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27

Mar
2019

Sin comentarios

En Política

Por Noe Sánchez

8M

En 27, Mar 2019 | Sin comentarios | En Política | Por Noe Sánchez

primero íbamos llorando
pidiendo permiso pa que no nos maten
íbamos a encontrarnos para llorar juntas
vestidas de luto
una se hacía una úlcera en la córnea de tanto mirar el dolor nuestro
otra tenía tanto miedo que no volvía sola de noche a casa 
en los papeles todo estaba bien y mal
dependiendo el papel
si era de diario o de leyes
y nosotras salíamos de los pozos de las cuevas del recuerdo
de los patrones tóxicos arrastrados
de aprender en las últimas y a los golpes
nos veíamos y nos abrazábamos
porque estábamos vivas
porque estamos vivas
porque estaremos vivas
pero pasaron cosas
pero pasaron fuerzas adentro del corazón
colores
multitudes
fiestas de ser nosotras
un huracán una marea
niñas venían entre todas
adelante
atrás
brillos y danzas
autodefensa
límites
poemas cantados en la boca
bellezas para ver
risa en el aire
pasaron cosas
planetas alineados
era de acuario
femenidad consciente
despertando
del sopor
a las dormidas
y una a la otra
y otre a la una
reconocidas 
fuerza
ocupando el poder
juntas
estratégicas
certeras
con la flor y el arco
la diplomacia y el pan
el arte
de tomar la calle
C.

 

Camila García Reyna nació el 27 abril de 1987 y es cordobesa criada en Cruz del Eje y Arroyito. Escribe sobre todo poesía. También juega y por eso publica libros y recita y lee, y participa de puestas teatrales y musicales, y coordina talleres de escritura y tejido para adultos, y de lectura y escritura lúdica para niños. Es Licenciada en Letras Modernas y apasionada por el mate y la comida deliciosa. Es un poco solemne, una pena, pero como se lo permite también se divierte con eso. En este espacio de amor habrá una porción de poesía que es una forma de aprender la paz, de reconocerse, de recordarse, de entregarse, de compartirse siendo. Un deseo de encontrarse en las hermanas, de respetarse, de estarse queriendo, de respirar lo que elegimos, confiadamente, un poco más alegres cada vez.

Sayi Paris Cavagnaro nació en Mendoza en 1988, pero comenzó a crecer en Traslasierra, en un lugarcito llamado El Huaico, y de ahí siente que es.
Estudió Artes Plásticas en la UNC y dibuja y baila y hace visuales acompañando músicas y cuerpas..
Hoy sigue creciendo, entre viajes y esta Córdoba que nos une, entre estxs hermanxs con lxs que crea, entre esta fuerza feminista que nos obliga a revisarnos y deconstruirnos, entre estas líneas que no paran de brotar..

21

Mar
2019

Sin comentarios

En Política

Por Noe Sánchez

No se cae, lo tiramos

En 21, Mar 2019 | Sin comentarios | En Política | Por Noe Sánchez

“Quizá no se trate en realidad de quién puede poseer a quién, de quién puede hacer qué a quién, incluso matarlo, sin ser castigado. Quizá no se trate de quién puede sentarse y quién tiene que arrodillarse o estar de pie o acostarse con las piernas abiertas. Quizá se trate de quién puede hacer qué a quién y ser perdonado por ello. No me digáis que significa lo mismo.”
(Margaret Atwood, El cuento de la criada)

Tengo un novio machista. El otro día me dijo: Gordi, cuando tengamos hijos yo te voy a ayudar a cambiarle los pañales y darle la mamadera y todo lo demás.

Ayudar, dijo.

Como comprenderán, eso desató una terrible discusión.

¡Ayudar, dijo!

Justo cuando me estaba yendo a la marcha del 8 de marzo, él dijo “ayudar”.

-Mi amor, escuchame una cosita. Acercate así no te tengo que gritar. Se supone que a ese hipotético ser humano lo vamos a fabricar juntos. Vos y yo, formando una familia. Vos vas a ser el papá, yo la mamá…va a ser hija o hijo de ambos. ¿Me podés explicar un poquito el concepto ese de ayudar?

-¡Ay, con ustedes las feministas no se puede hablar, no hay poronga que les…!

-¡Pará, pará, pará, pará, Roberto! Pensemos en una situación hipotética donde ese imaginario bebé ya haya nacido. La cosa sería más o menos así: yo tuve a este ser durante nueve meses en la panza, lo parí, me aguanté los vómitos, los mareos, las contracciones… Pero eso no es nada: Me aguanté el maltrato de los médicos, “Uy, a tu edad…va a nacer ciego y sin piernas”. Pero eso no es todo…me tuve que aguantar que mis amigos, familia, compañeros y compañeras de trabajo…me regalen esos bolsos de mierda, acolchados y con estampado de conejitos, “piri lis quisitis dil bibí” ¡Chiques!, estoy por ser mamá, no por empezar salita de cuatro. No tengo una sola cartera como la gente y me vienen con bolsos de conejitos. Diez tengo: cinco rosas y cinco celestes. Porque parece que no existe otro color para las cosas de los pendejos. ¡¡¡Lo voy a cargar yo el bolsito!!! ¿No me podían regalar algo de una estética más adulta? No les pido un supremo esfuerzo de imaginación. Un bolso negro de cuero está bien. Marrón, vaya y pase. Con flecos, con tachas, me la banco si no queda otra, pero ¡¡¡conejitos!!! Mención aparte para una persona de mi familia que no voy a nombrar, que me regaló un jardinerito de esos con panza. Hay tres cosas que le han hecho mierda la cabeza a mi generación: el terrorismo de Estado, las drogas y la moda esa de los jardineritos. Desde los cinco años que no uso jardinerito ¿Qué se piensan, que te embarazás y te brota el mal gusto? Por suerte la criatura ya nació, está sanita, hermosa, tiene todos los dedos de pies y manos, así que vos encargate de darle la mamadera, de cambiarle los pañales, de ponerle las vacunas, conseguirle escuela…todas esas cosas que se hacen con los niños en las sociedades capitalistas. Cuando tenga diecisiete años más o menos me avisás y conversamos lo del viaje a Bariloche, discutimos si universidad pública o privada… si necesitás que te pase guita, contá con eso. Pero tampoco exageremos…soy una artista independiente, hago lo que puedo. Gracias por la onda loco, la verdad que me re ayudaste con tus genes, nos salió hermosa la personita esta. Sos una masa, chabón. Te dejo porque tengo una vida. Nos hablamos, ¿dale?

