el ají. Le encanta la poesía, pintar y bailar. Confía profundamente en que la revolución será feminista y, en que junt*s con lucha y organización popular podemos derrotar la ofensiva neoliberal.

Ilustración: Federica Jachymiak Nació en la Ciudad de Córdoba, en el invierno de 1995. Cursó la Licenciatura de Escultura en la Universidad Nacional de Córdoba. Artista visual, dibujante, ilustradora, escultora, autodidacta en animación. Realiza trabajos individuales y grupales en diversos formatos y lenguajes artísticos. Feminista, disfruta de habitar en ferias, apuesta por la autogestión. Impulsada por el amor a la libertad, la bici, viajar, el mar y el entrecruce entre las artes.
Contacto: fede.jachymiak@gmail.com
Instagram: fd.jachymiak

22

May
2018

Sin comentarios

En Autoconocimiento

Por Noe Sánchez

Manual de la ilusa y el encantador de serpientes

En 22, May 2018 | Sin comentarios | En Autoconocimiento | Por Noe Sánchez


I

todo está allí

a una ilusa la ponen en un campo de serpientes y flores y ve flores

a un encantador de serpientes lo ponen en un campo de serpientes y flores y ve serpientes

 

II

 

un encantador de serpientes no le hace daño a nadie

juega con el peligro

domestica el lado oscuro

maravilla al pueblo

comparte una belleza

áspera

tiene trucos para que las flores

posee una mente poderosa

su público desea verlo actuar

su público agradece 

con aplausos y vivas…

algunxs incluso se olvidan del veneno

y ven un conejito blanco

salir de la galera

y no la serpiente que se enrosca…

 

el encantador de serpientes tiene trucos

el encantador de serpientes da belleza

breve

yo a veces veía conejitos

y le preguntaba

y me decía que sí

que eran conejitos

que sí…

 

está escrito

que un encantador de serpientes

que una ilusa

se atraigan

en un sueño

que dure poco

como la mentira

que dicen que tiene las patas cortas

 

III

 

jugar con fuego siempre significa jugar

y siempre significa quemarse

 

IV

 

las ilusas después nos acordamos

que nos gustan muchísimo los espejitos de colores

por eso los compramos cada vez

pero que no nos alcanzan para vernos enteras

sirven para jugar a la inocencia 

desnatada

a la inocencia light

para creerse el cuento

por hermoso

para decorar rincones de la casa

pero después

cuando hay que mirarse

en la verdad

cuando se está parada al frente

pidiendo que el reflejo la contenga

no se la aguantan

y aunque una fue la que compró

lo que el otro le vendió

le dicen sin ningún respeto

que esto era así

que el sapo y la princesa

y que cuantas cosas

y se quiebran por fin los espejitos

y ahí

una

 

V

 

en algunos casos ya es bueno

haber escrito unos poemas que digan

tengo una tristeza desorbitada

o

qué es mentira y qué es verdad

porque entonces

la tristeza es la misma

la confusión la misma

pero el diablo sabe por viejo

y una se ahorra el tiempo

las palabras

 

VI

 

si no existiera la sombra

el sol sería duro

insoportable

nadie lo pensaría lindo

 

VII 

 

a una ilusa la ponen en la vida y soñará

a un encantador de serpientes

lo ponen en un campo de flores

y encuentra una serpiente

 

C.

Camila García Reyna nació el 27 abril de 1987 y es cordobesa criada en Cruz del Eje y Arroyito.
Escribe sobre todo poesía. También juega y por eso publica libros y recita y lee, y participa de puestas teatrales y musicales, y coordina talleres de escritura y tejido para adultos, y de lectura y escritura lúdica para niños. Es Licenciada en Letras Modernas y apasionada por el mate y la comida deliciosa. Es un poco solemne, una pena, pero como se lo permite
también se divierte con eso.
En este espacio de amor habrá una porción de poesía que es una forma de aprender la paz, de reconocerse, de recordarse, de entregarse, de compartirse siendo. Un deseo de encontrarse en las hermanas, de respetarse, de estarse queriendo, de respirar lo que elegimos, confiadamente, un poco más alegres cada vez.

Ilustración: Sayi Paris
Facebook: Sayi Ilustraciones y otras hierbas

Espejito, espejito…

En 14, May 2018 | Sin comentarios | En Autoconocimiento, Columna, Hasta la victoria always | Por Noe Sánchez

Para que haya un espejo del mundo es preciso que el mundo tenga una forma
(Umberto Eco en “El nombre de la rosa”)

¿Se acuerdan de la madrastra de Blancanieves? Sí, la de “Espejo espejo mágico, dime una cosa, ¿qué mujer de este reino es la más hermosa?” El espejo le respondía un día sí y el otro también que ella era la más bella del reino. Hasta que su hijastra Blancanieves cumplió diecisiete años y el espejo coronó a la joven como la más bella del reino. Algo así como el concurso Miss Universo, pero con castillos y bosques encantados. A la madrastra le envenenó tanto (en sentido figurado) haber sido depuesta del trono de la belleza que terminó envenenando (en sentido literal) a la pobre Blancanieves, que junto con el premio a la más linda se ganó la sentencia de muerte y ni siquiera tuvo que desfilar en bikini.

