Image Image Image Image Image
Scroll to Top

To Top

Blog

08

Nov
2018

Sin comentarios

En Tierra y Pueblos Originarios

Por Noe Sánchez

Mujeres, americanas, sobrevivientes

En 08, Nov 2018 | Sin comentarios | En Tierra y Pueblos Originarios | Por Noe Sánchez

 

 

 

Los plazos de esta guerra no son como los de una vida humana. Por eso, vean que la memoria se mantenga encendida y custodiada.
(Liliana Bodoc, “Los días del venado”)


Me parece que esto ya lo dije antes, pero como dice mi psicóloga, lo que no se elabora se repite, así que va de nuevo: soy hija de setentistas. Eso significa que muchos de mis amigos y amigas son huérfanos, que otros siendo muy chiquitos tuvieron que ir a celebrar el día de la madre a alguna cárcel y que otros, como yo, tuvimos que conocer otros países y usar pasaporte antes de haber dejado los pañales.
La cosa es que crecí en un país europeo. En España, para ser más exacta. Y en la escuela primaria me enseñaron que Colón descubrió America. Que la reina Isabel confió en este navegante genovés y le dio tres carabelas, la Pinta, la Niña y la Santa María. Y que Américo Vespucio gritó “¡Tierra!, ¡tierra!” Y en su honor le pusieron América a un continente.
Siempre me hizo un poco de ruido esa historia de Colón descubriendo las Indias y ocupando pacíficamente un territorio para fundar un crisol de razas. Aunque lo que me daba verdadero terror era pensar que hay padres capaces de ponerle “Américo” a su hijo. Se ve que en el secundario cambió el plan de estudios o la bibliografía o qué sé yo, y a ahí ya la historia no era tan divertida. Parece que mataron bocha de indios estos conquistadores y que tan buenitos no eran. Recuerdo a una profe de historia de segundo año enumerando los pueblos masacrados y mirándome de reojo con incomodidad. O tal vez con culpa.
Lo loco es que cuando en julio de ese año mi mamá y yo volvimos a Argentina y me tocó terminar la escuela en este país, un país americano, un país colonizado, un país víctima de varios genocidios; en la clase de Historia me seguían contando que Colón y las tres carabelas y el encuentro de culturas y el crisol de razas. Cada vez entendía menos. Después me salieron con eso de la Conquista del desierto y dije: acá está la papa, con esto mataron a los indios que quedaban y los que quedan acá son todos europeos.
Y en eso resulta que nos vamos a vivir a una avenida que adivinen cómo se llamaba: Colón. Todo encajaba con mi teoría. Si quedaran habitantes originarios en esta ciudad, a nadie se le hubiera ocurrido llamar Colón a una avenida. Cerca de casa estaba el Instituto de Culturas Aborígenes “¿Qué se estudia acá?”, pregunté. “Varias cosas, lengua quechua, mapuche, guaraní…”. Casi me explota la cabeza. Salí a la Colón gritando: “¡Pues coño!, ¿quién enseña quechua si están todos muertos?” Y justo pasa una señora de barrio La toma y me dice:
“No mija, no estamos todos muertos. Yo soy comechingona”
“¿¿¿¡¡¡¡Viva!!!!???”
Ahí me avivé que quizás no éramos todos tan europeos en mi familia y me puse a interrogar a los abuelos que me quedaban vivos en busca de algún antepasado comechingón y resulta que los que vinieron e de Europa se acuerdan hasta del nombre del barco en que vinieron, del dialecto de Sicilia y de la mar en coche. Sin embargo la ascendencia de mi abuelo criollo se pierde en la nebulosa y aunque sospecho que por ese lado debo tener algún gen americano, no hay ninguna certeza.
Perdida estaba yo en esto de encontrar una identidad americana y en eso se me ocurre viajar a Bolivia. Andaba a mil con los preparativos del viaje y me encuentro con la Ire, una mujer hermosamente sorora que me dice: “¿Leíste a Rodolfo Kush?” “No, le digo, ¿qué es eso?” “No podés viajar a Bolivia sin esto” Y me mete en el bolso un ejemplar de “América profunda” impreso en papel finito, como de biblia. “Es mi biblia”, me dijo, y desapareció como quien sabe que acaba de protagonizar un hecho importante. Así son las acuarianas.
No sé si entendí todo, no soy buena para la filosofía, pero sé que ese viaje no hubiera sido lo mismo sin esa lectura y viceversa. Asomarme a la filosofía americana me permitió correrme de la perspectiva del turista blanco que se queja porque el bondi que va a Coroico se queda varado una hora al borde de un precipicio. Me ayudó a encontrar en esa vulgar anécdota de vacaciones algunas enseñanzas que intento no olvidar: que estamos indefensos ante la naturaleza, que no podemos controlar todo, que a veces la actitud más sabia es dejarse estar y que el tiempo decida. También me permitió comprender a esa chola que me miraba con desprecio porque me veía tan blanquita, y al guía de Tiahuanaco que por nada del mundo se iba dejar sacar una foto y que te hablaba con orgullo de su lengua aymará, que ahora es obligatoria en las escuelas, pero que sus padres tuvieron que hablar a escondidas para no ser castigados.
Se me sigue atando bastante la rama cuando pienso en la tierra y los pueblos originarios, a veces pienso que no tengo por qué hablar de nada de esto si no pertenezco a uno de esos pueblos, pero escuché a un profe del Instituto de Culturas Aborígenes decir que no hace falta ser comechingón o aymará para defender y apoyar las luchas por la tierra: sólo hay que ser consciente de que todas y todos venimos de la tierra y nos nutrimos de ella. O sea, menos buscar el ancestro comechingón y más empatía y pensamiento comunitario.
También pienso que como mujeres, como americanas y como ciudadanas de un país que atravesó la experiencia del terrorismo de Estado pertenecemos a una comunidad que ha sido y es triplemente violentada. Que somos sobrevivientes de tres genocidios. Que estamos en lucha por nuestra libertad y nuestros derechos y esa lucha nos hermana con las comunidades originarias en su reclamo por algo tan básico como la tierra que habitan hace siglos, con las Madres y Abuelas de Plaza de mayo, con Milagro Sala, con las vecinas y vecinos de Juárez Celman injustamente desalojados, con la familia de Santiago Maldonado, que no era mapuche pero era ser humano y pudo comprender esa hermandad. Que cada lucha nace de una lucha anterior y es la memoria la que nos permite darle sentido al tiempo que vivimos y a la tierra que pisamos.
¡Hasta la victoria, always!