¿Ves, Roberto? Eso sería “ayudar”.

Y muy oronda, peluca lila y glitter mediante, me fui a la marcha. Para descubrir horrorizada que:

Tengo un compañero de militancia machista. Estábamos en la marcha y le tocó una teta a una flaca que pasaba ¿vieron que hubo un grupo de chicas que marcharon en tetas? Bueno, a una de esas. Se dio cuenta de que había echado moco y como para arreglarla, le dice: “Perdoná, flaca, me tenté”. 

Me tenté. 

Lo agarraron entre cuatro compañeras: una del sindicato de docentes, una socorrista, una de las que marchaban en tetas y una que creo que era del PV. Peronismo Vegano. Lo peor de todo es que tuve que meterme a defenderlo al boludo este porque casi lo matan. Casi lo matan a palabras, a conceptos… Le gritaban: “¡Patriarcal!”, “¡Mi cuerpo es mío!”, “¡Lo personal es político!” Imagínense si en esas circunstancias el compañero se lastimaba, se desmayaba o lo que fuera…ya iban a salir los machistas a decir “¡Vieron, de la violencia hacia el varón nadie habla!”,  “¿Para cuándo el día del hombre?” Porque son un bloque: peronistas, troskos, jipis, veganos…no importa. Los machistas son un bloque. 

Me fui a la mierda de ahí, sin saber muy bien qué hacer, imagínense, por un lado una marcha feminista plagada de machos, por otro lado volver a casa y escuchar a Roberto hablando de “ayudar”. Me fui a un bar.

Después de la quinta cerveza me encontré sosteniendo esta conversación con un grupo de desconocidas (leáse con dicción pastosa y a los gritos, por favor):

– Vivo en una provincia machista donde un 70 por ciento del padrón votó a un presidente que es el más machista de todos y dice que a las mujeres nos encanta que nos miren el culo por la calle y nos griten cosas. Un presidente tan machista que despide trabajadoras, que le baja la jubilación a tu vieja, a tu abuela, a vos… Pero no hay que quejarse, chicas, no seamos tan mala onda. Valoremos las cosas buenas que el estado hace por las mujeres. Por ejemplo hoy en día en Córdoba mientras tu ex marido golpeador que vive a media cuadra a pesar de la medida de restricción te caga a trompadas, podés apretar el botón anti pánico y te va a cagar matando igual. Pero va a quedar registrado y hasta va a salir en La voz del interior. Hay que ver el vaso medio lleno, mujeres. Antes no éramos nada. Hoy, somos un dato estadístico. 

Después de lo cual me tomé el último vaso medio lleno. Lo sucedido después es confuso: hay quien dice que vomité las pelucas de toda la concurrencia y luego perdí el conocimiento. Otras versiones afirman que me sacaron en andas del local al grito de “¡Y sííííí, señoooooor / vamos a llenar de machos el paredóóóóóón!” Es posible que todas las versiones sean falsas.

Espero no haber aburrido al público lector con esta lamentable crónica. Me sirvió para pensarnos a nosotras las mujeres en la lucha contra el patriarcado. Porque está más que claro que lo personal es político (aunque mi compañero de militancia y tantos otros no lo entiendan) y que el primer frente de lucha es nuestra casa, nuestra cama y nuestra conciencia. Pero eso no es todo en esta lucha. También lo es salir a la calle, organizarse con otras, disputar espacios de poder; muchas veces dialogando con lógicas patriarcales que no nos representan, definir qué espacios queremos que sean mixtos y cuáles no, tener una voz pública y poder de decisión real. Porque queremos igualdad; queremos aborto legal, seguro y gratuito; porque la cultura de la violación y el femicidio tienen que terminarse, porque la violencia simbólica en los medios masivos de comunicación también vulnera nuestros derechos, porque estamos hartas de que nuestra opinión, nuestros saberes y nuestro trabajo valgan menos que los de un hombre. Por todo esto y tantas cosas más, la política, desde el lugar en que cada una la entienda, es la salida. El partido, el sindicato, el centro vecinal, las organizaciones sociales, los espacios de feminismo y diversidad, los colectivos artísticos, el centro de estudiantes, el equipo de fútbol, la feria del barrio y hasta la cooperadora de la escuela son espacios desde los que podemos construir una visión del mundo más igualitaria y justa. No se va a caer. Lo estamos tirando con organización.

¡Hasta la victoria, always!

Florencia Ordóñez: nació en Córdoba el 8 de marzo de 1977. Es licenciada en cursillos de nivelación y posee un doctorado en abandono de carreras universitarias. Escribe, publica libros propios y ajenos desde el sello Malasaña Ediciones, hace stand up, coordina talleres de escritura; ha incursionado en la actuación y el teatro de títeres. También se ha desempeñado en varios trabajos decentes de los que fue oportunamente despedida. Políticamente se define como feminista silvestre y anarco-peronista.