La versión más difundida de este cuento es la de los hermanos Grimm, publicada por primera vez en 1812; y la adaptación al cine más famosa es sin dudas el largometraje animado de Walt Disney “Blancanieves y los siete enanitos”, de 1937. Las dos versiones hacen hincapié en lo malvada que era la madrastra de Blancanieves. Y sí, convengamos que la gente buena no anda por ahí matando a sus parientes, pero ¿¿¿Y el espejo??? Me parece que el verdadero villano de esta historia es el espejo.

Un ente dotado de autoridad y credibilidad por ser mágico, que se atribuye el derecho de medir y evaluar la belleza femenina. No podemos saber con certeza qué parámetros evalúa el espejo para emitir su veredicto, pero de una cosa estamos seguras: para el espejo mágico belleza y juventud son sinónimos. Así pues, cuando la madrastra se hace mayor y la niña se convierte  en adolescente, el espejo baja a una del pedestal y sube a la otra, desencadenando la competencia entre ambas y la posterior tragedia, ¿se entiende a dónde quiero llegar? Bueno, ahí va otra pista: algo que podemos apreciar muy claramente en la versión de Walt Disney es que el espejo habla con voz masculina y hasta tiene rasgos humanoides masculinos. O sea, el espejo es hombre. Los hermanos Grimm y Walt Disney también. Y todos reflejan una imagen de la mujer distorsionada por la cultura patriarcal ¿Cómo no va a terminar en tragedia la historia?

Pero hay otra cosa que me llama la atención en este cuento: ¿cómo es posible que una mujer adulta, bella, rica, culta, conocedora de los secretos de la magia; se deje chamullar tan groseramente por ese espejo de cuarta? Creo que es porque no tenía amigas. Me parece que si en vez de hablar tanto con el espejo hubiera podido conversar con otra mujer, la vecina del castillo de al lado supongamos, esta le hubiera dicho: “Marta, dejate de joder con el espejito, lo que a vos te pasa es otra cosa: estás acá sola, haciéndote cargo del castillo mientras tu marido se va de misión diplomática y la mar en coche, capaz tenés miedo de que te deje y se enamore de otra y te entiendo, pero dejá de maquinar giladas hermana, la pendeja no es tu enemiga. Ponete un poco en su lugar…se le murió la mamá, tiene que aprender a convivir con una extraña, el padre se va a la bosta y vos armás un drama porque el espejo dice que es más linda que vos ¡Madurá un poco, nena!”

Se me ocurre que si Marta o Juana o Gertrudis hubiesen tenido una amiga que les diga esas cosas, esto hubiese bajado notablemente la tasa de maleficios y envenenamientos en los cuentos de hadas. Y se me ocurre porque cosas como esas me dicen mis amigas cuando me engancho en fantasías, mandatos, inseguridades y angustias producidas por mirarme en espejos distorsionantes.

Una reflexión como cierre, queridas hadas, brujes, principitos o lo que decidan ser: en un mundo dominado por la cultura patriarcal en donde constantemente somos bombardeadas por mensajes que pretenden imponernos comportamientos, pensamientos y sentires, donde la cultura dominante, desde los medios masivos de comunicación hasta los cuentos de hadas, es machista y misógina; es muy fácil perderse, adoptar como propios conceptos ajenos, mirar un espejismo y aceptarlo como lo real. Frente a eso, los espacios de autoconocimiento son también espacios de resistencia. Propiciar los tiempos y espacios para encontrar nuestra propia voz, conectarnos con nuestra esencia y nuestros deseos es vital para encontrar el equilibrio. Recorrer ese camino requiere bastante de soledad,  introspección y de los recursos que cada una considere necesarios (a algunas nos ayudará un espacio terapeútico, a otras la creación artística, el contacto con la naturaleza, algunas lecturas o todo eso junto…) pero también nos conocemos a nosotras mismas en el encuentro consciente y amoroso con otras hermanas, en el aquelarre, la ronda de mate, la “salida de chicas”, el grupo de lectura. Porque la identidad también se construye en lo colectivo y no hay mejor espejo que el que te mira a la altura de los ojos y puede ponerse en tus zapatos, sean de cristal o de lo que sean. Porque no somos niñas buenas ni reinas de belleza ni madrastras malvadas, somos mujeres libres tratando de hacer algo con lo que nos han hecho.

 

¡Hasta la victoria, always!

Florencia Ordóñez nació en Córdoba el 8 de marzo de 1977. Es licenciada en cursillos de nivelación y posee un doctorado en abandono de carreras universitarias. Escribe, publica libros propios y ajenos desde el sello Malasaña Ediciones, hace stand up, coordina talleres de escritura; ha incursionado en la actuación y el teatro de títeres. También se ha desempeñado en varios trabajos decentes de los que fue oportunamente despedida. Políticamente se define como feminista silvestre y anarco-peronista.