Florencia Ordóñez nació en Córdoba el 8 de marzo de 1977. Es licenciada en cursillos de nivelación y posee un doctorado en abandono de carreras universitarias. Escribe, publica libros propios y ajenos desde el sello Malasaña Ediciones, hace stand up, coordina talleres de escritura; ha incursionado en la actuación y el teatro de títeres. También se ha desempeñado en varios trabajos decentes de los que fue oportunamente despedida. Políticamente se define como feminista silvestre y anarco-peronista.

Sayi Paris Cavagnaro, nació en Mendoza en 1988, pero comenzo a crecer en Traslasierra, en un lugarcito llamado El Huaico, y de ahí siente que es. Estudió Artes Plásticas en la UNC y dibuja y baila y hace visuales acompañando músicas y cuerpas..
Hoy sigue creciendo, entre viajes y esta Córdoba que nos une, entre estxs hermanxs con lxs que crea, entre esta fuerza feminista que nos obliga a revisarnos y deconstruirnos, entre estas líneas que no paran de brotar..
Inst: @sayiyisa
Facebook: Sayi Ilustraciones y otras hierbas

Tags | , , , ,

06

Nov
2018

Sin comentarios

En Sin categoría

Por Noe Sánchez

Gente de la Tierra

En 06, Nov 2018 | Sin comentarios | En Sin categoría | Por Noe Sánchez


la tierra es de quien la trabaja

dicen unas

la tierra es de quien la habita

dicen otras

pero no

en realidad la tierra no es de nadie

nacemos jugamos maduramos morimos en la tierra

que nos da cobijo y alimento

y aguas que la surcan para beber regar hacer crecer

de la tierra se levantan los árboles

los brotes

sobre la tierra duerme el caballo y la cabra

pone sus huevos el ñandú

colorean aroman las florcitas silvestres

la tierra es un volcán de vida en erupción constante

un ramal de energía

una columna vertebral

una casa

y es también el aire que la envuelve

y las nubes que se forman al calor del agua

y las aves que la vuelan

y los astros que la alumbran

y las gentes que viven por su gracia

visión la de los pueblos que reconocen su origen

en lo que da la madre de sustento

en su fecundidad

mapuche significa gente de la tierra

no dueña de la tierra

no propietaria

sino gente de la tierra

perteneciente a la tierra

identidad indisoluble

unicidad

no hay alambrado para la consciencia

el viento atraviesa con semillas

las siembra allá

la verdad es como el viento que excede todo y no toma nada

solamente mueve

solamente muestra

tiene unas leyes infinitas

y es alegremente bella como una puesta de sol

como una brisa en noviembre

una manzana

la cordillera

la nervadura de una hoja

las rompientes de un mar

 

C.