Federica Jachymiak: Cordobesa, artista visual, dibujante, ilustradora, escultora, autodidacta en animación. Realiza trabajos individuales y grupales en diversos formatos y lenguajes artísticos. Feminista, disfruta de habitar en ferias. Impulsada por el amor a la autogestión, la bici y el entrecruce entre las artes.

Contacto: fede.jachymiak@gmail.com

Instagram: fedenbici

14

Dic
2018

Sin comentarios

En Cuerpo y poder

Por Noe Sánchez

Para las que se juntan

En 14, Dic 2018 | Sin comentarios | En Cuerpo y poder | Por Noe Sánchez

Cuerpas / Federica Jachymiak

Para las que se juntan.
Las que dedican un rato de sus vidas a las otras.
Para las que van. Para las que marchan, las que se organizan, las que están ahí cuando se arma la ronda.
Las que están ahí cuando a una de nosotras le surge compartir alguna cosa tremenda, que le ha pasado -o le pasa- en este contexto hostil en el que transcurrimos.
Para las que se hacen eco. Y transforman una voz cortada en un grito multitudinario. Haciendo que lo que puede un cuerpo se vuelva infinito.
Para las que hacen con lo que tienen, lo que pueden. Lo mejor que pueden, lo más que pueden. No faltará quien diga cómo no hicieron esto o lo otro. Cómo no luchan así o se defienden asá.
Más todavía, las que hacen juntas. Habiéndose mirado previamente. Habiéndose abrazado. Las que pensaron juntas y se aunaron. Todas ellas. La potencia de llevar el cuerpo donde las demás. Superar la inacción y el hashtag. Formar parte de la ronda.
Una fuerza terrible que hará cambiar la historia está viniendo de ustedes, del fuego interno de sus entrañas latiendo. Del fuego que están recuperando en sus cuerpas.
Sexuales, completas, íntegras en su poder, a pesar del dolor, vivencian que son sólo suyas, dueñas de su placer, responsables de velar por su propio cuidado.
Y al levantar la mirada renuevan la realidad con su visión curva, que abraza en vez de ver desde arriba. Destruyen en ese acto las jerarquías de la violencia.
Ellas están despertando a las tribus que son la esperanza de la Vida.


Noelia Sánchez: nacida en el norte santafesino, estudió trabajo social en Córdoba donde además se encontró con seres que la animaron a creer que es posible crear realidades más amorosas. Gestadora de Flor de Luna, co-labora con muchas mujeres cotidianamente. Vive actualmente en Tostado, Cordoba y Agua de Oro. Gusta de crear, confía plenamente en el poder de las mujeres.
Federica Jachymiak: Cordobesa, artista visual, dibujante, ilustradora, escultora, autodidacta en animación. Realiza trabajos individuales y grupales en diversos formatos y lenguajes artísticos. Feminista, disfruta de habitar en ferias, impulsada por el amor a la autogestión, la bici y el entrecruce entre las artes.

Contacto: fede.jachymiak@gmail.com

Instagram: fedenbici

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28

Nov
2018

6 Comentarios

En Cuerpo y poder

Por Noe Sánchez

¿Qué es la ginecomastia?