Ilustración: Cecilia María
Cecilia significa ‘pequeña ciega’…
Cecilia María: pequeña mujer ciega que se dedica a construir imágenes.
Sin autorretrato ni biografía. Máquina sensible. Dibujante.
Podría ser un pavo real, un colibrí… o una chuñita.
La Telesita estacionada en una casa de colores.
Olvidada, para vivir recuerda, sin pausa ni prisa. Aprendiz.
Encomendada al Sol. Hija de la Luna. Manos planetarias al servicio del monte.

18

Abr
2018

Sin comentarios

En Autoconocimiento
Columna

Por Noe Sánchez

Dentro

En 18, Abr 2018 | Sin comentarios | En Autoconocimiento, Columna | Por Noe Sánchez

 

 

Nunca estoy del todo completa. El equilibrio se mueve y yo me muevo tras él.

Escucho la voz que me habla desde dentro, que me muestra que no estoy sola y soy más que una.

Fijo mis deseos y lo que mueve mis células. Hago mapas conceptuales, tablas de doble entrada, algoritmos llenos de mi propio sentido.

Me investigo a mí misma, me interrogo y respondo. Fijo los signos que me muestran la constante y armo la constelación siguiendo el ritmo de mi sangre, las huellas de mi cuerpo.

Reviso mi ciclicidad, como pelando la cáscara de la fruta, que es siempre distinta como la estación del sol donde se posa, como casi todos los momentos, como las revoluciones solares.

Registro el caos mágico que me habita buscando re-conquistar el poder desterrado por siglos de patriarcado. Me conecto con mi centro y masajeo mi útero.

Armo mi vida a imagen y semejanza de mis sueños. Olfateo siguiendo mi instinto intuitivo, la señal de mis sentidos.

Como alimentos vivos de la tierra, infusiones de hierbas y yuyos que me comparten sus dones y se alquimizan en mi adentro.

Persigo la alineación de los astros. Miro a la luna, sus fases en claros y oscuros. Sus luces, mis luces. Su oscuridad, mi sombra.

Observo mis relaciones como espejos de aquellos reflejos que no puedo ver, que me encandilan, enceguecen. Aprendo de la paciencia en este, mi proceso único.

Trazo la trayectoria de mis experiencias que me traen hasta aquí, siendo.

Soy pequeña en esta maraña de maravilla.

Hago mi parte, lo mejor que puedo, cada vez.

 

Bridget Hafford Ferreyra nació el 5 de febrero de 1986 en Comodoro Rivadavia, Chubut. Es licenciada en psicología. Apasionada por la salud mental, la comunicación, la astrología y los astros. Fascinada por la construcción de las subjetividades, que nunca pueden ser copia y hace de las personas sujetos únicos. Le impulsa el conocimiento que lo vuelve carne, que lo pasa por las vísceras y lo comparte con otras. Apuesta como camino a la libertad la emancipación propia de cada una desde el propio cuerpo-hogar y de todas, juntas.
Además es coordinadora terapéutica del taller de producción radial La Chispa del Hospital Neuropsiquiátrico Provincial de Córdoba, que se emite por la radio comunitaria Zumba la turba. Incipiente como psicóloga clínica. También brinda círculos de astrología enfocados al autoconocimiento desde una perspectiva grupal.

Ilustración: Alulina
Agostina Rassetto, nacida en 1992 en San Francisco, Córdoba. Siempre sumergida en el mundo de la artesanía y trabajo manual, dibuja por placer, emprende con muñecos de tela y encuadernación, profesora de Artes Visuales en formación.
Córdoba Capital

02

Jun
2017

Sin comentarios

En Autoconocimiento

Por flordeluna_eli

Decir que no

En 02, Jun 2017 | Sin comentarios | En Autoconocimiento | Por flordeluna_eli

A las mujeres les cuesta decir que no porque es tan agradable resultar elegida, especialmente por el rey. Nos gusta complacer a papá, a nuestro jefe, a nuestros compañeros, a nuestro amante. No queremos defraudar a los demás; invertimos gran parte de nuestra autoestima en hacer felices a otros. La niña pequeña que llevamos dentro no quiere que la excluyan o la dejen atrás. Cuesta demasiado no unirse a la juerga… y además necesitamos el dinero.” Maureen Murdock

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13

Mar
2017

Sin comentarios

En Autoconocimiento
Salud
Sin categoría

Por flordeluna_eli

Masturbación femenina

En 13, Mar 2017 | Sin comentarios | En Autoconocimiento, Salud, Sin categoría | Por flordeluna_eli

“Es uno de los temas que menos hablamos las mujeres. Y aunque parezca increíble, muchas ni siquiera saben cómo hacerlo. Pudor, vergüenza, sentirse ridículas o preguntarse “para qué” son algunas de las razones que pueden llevar a más de alguna a probar poco o a ni siquiera intentarlo”
Sílvia Bejar

“El fenómeno humano de la masturbación ha sido literalmente deshecho, ensuciado, destrozado hasta el punto que muchas personas viven hoy este hecho humano normal y simple con todo este terror de siglos encima”
Efigenio Amezúa

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