 

Camila García Reyna

Nació el 27 abril de 1987 y es cordobesa criada en Cruz del Eje y Arroyito.
Escribe sobre todo poesía. También juega y por eso publica libros y recita y lee, y participa de puestas teatrales y musicales, y coordina talleres de escritura y tejido para adultos, y de lectura y escritura lúdica para niños. Es Licenciada en Letras Modernas y apasionada por el mate y la comida deliciosa. Es un poco solemne, una pena, pero como se lo permitetambién se divierte con eso.
En este espacio de amor habrá una porción de poesía que es una forma de aprender la paz, de reconocerse, de recordarse, de entregarse, de compartirse siendo. Un deseo de encontrarse en las hermanas, de respetarse, de estarse queriendo, de respirar lo que elegimos, confiadamente, un poco más alegres cada vez.

Federica Jachymiak

Nació en la Ciudad de Córdoba, en el invierno de 1995. Cursó la Licenciatura de Escultura en la Universidad Nacional de Córdoba. Artista visual, dibujante, ilustradora, escultora, autodidacta en animación. Realiza trabajos individuales y grupales en diversos formatos y lenguajes artísticos. Feminista, disfruta de habitar en ferias, apuesta por la autogestión. Impulsada por el amor a la libertad, la bici, viajar, el mar y el entrecruce entre las artes.
Contacto: fede.jachymiak@gmail.com
Instagram: @fedenbici

Tags | ,

19

Oct
2018

Sin comentarios

En alimentación

Por Noe Sánchez

¿A quién alimentamos cuando comemos?

En 19, Oct 2018 | Sin comentarios | En alimentación | Por Noe Sánchez


Esta pregunta me fascina. Encarna grandes verdades en sus múltiples respuestas.

La cuestión alimentaria se encuentra atravesada por tantos factores (sociales, culturales, políticos, económicos, psicológicos, emocionales, ecológicos) que termina siendo un evento multidimensional: opera en todas las áreas de nuestra vida.

Nunca estamos afuera, siempre que exista un plato de comida nos involucramos en una red inconsciente y compleja que nos envuelve. Veamos:

Llevamos un siglo comiendo alimentos envasados. Esto es un problema no solo para la salud, la familia, la comunidad y la tierra, sino también para el concepto que tenemos de cómo los alimentos nos conectan con el mundo que nos rodea.

Nuestro creciente distanciamiento de cualquier compromiso directo con los procesos mediante los cuales la materia prima de la naturaleza se transforma en platos de comida, está alterando nuestros conceptos de lo que es la alimentación.

La idea de que los alimentos están conectados con la naturaleza, el trabajo humano o la imaginación, es difícil de concebir cuando nos llegan en un paquete, totalmente procesados, cosechados de góndolas de supermercados o entregados por deliverys al paso.

Al comprar nuestros alimentos en circuitos y redes “informales” como ferias agroecológicas, productores artesanales, campesinos, emprendedores, vecinos, familiares, amigos; estamos empoderando antiguas formas de producción alimentaria, conscientes y sustentables.

Los productores que utilizan materias primas naturales, locales y hasta agroecológicas son personas que respetan el agua, la tierra, el aire, los recursos naturales como fuente. Al apoyarlos, fomentamos el comercio justo, pagando directamente a productores por su trabajo manual y acortando distancias en las cadenas de intermediarios que incrementan el valor de los alimentos.

Como consumidores, cada vez que elegimos comprar un alimento estamos “votando” por un modelo de consumo y de producción agroalimentaria. Sí depende de nosotros lo que termina ocurriendo con el monte nativo, el cambio climático, los incendios, el agua.

Por otro lado, cuando abrimos espacio en nuestras vidas para conectar con lo que comemos, cuando nos dedicamos a elegir con conciencia nuestros alimentos, a cocinarlos, a saborearlos: sanamos.

En griego, cocinero y sacerdote se dicen de la misma forma: “mageiros”; y tiene las mismas raíces etimológicas que la “magia”.  Al cocinar trabajamos con materias primas vivas, no con teclados o maquinas, sino con plantas, frutos, semillas, granos, algas, hongos, animales. Estamos trabajando con los elementos: el fuego, el agua, la tierra y el aire. Y los utilizamos para hacer alquimias.

Los alimentos naturales nos nutren a través de las fuerzas constitutivas de vida, a través de la información que las semillas absorbieron de la tierra, del agua, del cosmos y la tradujeron en una fruta, un vegetal, un cereal. Nuestras células reciben esa memoria ancestral, la abrazan y apropian para conformar nuestra fuerza vital y nutrir nuestro campo energético.

Lo que comemos se transforma en la calidad de nuestra sangre, células y tejidos; más también en nuestra  “frecuencia vibracional”: nuestras palabras, pensamientos, emocionalidad. Comer alimentos reales, cargados de vida, nos brinda energía extra para estar despiertas, atentas, activas.

Si me alimento de productos artificiales, mi organismo gasta mas energía para procesarlos que la energía que me aportan. Son anti-alimentos porque consumen mi propia vida. Mantienen las “hornallas de mi energía” a fuego corona: y así voy, sobreviviendo.