En 28, Nov 2018 | 6 Comentarios | En Cuerpo y poder | Por Noe Sánchez

¿Qué es la ginecomastia?, ¿por qué se intervienen con cirugías?, ¿es una enfermedad?, ¿las personas hermafroditas existen o son productos de los cuentos? …
Mi nombre es María José, nací el 25 de noviembre del 95, desde muy niña estas preguntas me han llenado la cabeza desde que supe leer y en la escuela nos las mencionaron muy levemente, desde entonces no paré de leer, buscar, investigar.
Mi mamá es peruana y mi papá de aquí, la mitad de mi vida la viví allá en Perú, donde vi desde muy niña a los varones sin remera cuando hace calor (como en todo el mundo) y a sus pechos súper desarrollados, ginecomastia le empezaron a decir, y digo empezaron porque la incógnita es ¿Cuándo la empezaron a llamar así? ¿Existió siempre la ginecomastia en la antigüedad? ¿Es cancerígena? ¿Puede alguien vivir con ella el resto de su vida? ¿Qué la ocasiona y que hace que no suceda? ¿Por qué no se da en todos los niños? – La respuesta – las hormonas – la cultura colonial impuesta sobre América – no, no es cancerígena.
Empecé mi transición hormonal consciente a los 18, después de haber pasado por muchos procesos de empoderamiento sobre mi alimentación y de visitar a muchos médicos alopáticos, naturistas, ayurvedas , chinos, explicándoles que no quería tomar pastillas para hacer mi transición . ¡Ah! Dato importante: nací como una niña con pene, como la Diana Sacayán, como la Laura Moyano, como La Azul Montoro, que fueron otras niñas que nacieron como yo.
Los médicos muy poca información tenían sobre lo que les hablaba, pero con los datos sobre menopausia y andropausia me bastó para elegir qué comer y qué no comer, porque la comida al entrar por la boca y disolverse en el organismo se integra a la sangre, toda la información de lo ingerido y la sangre es el medio de las hormonas.
Entonces empecé a tener una alimentación y un proceso de investigación estricto sobre el cuerpo, las hormonas y el género.
La quinua, la mandioca, el maíz, la kiwicha, la kañiwa, el aguaje, la soya son plantas con altos niveles de estrógenos. No es casual que durante el proceso de invasión colonial sus cultivos hayan sido prohibidos, sobre todo la quinua. Y la hierba buena, la salvia, y otras más usadas para inhibir la testosterona ( de estas plantas fueron hechos los derivados de los medicamentos actuales para las terapias de reemplazo hormonal , que en un principio de la medicina alopática fueron usadas para que las mujeres con barba dejen de existir en Europa y así tratar de extinguir al hermafroditismo )
Tuve la suerte de visitar muchos museos en Perú , y tuve acceso virtual al museo travesti del Perú, en donde los manuscritos de los colonizadores, enviados a España , señalaban que aquí no había “hombres” , lo podemos tomar de muchas maneras, por un lado el que no existía el genoma que ellos traían (barba , pechos planos , cabezas calvas y vello en cantidad distribuido por todo el cuerpo), por otro lado que en las lenguas originarias no existe la distinción de género – masculino y femenino – mas sí existe la palabra “warmi” y “runa” en el quechua actualizado, teniendo en cuenta que esta lengua pasó por muchos procesos de adaptación, significan ¿“hombre y mujer”? o ¿masculino o femenino?, ¿o útero portante y testículo portante? Como especificaciones genitales más que actitudinales… son teorías por ahora, ya que la cultura inca ha sido sobre explotada en comercio y ante la necesidad de vender una cultura aceptable se han tapado muchísimas cosas (Véase museo travesti del Perú y libros del Inca Garcilaso de la Vega, que fue el primer inca que aprendió a escribir castellano, de este último téngase en cuenta que él o ella, estaba preso/a en España, escribiendo para la monarquía sobre su cultura , en un lenguaje nuevo que estaba asimilando, usado quizás como una estrategia para que nos dejen de matar)
Y aquí nuevamente el dato de ginecomastia como enfermedad, nos encontramos con que la alimentación andina es rica en estrógenos, entonces ¿siempre existió? ¿En el imperio incaico o antes? ¿Tendremos alguna fuente de donde sacar esta información? ¿y siempre fue visto como una enfermedad? Por supuesto el índice de ginecomastia en el ande es visiblemente más alto que el de Argentina donde nos alimentamos con platos europeos, justamente el trigo, la cebada, animales muertos (sobre todo la vaca) productos lácteos, el centeno, el girasol, la avena son plantas exóticas que contienen un nivel alto de testosterona, eso es lo que hace que los cuerpos de los varones sean muy distintos, que estén calvos, con espaldas y pechos llenos de vellos al igual que sus barrigas, que tengan una barba muy tupida que se une con su cuello, ese era el destino para mi cuerpo si seguía esa línea de alimentos, que son justamente los del alcance popular… criollos, facturas, alfajores, ñoquis, fideos, etc.
Hace poco me invitaron a participar de un proyecto de investigación antropológico, esperamos se apruebe pronto por la Nación, es sobre padres lactantes, una recopilación histórica de padres (hombres CIS genero) que han dado de amamantar y aquí el dato que esperábamos: ¿Cuándo empezamos a dividir las actividades de la crianza tan estrictamente, si todos los cuerpos nacemos con tetas? ¿Cuál es la necesidad de esta cultura impuesta, por enseñarnos que solo las personas con útero pueden desarrollar sus glándulas mamarias?
Y el hombre al trabajo y la mujer a la casa, el hombre puede desapegarse de la lactancia, del parto, de elegir si tenerlo o no tenerlo, abortar o no abortar… ¡cuántas cosas!

He visto a muchas de mis compañeras trans secretar leche por sus mamas, y llorar de la alegría y explosión sensible…entonces ¿seguimos viéndolo como una enfermedad?


María José Brizuela, llamada “La Fe” por algunes, es nacida en córdoba en 1995 de madre peruana y padre gitano-argentino, criada en Lima Perú, vivida en la cordillera post apocalíptica, estudió violín en los semáforos, recibida en la universidad de la supervivencia, participa del teatro como música en escena , toca sus composiciones musicales en bares y centros culturales donde sus creaciones son tocadas desde esa niña que es , que fue, y empaña de realidad trava cada nota, ilustradora, yuyera, buscadora sin fin.

22

Nov
2018

Sin comentarios

En Cuerpo y poder

Por Noe Sánchez

Aliadx

En 22, Nov 2018 | Sin comentarios | En Cuerpo y poder | Por Noe Sánchez

tengo un cuerpo

su poder

es asentarse en tierra

dejarse atravesar por el tiempo

decir cosas con su forma

con su goce

con su límite

pero cómo es mi cuerpo

apenas lo conozco

apenas lo comparto

apenas muestro y observo algo de sí

se me escapan sus vísceras su aura

hasta dónde es mi cuerpo

hasta cuándo

cómo podría ser distinto y para qué

cómo lo nombro

cómo lo trato

cómo lo uso

tengo un cuerpo

un universo

una raíz

un canal

su magia es sentir

comunicarse

hacer en mundo

puedo oírlo o callarlo

censurar o alabar

tengo un

cuerpo

puedo

hacer de él una fiesta que convida

escuchar su voz interna

-antes que la moda que la norma que el mandato-

confiar en él

en lo que pide

en lo que expresa

en lo que ama

su poder excede lo que conozco

las maneras que aprendí

podría agradecer

podría conmoverme de mi cuerpo

existir en asombro

 

C.  

Ilustración: Sayi Paris

Camila García Reyna nació el 27 abril de 1987 y es cordobesa criada en Cruz del Eje y Arroyito. Escribe sobre todo poesía. También juega y por eso publica libros y recita y lee, y participa de puestas teatrales y musicales, y coordina talleres de escritura y tejido para adultos, y de lectura y escritura lúdica para niños. Es Licenciada en Letras Modernas y apasionada por el mate y la comida deliciosa. Es un poco solemne, una pena, pero como se lo permitetambién se divierte con eso.