Y qué pasaría si puedo cocinar mis proyectos y sueños en una fogata de gran combustión? Si cuento con energía extra para vivir inspirada y creativa, al servicio del mundo, de mi propia vida y de las demás. Comer alimentos reales tiene mucho que ver con vivir en libertad. Lo artificial nos desconecta, nos aleja de la naturaleza, de nuestra propia verdad.

Nos invito a encontrarnos entre nosotras, intercambiar saberes, recetas, ingredientes. Volver a las cocinas, al útero de casa, encender el horno y amasar un pan. Volver al trueque, hacer huerta, compostar residuos vivos, secar semillas y regalarlas o sembrar. Llenar los platos de vida, colores, aromas, sabores. Jugar. Decorar tu mesa. Inventar un florero. Coser un mantel y servilletas con ropa reciclada. Comprar una olla de barro. Inpirarte con lo que tengas en la heladera. Equivocarte. Crear.

Sana una, sanamos todas! Te honramos Gran Madre Pachamama, dadora de alimentos y vida.

Invitada especial: Sofia Alzuarena – Lic en Nutrición MP 3199 – Naturismo, depuraciones, plantas medicinales.

Ilustración:
Sayi Paris Cavagnaro, nació en Mendoza en 1988, pero comenzo a crecer en Traslasierra, en un lugarcito llamado El Huaico, y de ahí siente que es.
Estudió Artes Plásticas en la UNC y dibuja y baila y hace visuales acompañando músicas y cuerpas..
Hoy sigue creciendo, entre viajes y esta Córdoba que nos une, entre estxs hermanxs con lxs que crea, entre esta fuerza feminista que nos obliga a revisarnos y deconstruirnos, entre estas líneas que no paran de brotar..
Inst: sayiyisa
Facebook: Sayi Ilustraciones y otras hierbas

Tags | , , ,

10

Oct
2018

Sin comentarios

En alimentación
Columna

Por Noe Sánchez

Porciones

En 10, Oct 2018 | Sin comentarios | En alimentación, Columna | Por Noe Sánchez


 

nutrir el yin de los chacras con tesito de lavanda

con prácticas de chi kung

con reposo en la tierra

la amistad con charlas de cocina

con pedaleadas de trasnoche

con matecito y canciones

alimentarse

elegir qué traer a la boca y cuándo

digerir

eliminar desechos

en sentido literal y metafórico

sentir en una la belleza

la salud del río

la flexibilidad del junco

la juntura de una rama y otra rama

el cantito alado del gorrión

el sexo libre y calmo

la manifestación del ser

comunidad

hermandad de vidas en la vida

hacer la dieta de tirarse al sol

de comer con gusto

de dejar partir

lo que ha pasado

 

C.

 

Camila García Reyna nació el 27 abril de 1987 y es cordobesa criada en Cruz del Eje y
Arroyito.
Escribe sobre todo poesía. También juega y por eso publica libros y recita y lee, y participa de
puestas teatrales y musicales, y coordina talleres de escritura y tejido para adultos, y de lectura
y escritura lúdica para niños. Es Licenciada en Letras Modernas y apasionada por el mate y la
comida deliciosa. Es un poco solemne, una pena, pero como se lo permitetambién se divierte
con eso.
En este espacio de amor habrá una porción de poesía que es una forma de aprender la paz, de
reconocerse, de recordarse, de entregarse, de compartirse siendo. Un deseo de encontrarse
en las hermanas, de respetarse, de estarse queriendo, de respirar lo que elegimos,
confiadamente, un poco más alegres cada vez.

Ilustración: Alulina
Agostina Rassetto, nacida en 1992 en San Francisco, Córdoba. Siempre sumergida en el
mundo de la artesanía y trabajo manual, dibuja por placer, emprende con muñecos de tela y
encuadernación, profesora de Artes Visuales en formación.
Córdoba Capital

Un Cuento de Terror

En 25, Sep 2018 | Sin comentarios | En Florencia O, Hasta la victoria always, Ilustradoras | Por Noe Sánchez

¿Por qué los secuestradores prosperan?
¿Por qué sonríen los diputados?
Tienen flan.
Vos no tenés flan.

(Reescritura de Vicente Luy)

En estos días anduve pensando mucho en Hansel y Gretel, ¿Conocen el cuento? Si no lo conocen, les advierto que es un cuento de terror. Una pareja de campesinos hambrientos decide abandonar a sus hijos en el bosque porque no pueden alimentarlos. Los niños encuentran una casa maravillosa hecha de pan de jengibre, chocolate y caramelos. Imagínense la alegría: después de toda esa hambre y todo ese abandono encontrar semejante cosa. Pero, ¡ay!, en la casa maravillosa vive una malvada bruja que secuestra a los dos hermanitos y les da de comer toda clase de golosinas, pues planea engordarlos para carnearlos y comérselos como si fueran cabritos. Por suerte los hermanos Grimm confiaban mucho en el ingenio y valentía de los niños y sobre todo de las niñas y hete aquí que en una hábil
maniobra la genia de Gretel empuja a la malvada bruja adentro del horno, que ya estaba listo para asar a Hansel. El final no lo cuento y es posible que haya varias versiones, pero al menos la de los hermanos Grimm termina bien.
Y es que sin un final feliz no podríamos soportar esta historia, que es una historia de hambre, de desesperación, de niños solos y familias rotas por la injusticia. Es muy probable que los hermanos Grimm se hayan basado en una historia real, pues cosas como estas y peores les sucedieron a los campesinos europeos en los comienzos del capitalismo (sobre esto no voy a ahondar, pero Silvia Federici lo explica muy bien en su libro “Calibán y la bruja”)
Lo más terrorífico de Hansel y Gretel es pensar hasta dónde pueden llegar unos niños por hambre.
Y lo más triste es que sigue sucediendo y al malvado hechicero que engaña a todo el mundo con globitos amarillos para sembrar hambre y muerte a su antojo no lo encontraron por azar dos niños desesperados. Lo votaron más de la mitad de las argentinas y argentinos mayores de 16 años.
Hace unos días nomás, en Roque Sáenz Peña, provincia de Chaco, la policía asesinó a Ismael Rodríguez, un niño de 13 años que tenía hambre. Y esto, lamentablemente, no es ningún cuento.

Ya sé, para ser una columna de humor esto es bastante deprimente. Les debo los chistes para la próxima. Y recuerden: el mejor plan para una bruja malvada asesina de niños es el horno. No lo digo yo ni ninguna feminazi, anarquista, kuka o choriplanera. Lo dicen los hermanos Grimm.
Hasta la victoria, always!

Florencia Ordóñez nació en Córdoba el 8 de marzo de 1977. Es licenciada en cursillos de nivelación y posee un doctorado en abandono de carreras universitarias. Escribe, publica libros propios y ajenos desde el sello Malasaña Ediciones, hace stand up, coordina talleres de escritura; ha incursionado en la actuación y el teatro de títeres. También se ha desempeñado en varios trabajos decentes de los que fue oportunamente despedida. Políticamente se define como feminista silvestre y anarco-peronista.

Federica Jachymiak nació en la Ciudad de Córdoba, en el invierno de 1995. Cursó la Licenciatura de Escultura en la Universidad Nacional de Córdoba. Artista visual, dibujante, ilustradora, escultora, autodidacta en animación. Realiza trabajos individuales y grupales en diversos formatos y lenguajes artísticos. Feminista, disfruta de habitar en ferias, apuesta por la autogestión. Impulsada por el amor a la libertad, la bici, viajar, el mar y el entrecruce entre las artes.
Contacto: fede.jachymiak@gmail.com
Instagram: fd.jachymiak

14

Sep
2018

Sin comentarios

En trabajo

Por Noe Sánchez

Consideraciones sobre el trabajo

En 14, Sep 2018 | Sin comentarios | En trabajo | Por Noe Sánchez

que el dinero no se saca de los árboles

y que el trabajo es esfuerzo y privilegio

aprendimos

y todas trabajamos para algo

para tener

para pagar

para partir

para guardar

para independizarnos

para estar seguras

y si no hay dinero para ser reconocidas

para destacarnos

para conseguir algo

para ayudar a alguien

para sentirnos en el mundo

mejor

peor

¿y si nos ocupáramos en sí?

¿sin expectativas?

¿sin limitaciones?

¿es posible hacer sin para qué?

¿y hacer con una y con las otras de la misma manera?

¿y deshacer por ejemplo esta idea de trabajo?

¿su costumbre del agobio?

¿su auto esclavitud?

¿podemos hacer lo que nos sale?

¿emplear el tiempo porque tenemos tiempo y nada más?

¿colaborarnos porque estamos en la vida y en la vida con otras?

¿porque tenemos un cuerpo?

¿porque elegimos oír en el amor?

que alcance y que sobre el alimento

la posibilidad de ir y de volver

la consciencia de la plenitud presente

a mitad del andar

en cualquier oficio

en cualquier lugar

en cualquier acción

el protagonismo de lo “secundario”

lo que no se ve

detrás de las mentiras que inventamos

debajo de los credos que impusimos

lo que late

respira

iguala

es

sin más

 

C.

Camila García Reyna nació el 27 abril de 1987 y es cordobesa criada en Cruz del Eje y Arroyito.