En este espacio de amor habrá una porción de poesía que es una forma de aprender la paz, de reconocerse, de recordarse, de entregarse, de compartirse siendo. Un deseo de encontrarse en las hermanas, de respetarse, de estarse queriendo, de respirar lo que elegimos, confiadamente, un poco más alegres cada vez.

Sayi Paris Cavagnaro, nació en Mendoza en 1988, pero comenzo a crecer en Traslasierra, en un lugarcito llamado El Huaico, y de ahí siente que es.
Estudió Artes Plásticas en la UNC y dibuja y baila y hace visuales acompañando músicas y cuerpas..
Hoy sigue creciendo, entre viajes y esta Córdoba que nos une, entre estxs hermanxs con lxs que crea, entre esta fuerza feminista que nos obliga a revisarnos y deconstruirnos, entre estas líneas que no paran de brotar..

Inst: sayiyisa
Facebook: Sayi Ilustraciones y otras hierbas

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08

Nov
2018

Sin comentarios

En Tierra y Pueblos Originarios

Por Noe Sánchez

Mujeres, americanas, sobrevivientes

En 08, Nov 2018 | Sin comentarios | En Tierra y Pueblos Originarios | Por Noe Sánchez

 

 

 

Los plazos de esta guerra no son como los de una vida humana. Por eso, vean que la memoria se mantenga encendida y custodiada.
(Liliana Bodoc, “Los días del venado”)


Me parece que esto ya lo dije antes, pero como dice mi psicóloga, lo que no se elabora se repite, así que va de nuevo: soy hija de setentistas. Eso significa que muchos de mis amigos y amigas son huérfanos, que otros siendo muy chiquitos tuvieron que ir a celebrar el día de la madre a alguna cárcel y que otros, como yo, tuvimos que conocer otros países y usar pasaporte antes de haber dejado los pañales.
La cosa es que crecí en un país europeo. En España, para ser más exacta. Y en la escuela primaria me enseñaron que Colón descubrió America. Que la reina Isabel confió en este navegante genovés y le dio tres carabelas, la Pinta, la Niña y la Santa María. Y que Américo Vespucio gritó “¡Tierra!, ¡tierra!” Y en su honor le pusieron América a un continente.
Siempre me hizo un poco de ruido esa historia de Colón descubriendo las Indias y ocupando pacíficamente un territorio para fundar un crisol de razas. Aunque lo que me daba verdadero terror era pensar que hay padres capaces de ponerle “Américo” a su hijo. Se ve que en el secundario cambió el plan de estudios o la bibliografía o qué sé yo, y a ahí ya la historia no era tan divertida. Parece que mataron bocha de indios estos conquistadores y que tan buenitos no eran. Recuerdo a una profe de historia de segundo año enumerando los pueblos masacrados y mirándome de reojo con incomodidad. O tal vez con culpa.
Lo loco es que cuando en julio de ese año mi mamá y yo volvimos a Argentina y me tocó terminar la escuela en este país, un país americano, un país colonizado, un país víctima de varios genocidios; en la clase de Historia me seguían contando que Colón y las tres carabelas y el encuentro de culturas y el crisol de razas. Cada vez entendía menos. Después me salieron con eso de la Conquista del desierto y dije: acá está la papa, con esto mataron a los indios que quedaban y los que quedan acá son todos europeos.
Y en eso resulta que nos vamos a vivir a una avenida que adivinen cómo se llamaba: Colón. Todo encajaba con mi teoría. Si quedaran habitantes originarios en esta ciudad, a nadie se le hubiera ocurrido llamar Colón a una avenida. Cerca de casa estaba el Instituto de Culturas Aborígenes “¿Qué se estudia acá?”, pregunté. “Varias cosas, lengua quechua, mapuche, guaraní…”. Casi me explota la cabeza. Salí a la Colón gritando: “¡Pues coño!, ¿quién enseña quechua si están todos muertos?” Y justo pasa una señora de barrio La toma y me dice:
“No mija, no estamos todos muertos. Yo soy comechingona”
“¿¿¿¡¡¡¡Viva!!!!???”
Ahí me avivé que quizás no éramos todos tan europeos en mi familia y me puse a interrogar a los abuelos que me quedaban vivos en busca de algún antepasado comechingón y resulta que los que vinieron e de Europa se acuerdan hasta del nombre del barco en que vinieron, del dialecto de Sicilia y de la mar en coche. Sin embargo la ascendencia de mi abuelo criollo se pierde en la nebulosa y aunque sospecho que por ese lado debo tener algún gen americano, no hay ninguna certeza.
Perdida estaba yo en esto de encontrar una identidad americana y en eso se me ocurre viajar a Bolivia. Andaba a mil con los preparativos del viaje y me encuentro con la Ire, una mujer hermosamente sorora que me dice: “¿Leíste a Rodolfo Kush?” “No, le digo, ¿qué es eso?” “No podés viajar a Bolivia sin esto” Y me mete en el bolso un ejemplar de “América profunda” impreso en papel finito, como de biblia. “Es mi biblia”, me dijo, y desapareció como quien sabe que acaba de protagonizar un hecho importante. Así son las acuarianas.
No sé si entendí todo, no soy buena para la filosofía, pero sé que ese viaje no hubiera sido lo mismo sin esa lectura y viceversa. Asomarme a la filosofía americana me permitió correrme de la perspectiva del turista blanco que se queja porque el bondi que va a Coroico se queda varado una hora al borde de un precipicio. Me ayudó a encontrar en esa vulgar anécdota de vacaciones algunas enseñanzas que intento no olvidar: que estamos indefensos ante la naturaleza, que no podemos controlar todo, que a veces la actitud más sabia es dejarse estar y que el tiempo decida. También me permitió comprender a esa chola que me miraba con desprecio porque me veía tan blanquita, y al guía de Tiahuanaco que por nada del mundo se iba dejar sacar una foto y que te hablaba con orgullo de su lengua aymará, que ahora es obligatoria en las escuelas, pero que sus padres tuvieron que hablar a escondidas para no ser castigados.
Se me sigue atando bastante la rama cuando pienso en la tierra y los pueblos originarios, a veces pienso que no tengo por qué hablar de nada de esto si no pertenezco a uno de esos pueblos, pero escuché a un profe del Instituto de Culturas Aborígenes decir que no hace falta ser comechingón o aymará para defender y apoyar las luchas por la tierra: sólo hay que ser consciente de que todas y todos venimos de la tierra y nos nutrimos de ella. O sea, menos buscar el ancestro comechingón y más empatía y pensamiento comunitario.
También pienso que como mujeres, como americanas y como ciudadanas de un país que atravesó la experiencia del terrorismo de Estado pertenecemos a una comunidad que ha sido y es triplemente violentada. Que somos sobrevivientes de tres genocidios. Que estamos en lucha por nuestra libertad y nuestros derechos y esa lucha nos hermana con las comunidades originarias en su reclamo por algo tan básico como la tierra que habitan hace siglos, con las Madres y Abuelas de Plaza de mayo, con Milagro Sala, con las vecinas y vecinos de Juárez Celman injustamente desalojados, con la familia de Santiago Maldonado, que no era mapuche pero era ser humano y pudo comprender esa hermandad. Que cada lucha nace de una lucha anterior y es la memoria la que nos permite darle sentido al tiempo que vivimos y a la tierra que pisamos.
¡Hasta la victoria, always!