Escribe sobre todo poesía. También juega y por eso publica libros y recita y lee, y participa de puestas teatrales y musicales, y coordina talleres de escritura y tejido para adultos, y de lectura y escritura lúdica para niños. Es Licenciada en Letras Modernas y apasionada por el mate y la comida deliciosa. Es un poco solemne, una pena, pero como se lo permitetambién se divierte con eso.

En este espacio de amor habrá una porción de poesía que es una forma de aprender la paz, de reconocerse, de recordarse, de entregarse, de compartirse siendo. Un deseo de encontrarse en las hermanas, de respetarse, de estarse queriendo, de respirar lo que elegimos, confiadamente, un poco más alegres cada vez.

ilustración:
Sayi Paris Cavagnaro, nació en Mendoza en 1988, pero comenzo a crecer en Traslasierra, en un lugarcito llamado El Huaico, y de ahí siente que es.
Estudió Artes Plásticas en la UNC y dibuja y baila y hace visuales acompañando músicas y cuerpas..
Hoy sigue creciendo, entre viajes y esta Córdoba que nos une, entre estxs hermanxs con lxs que crea, entre esta fuerza feminista que nos obliga a revisarnos y deconstruirnos, entre estas líneas que no paran de brotar..
Inst: sayiyisa
Facebook: Sayi Ilustraciones y otras hierbas

10

Sep
2018

Sin comentarios

En Salud

Por Noe Sánchez

Organización Social del Cuidado

En 10, Sep 2018 | Sin comentarios | En Salud | Por Noe Sánchez

Un nuevo concepto para interiorizarnos y levantar entre todas es el de “Organización Social del Cuidado” (OSC). Por él estamos haciendo referencia a todas las actividades, relaciones y agentes que forman y hacen al cuidado. En otras palabras, a la manera en que las sociedades organizan el cuidado que permite la reproducción cotidiana de la vida de las personas.
Entendemos qué son los cuatro actores que forman el Diamante de Cuidados y cuyas interrelaciones hacen a la OSC. Estos son: las familias, el estado, el mercado y las organizaciones sociales.
Una de las reflexiones que la Economía Feminista trae a la mesa de discusión es la (in)justicia distributiva en materia de la OSC y como todo esto nos lleva a un vector que reproduce la desigualdad en desmedro de las sujetas feminizadas.
Para comprender y analizar el concepto de cuidado, utilizaremos la definición de Corina Rodriguez Enriquez (2015)¹: “La noción de cuidado refiere a las actividades indispensables para satisfacer las necesidades básicas de la existencia y reproducción de las personas, brindándoles los elementos físicos y simbólicos que les permiten vivir en sociedad. Incluye el autocuidado, el cuidado directo de otras personas, la provisión de las precondiciones en que se realiza el cuidado y la gestión del cuidado.”
Por lo tanto, el mercado, el Estado, las organizaciones sociales y las familias tienen responsabilidades y ocupan roles de gran importancia en materia de acciones de cuidado, para la vida digna. El problema radica en que en el tiempo presente, esa distribución no es equitativa y en épocas de crisis dicha mal distribución empeora. Entonces, el peso de dichas tareas – elementales para sostener la reproducción de la sociedad, y por lo tanto la producción del sistema – recae en las familias.
En el caso de la salud y todas sus componentes o servicios, reconocemos una responsabilidad distribuida entre los cuatro actores que mencionamos conforman al diamante de cuidado. Pero nos preguntamos cuánta responsabilidad realmente es asumida por cada uno de los agentes, y si cuando la asumen la llegan a ejecutar de la manera más en línea con la idea de la sostenibilidad de la vida en el centro. El negocio de la salud, la violencia obstétrica y las dificultades impuestas hacia las personas que demandan partos respetados, ponen en evidencia el mal funcionamiento de los sistemas de cuidado, el sometimiento a malos tratos que generación tras generación de mujeres terminan recibiendo, las búsquedas de contención en prácticas alter nativas, soluciones al alcance de unas pocas; y por lo tanto, la necesidad de exigir una revolución en materia de equidad de género y de clase.


¹ Corina Rodríguez Enriquez y Gabriela Marzonetto (2015) “Organización social del cuidado y desigualdad: el déficit de políticas públicas de cuidado en Argentina”. Revista Perspectivas de Políticas Públicas Año 4 Nº

 


Rochi Alonso, feminista devenida economista/para la economia de los pueblos. Origen el sur de cordoba, destino la revolución. Narradora en (de) construcción.
 
ilustración:
Sayi Paris Cavagnaro, nació en Mendoza en 1988, pero comenzo a crecer en Traslasierra, en un lugarcito llamado El Huaico, y de ahí siente que es.
Estudió Artes Plásticas en la UNC y dibuja y baila y hace visuales acompañando músicas y cuerpas..
Hoy sigue creciendo, entre viajes y esta Córdoba que nos une, entre estxs hermanxs con lxs que crea, entre esta fuerza feminista que nos obliga a revisarnos y deconstruirnos, entre estas líneas que no paran de brotar..
Inst: sayiyisa
Facebook: Sayi Ilustraciones y otras hierbas

Tags | , ,

01

Ago
2018

Sin comentarios

En Columna

Por Noe Sánchez

Lumbres

En 01, Ago 2018 | Sin comentarios | En Columna | Por Noe Sánchez

mi abuela materna tuvo cinco hijas y tres hijos

y contaba que se había ido a la iglesia a rezarle a dios para que por favor no le mandara más

mi mamá tuvo cuatro y perdió uno

las dos primeras por cesárea

y el obstetra que le decía que listo

que una más con bisturí y a otra historia

pero terca

trajo las dos que siguieron por parto normal

que es distinto del parto respetado

como escuchamos hoy

dar a luz en la casa

en un lugar seco y cómodo

o en el agua

o en la habitación de un hospital pero asistidas por doulas

atendiendo a la postura

a la naturalidad del gesto

al saber ancestral

ahora

que elegimos cerrar y abrir la puerta a la vida

que no tenemos que rogarle a dios

que estamos atentas a nuestros cuerpos

a nuestras necesidades

a nuestros gustos

elegimos respetar y respetarnos

dónde cuándo con quién cómo

traer con amor

parir en liberatd

simplificar los métodos

con menos intervenciones y más cuidados

para que alumbrar para que nacer

sean ciclar conscientes

un recibimiento y una entrega

un festejo vital de su energía

una paciencia elástica como útero

una gratitud atemporal

un bienestar en lo desconocido

una seguridad en la mudanza

esa transformación del mundo

su movimiento

salir del vientre

pujar afuera

la posibilidad

de todo

 

C.

Camila García Reyna nació el 27 abril de 1987 y es cordobesa criada en Cruz del Eje y Arroyito.
Escribe sobre todo poesía. También juega y por eso publica libros y recita y lee, y participa de puestas teatrales y musicales, y coordina talleres de escritura y tejido para adultos, y de lectura y escritura lúdica para niños. Es Licenciada en Letras Modernas y apasionada por el mate y la comida deliciosa. Es un poco solemne, una pena, pero como se lo permite
también se divierte con eso.
En este espacio de amor habrá una porción de poesía que es una forma de aprender la paz, de reconocerse, de recordarse, de entregarse, de compartirse siendo. Un deseo de encontrarse en las hermanas, de respetarse, de estarse queriendo, de respirar lo que elegimos, confiadamente, un poco más alegres cada vez.

Ilustración: federica Jachymiak 

Nació en la Ciudad de Córdoba, en el invierno de 1995. Cursó la Licenciatura de Escultura en la Universidad Nacional de Córdoba. Artista visual, dibujante, ilustradora, escultora, autodidacta en animación. Realiza trabajos individuales y grupales en diversos formatos y lenguajes artísticos. Feminista, disfruta de habitar en ferias, apuesta por la autogestión. Impulsada por el amor a la libertad, la bici, viajar, el mar y el entrecruce entre las artes.
Contacto: fede.jachymiak@gmail.com
Instagram: fd.jachymiak

01

Jul
2018

Un comentario

En Columna

Por Noe Sánchez

¿Fútbol para todas?

En 01, Jul 2018 | Un comentario | En Columna | Por Noe Sánchez

El fútbol es masculino. No. Pero en las escuelas siguen enseñando fútbol a los nenes en educación física y a las nenas vóley.

¿Es masculino el fútbol? No. Pero en las jugueterías siguen estando las pelotas del lado de los juguetes de “varón” ,  junto a los soldaditos, a los superhéroes, a los autitos, los aviones, los camiones… no del lado rosa Barbie, donde hay pinturas, bebés, disfraces, cocinitas coronitas, tacos y hasta set de limpieza. Sí. Todavía. Y si se vende es porque se compra. Así se compra. Para niñas y para varones.

¿Desde cuándo las mujeres jugamos al fútbol? No lo sé. Creo que desde siempre. A escondidas. Con hermanos varones de entre casa. Madres y tías con hijos “varones que necesitan jugar a la pelota”  y padres ausentes.

¿Desde cuándo las mujeres “nos permitimos” jugar fútbol?  Tampoco lo sé. Pero recuerdo la rareza de las caras cuando nuestra compañera Paula Mónaco Felipe dijo que habían formado un equipo de fútbol femenino por allá por el 98. Parecía cosa de “machonas”. Si todavía hablábamos de la homosexualidad como enfermedad. Si todavía no se hablaba de educación sexual ni de nada. Todos y todas debíamos ser heterosexuales y machistas sin discusión.