Florencia Ordóñez nació en Córdoba el 8 de marzo de 1977. Es licenciada en cursillos de nivelación y posee un doctorado en abandono de carreras universitarias. Escribe, publica libros propios y ajenos desde el sello Malasaña Ediciones, hace stand up, coordina talleres de escritura; ha incursionado en la actuación y el teatro de títeres. También se ha desempeñado en varios trabajos decentes de los que fue oportunamente despedida. Políticamente se define como feminista silvestre y anarco-peronista.

Sayi Paris Cavagnaro, nació en Mendoza en 1988, pero comenzo a crecer en Traslasierra, en un lugarcito llamado El Huaico, y de ahí siente que es. Estudió Artes Plásticas en la UNC y dibuja y baila y hace visuales acompañando músicas y cuerpas..
Hoy sigue creciendo, entre viajes y esta Córdoba que nos une, entre estxs hermanxs con lxs que crea, entre esta fuerza feminista que nos obliga a revisarnos y deconstruirnos, entre estas líneas que no paran de brotar..
Inst: @sayiyisa
Facebook: Sayi Ilustraciones y otras hierbas

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06

Nov
2018

Sin comentarios

En Sin categoría

Por Noe Sánchez

Gente de la Tierra

En 06, Nov 2018 | Sin comentarios | En Sin categoría | Por Noe Sánchez


la tierra es de quien la trabaja

dicen unas

la tierra es de quien la habita

dicen otras

pero no

en realidad la tierra no es de nadie

nacemos jugamos maduramos morimos en la tierra

que nos da cobijo y alimento

y aguas que la surcan para beber regar hacer crecer

de la tierra se levantan los árboles

los brotes

sobre la tierra duerme el caballo y la cabra

pone sus huevos el ñandú

colorean aroman las florcitas silvestres

la tierra es un volcán de vida en erupción constante

un ramal de energía

una columna vertebral

una casa

y es también el aire que la envuelve

y las nubes que se forman al calor del agua

y las aves que la vuelan

y los astros que la alumbran

y las gentes que viven por su gracia

visión la de los pueblos que reconocen su origen

en lo que da la madre de sustento

en su fecundidad

mapuche significa gente de la tierra

no dueña de la tierra

no propietaria

sino gente de la tierra

perteneciente a la tierra

identidad indisoluble

unicidad

no hay alambrado para la consciencia

el viento atraviesa con semillas

las siembra allá

la verdad es como el viento que excede todo y no toma nada

solamente mueve

solamente muestra

tiene unas leyes infinitas

y es alegremente bella como una puesta de sol

como una brisa en noviembre

una manzana

la cordillera

la nervadura de una hoja

las rompientes de un mar

 

C.

 

Camila García Reyna

Nació el 27 abril de 1987 y es cordobesa criada en Cruz del Eje y Arroyito.
Escribe sobre todo poesía. También juega y por eso publica libros y recita y lee, y participa de puestas teatrales y musicales, y coordina talleres de escritura y tejido para adultos, y de lectura y escritura lúdica para niños. Es Licenciada en Letras Modernas y apasionada por el mate y la comida deliciosa. Es un poco solemne, una pena, pero como se lo permitetambién se divierte con eso.
En este espacio de amor habrá una porción de poesía que es una forma de aprender la paz, de reconocerse, de recordarse, de entregarse, de compartirse siendo. Un deseo de encontrarse en las hermanas, de respetarse, de estarse queriendo, de respirar lo que elegimos, confiadamente, un poco más alegres cada vez.

Federica Jachymiak

Nació en la Ciudad de Córdoba, en el invierno de 1995. Cursó la Licenciatura de Escultura en la Universidad Nacional de Córdoba. Artista visual, dibujante, ilustradora, escultora, autodidacta en animación. Realiza trabajos individuales y grupales en diversos formatos y lenguajes artísticos. Feminista, disfruta de habitar en ferias, apuesta por la autogestión. Impulsada por el amor a la libertad, la bici, viajar, el mar y el entrecruce entre las artes.
Contacto: fede.jachymiak@gmail.com
Instagram: @fedenbici

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19

Oct
2018

Sin comentarios

En alimentación

Por Noe Sánchez

¿A quién alimentamos cuando comemos?

En 19, Oct 2018 | Sin comentarios | En alimentación | Por Noe Sánchez


Esta pregunta me fascina. Encarna grandes verdades en sus múltiples respuestas.

La cuestión alimentaria se encuentra atravesada por tantos factores (sociales, culturales, políticos, económicos, psicológicos, emocionales, ecológicos) que termina siendo un evento multidimensional: opera en todas las áreas de nuestra vida.

Nunca estamos afuera, siempre que exista un plato de comida nos involucramos en una red inconsciente y compleja que nos envuelve. Veamos:

Llevamos un siglo comiendo alimentos envasados. Esto es un problema no solo para la salud, la familia, la comunidad y la tierra, sino también para el concepto que tenemos de cómo los alimentos nos conectan con el mundo que nos rodea.

Nuestro creciente distanciamiento de cualquier compromiso directo con los procesos mediante los cuales la materia prima de la naturaleza se transforma en platos de comida, está alterando nuestros conceptos de lo que es la alimentación.

La idea de que los alimentos están conectados con la naturaleza, el trabajo humano o la imaginación, es difícil de concebir cuando nos llegan en un paquete, totalmente procesados, cosechados de góndolas de supermercados o entregados por deliverys al paso.

Al comprar nuestros alimentos en circuitos y redes “informales” como ferias agroecológicas, productores artesanales, campesinos, emprendedores, vecinos, familiares, amigos; estamos empoderando antiguas formas de producción alimentaria, conscientes y sustentables.

Los productores que utilizan materias primas naturales, locales y hasta agroecológicas son personas que respetan el agua, la tierra, el aire, los recursos naturales como fuente. Al apoyarlos, fomentamos el comercio justo, pagando directamente a productores por su trabajo manual y acortando distancias en las cadenas de intermediarios que incrementan el valor de los alimentos.

Como consumidores, cada vez que elegimos comprar un alimento estamos “votando” por un modelo de consumo y de producción agroalimentaria. Sí depende de nosotros lo que termina ocurriendo con el monte nativo, el cambio climático, los incendios, el agua.

Por otro lado, cuando abrimos espacio en nuestras vidas para conectar con lo que comemos, cuando nos dedicamos a elegir con conciencia nuestros alimentos, a cocinarlos, a saborearlos: sanamos.

En griego, cocinero y sacerdote se dicen de la misma forma: “mageiros”; y tiene las mismas raíces etimológicas que la “magia”.  Al cocinar trabajamos con materias primas vivas, no con teclados o maquinas, sino con plantas, frutos, semillas, granos, algas, hongos, animales. Estamos trabajando con los elementos: el fuego, el agua, la tierra y el aire. Y los utilizamos para hacer alquimias.

Los alimentos naturales nos nutren a través de las fuerzas constitutivas de vida, a través de la información que las semillas absorbieron de la tierra, del agua, del cosmos y la tradujeron en una fruta, un vegetal, un cereal. Nuestras células reciben esa memoria ancestral, la abrazan y apropian para conformar nuestra fuerza vital y nutrir nuestro campo energético.

Lo que comemos se transforma en la calidad de nuestra sangre, células y tejidos; más también en nuestra  “frecuencia vibracional”: nuestras palabras, pensamientos, emocionalidad. Comer alimentos reales, cargados de vida, nos brinda energía extra para estar despiertas, atentas, activas.

Si me alimento de productos artificiales, mi organismo gasta mas energía para procesarlos que la energía que me aportan. Son anti-alimentos porque consumen mi propia vida. Mantienen las “hornallas de mi energía” a fuego corona: y así voy, sobreviviendo.

Y qué pasaría si puedo cocinar mis proyectos y sueños en una fogata de gran combustión? Si cuento con energía extra para vivir inspirada y creativa, al servicio del mundo, de mi propia vida y de las demás. Comer alimentos reales tiene mucho que ver con vivir en libertad. Lo artificial nos desconecta, nos aleja de la naturaleza, de nuestra propia verdad.

Nos invito a encontrarnos entre nosotras, intercambiar saberes, recetas, ingredientes. Volver a las cocinas, al útero de casa, encender el horno y amasar un pan. Volver al trueque, hacer huerta, compostar residuos vivos, secar semillas y regalarlas o sembrar. Llenar los platos de vida, colores, aromas, sabores. Jugar. Decorar tu mesa. Inventar un florero. Coser un mantel y servilletas con ropa reciclada. Comprar una olla de barro. Inpirarte con lo que tengas en la heladera. Equivocarte. Crear.

Sana una, sanamos todas! Te honramos Gran Madre Pachamama, dadora de alimentos y vida.

Invitada especial: Sofia Alzuarena – Lic en Nutrición MP 3199 – Naturismo, depuraciones, plantas medicinales.

Ilustración:
Sayi Paris Cavagnaro, nació en Mendoza en 1988, pero comenzo a crecer en Traslasierra, en un lugarcito llamado El Huaico, y de ahí siente que es.
Estudió Artes Plásticas en la UNC y dibuja y baila y hace visuales acompañando músicas y cuerpas..
Hoy sigue creciendo, entre viajes y esta Córdoba que nos une, entre estxs hermanxs con lxs que crea, entre esta fuerza feminista que nos obliga a revisarnos y deconstruirnos, entre estas líneas que no paran de brotar..
Inst: sayiyisa
Facebook: Sayi Ilustraciones y otras hierbas

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10

Oct
2018

Sin comentarios

En alimentación
Columna

Por Noe Sánchez

Porciones

En 10, Oct 2018 | Sin comentarios | En alimentación, Columna | Por Noe Sánchez


 

nutrir el yin de los chacras con tesito de lavanda

con prácticas de chi kung

con reposo en la tierra

la amistad con charlas de cocina

con pedaleadas de trasnoche

con matecito y canciones

alimentarse

elegir qué traer a la boca y cuándo

digerir

eliminar desechos

en sentido literal y metafórico

sentir en una la belleza

la salud del río

la flexibilidad del junco

la juntura de una rama y otra rama

el cantito alado del gorrión

el sexo libre y calmo

la manifestación del ser

comunidad

hermandad de vidas en la vida

hacer la dieta de tirarse al sol

de comer con gusto

de dejar partir

lo que ha pasado

 

C.

 

Camila García Reyna nació el 27 abril de 1987 y es cordobesa criada en Cruz del Eje y
Arroyito.
Escribe sobre todo poesía. También juega y por eso publica libros y recita y lee, y participa de
puestas teatrales y musicales, y coordina talleres de escritura y tejido para adultos, y de lectura
y escritura lúdica para niños. Es Licenciada en Letras Modernas y apasionada por el mate y la
comida deliciosa. Es un poco solemne, una pena, pero como se lo permitetambién se divierte
con eso.
En este espacio de amor habrá una porción de poesía que es una forma de aprender la paz, de
reconocerse, de recordarse, de entregarse, de compartirse siendo. Un deseo de encontrarse
en las hermanas, de respetarse, de estarse queriendo, de respirar lo que elegimos,
confiadamente, un poco más alegres cada vez.

Ilustración: Alulina
Agostina Rassetto, nacida en 1992 en San Francisco, Córdoba. Siempre sumergida en el
mundo de la artesanía y trabajo manual, dibuja por placer, emprende con muñecos de tela y
encuadernación, profesora de Artes Visuales en formación.
Córdoba Capital

Un Cuento de Terror

En 25, Sep 2018 | Sin comentarios | En Florencia O, Hasta la victoria always, Ilustradoras | Por Noe Sánchez

¿Por qué los secuestradores prosperan?
¿Por qué sonríen los diputados?
Tienen flan.
Vos no tenés flan.

(Reescritura de Vicente Luy)

En estos días anduve pensando mucho en Hansel y Gretel, ¿Conocen el cuento? Si no lo conocen, les advierto que es un cuento de terror. Una pareja de campesinos hambrientos decide abandonar a sus hijos en el bosque porque no pueden alimentarlos. Los niños encuentran una casa maravillosa hecha de pan de jengibre, chocolate y caramelos. Imagínense la alegría: después de toda esa hambre y todo ese abandono encontrar semejante cosa. Pero, ¡ay!, en la casa maravillosa vive una malvada bruja que secuestra a los dos hermanitos y les da de comer toda clase de golosinas, pues planea engordarlos para carnearlos y comérselos como si fueran cabritos. Por suerte los hermanos Grimm confiaban mucho en el ingenio y valentía de los niños y sobre todo de las niñas y hete aquí que en una hábil
maniobra la genia de Gretel empuja a la malvada bruja adentro del horno, que ya estaba listo para asar a Hansel. El final no lo cuento y es posible que haya varias versiones, pero al menos la de los hermanos Grimm termina bien.
Y es que sin un final feliz no podríamos soportar esta historia, que es una historia de hambre, de desesperación, de niños solos y familias rotas por la injusticia. Es muy probable que los hermanos Grimm se hayan basado en una historia real, pues cosas como estas y peores les sucedieron a los campesinos europeos en los comienzos del capitalismo (sobre esto no voy a ahondar, pero Silvia Federici lo explica muy bien en su libro “Calibán y la bruja”)
Lo más terrorífico de Hansel y Gretel es pensar hasta dónde pueden llegar unos niños por hambre.
Y lo más triste es que sigue sucediendo y al malvado hechicero que engaña a todo el mundo con globitos amarillos para sembrar hambre y muerte a su antojo no lo encontraron por azar dos niños desesperados. Lo votaron más de la mitad de las argentinas y argentinos mayores de 16 años.
Hace unos días nomás, en Roque Sáenz Peña, provincia de Chaco, la policía asesinó a Ismael Rodríguez, un niño de 13 años que tenía hambre. Y esto, lamentablemente, no es ningún cuento.

Ya sé, para ser una columna de humor esto es bastante deprimente. Les debo los chistes para la próxima. Y recuerden: el mejor plan para una bruja malvada asesina de niños es el horno. No lo digo yo ni ninguna feminazi, anarquista, kuka o choriplanera. Lo dicen los hermanos Grimm.
Hasta la victoria, always!

Florencia Ordóñez nació en Córdoba el 8 de marzo de 1977. Es licenciada en cursillos de nivelación y posee un doctorado en abandono de carreras universitarias. Escribe, publica libros propios y ajenos desde el sello Malasaña Ediciones, hace stand up, coordina talleres de escritura; ha incursionado en la actuación y el teatro de títeres. También se ha desempeñado en varios trabajos decentes de los que fue oportunamente despedida. Políticamente se define como feminista silvestre y anarco-peronista.

Federica Jachymiak nació en la Ciudad de Córdoba, en el invierno de 1995. Cursó la Licenciatura de Escultura en la Universidad Nacional de Córdoba. Artista visual, dibujante, ilustradora, escultora, autodidacta en animación. Realiza trabajos individuales y grupales en diversos formatos y lenguajes artísticos. Feminista, disfruta de habitar en ferias, apuesta por la autogestión. Impulsada por el amor a la libertad, la bici, viajar, el mar y el entrecruce entre las artes.
Contacto: fede.jachymiak@gmail.com
Instagram: fd.jachymiak