A mí me gusta jugar al fútbol desde chica. Pero jugué muy poco. Como muchas. No había lugar para nosotras. Ahora parece que ya no esperamos que nos hagan lugar. Lo estamos habitando sin permiso de los varones. Y aunque todavía no circulan millones de euros o dólares por pases de mujeres futbolistas hemos logrado ser “aceptadas” por algunos varones y por bastantes mujeres. No soy buena jugando fútbol, ni trabajo para serlo, no admiro a ningún jugador ni intento copiar sus tácticas. Tampoco a ninguna mujer de las que ahora se van destacando en alguna revista deportiva.

Hace poco más de tres años una vecina, compañera y amiga, Lali Monayar nos pregunta en un Encuentro por la Memoria, la Verdad y la Justicia, en el Talar de Mendiolaza, si queríamos jugar fútbol. Minutos después acordamos empezar el siguiente martes. Desde ahí y hasta hoy seguimos encontrándonos. Jugamos como yo siempre quise. Por jugar. Para juntarnos. Para divertirnos. Para cortar con la rutina. Porque se nos da la gana. Por las ganas de reírnos juntas.

Muchas somos madres, todas trabajamos. La mayoría somos profesionales. Y limpiamos nuestras casas, cocinamos, lavamos ropa, criamos lxs hijxs, de manera desigual respecto a los varones. Frecuentemente necesitamos ir a la cancha con lxs chicxs porque no hay papás que se ocupen. Pero algunas veces sí. Y eso me parce una gran victoria. No que los varones se ocupen de lxs hijxs mientras trabajamos. Que se ocupen mientras jugamos al fútbol. Sé que es una pavada. Pero simbólicamente es un gran acto de poder. Nosotras con la pelota y ellos con lxs chicxs.

Justo ahora que no logramos que dejen de matarnos, pero que sí pudimos marchar, hablar, visibilizar, concientizar, al menos en algunos sectores de la sociedad.

Justo ahora que empezamos a debatir sinceramente el derecho de las mujeres de decidir sobre nuestro cuerpo. Que esperamos legalizar el aborto al menos para que las pibas que no pudieron empoderarse puedan no morir.

Justo ahora que comenzamos a entender que la identidad sexual se construye. Que unx nace, se hace, se deshace, se rehace. Que los deportes se juegan. Que los juguetes se desean. Que los baños se usan por personas y no por mujeres heterosexuales o varones heterosexuales.

Justo ahora que intentamos tomar conciencia que ser mujer no puede ser una desventaja. Que ser mujer es un derecho. Como jugar fútbol. Como abortar legalmente. Como jugar a los autitos. Como vóley. Como tener sexo. Como decir no y ser respetada.

Justo ahora paramos la pelota. La pelota históricamente masculina. La pelota que mueve fortuna casi como la prostitución.

Justo ahora que casi podemos pensar ser madres o no. Y capaz no sentimos culpa si no lo somos.

Justo ahora que decimos a los padres de nuestros hijxs que sean eso. Padres. Y hasta a veces disfrutamos de que no nos necesiten.

Justo ahora paramos la pelota para no dejarla ir.

No la dejes ir.

 “No la dejes ir” Es el nombre de nuestro equipo de fútbol femenino amateur del Talar de Mendiolaza.

María Brogin. Madre de tres bellezas. Docente. Integrante del equipo de fútbol “No la dejes ir”. Participante del espacio de arte y política ¿Vivimos en el país del nunca más? Miembro de la comisión vecinal de barrio el Talar de Mendiolaza y de la Mesa de género de Mendiolaza entre otres.

Ilustración: Alulina
Agostina Rassetto, nacida en 1992 en San Francisco, Córdoba. Siempre sumergida en el mundo de la artesanía y trabajo manual, dibuja por placer, emprende con muñecos de tela y encuadernación, profesora de Artes Visuales en formación.
Córdoba Capital

Tags | , ,

26

Jun
2018

Un comentario

En Columna

Por Noe Sánchez

Experiencias humanas

En 26, Jun 2018 | Un comentario | En Columna | Por Noe Sánchez

no te conté la impresión que me dio acompañarte al médico
a hacerte la eco
saber las semanas
que todo estaba en orden
que eran dos
sentía miedo de lo que seguía
de lo que ibas a hacer
de la decisión tomada
tristeza
pero ahí yo
no sé por qué
haciendoté el aguante
visitandoté después a ver cómo estabas
cómo te sentías
acordandomé de la vez que pensé en hacer lo mismo
pero al final fue sólo atraso prolongado
teníamos en ese entonces parejas estables
estudiábamos en la universidad
contábamos con el dinero que nos daban en casa para comprar apuntes
no queríamos ser madres…
no sé lo que pensaba entonces
no sé lo que pienso ahora
no podía ponerle palabras
estaba ahí
sin consejos
ni justificaciones
sin preguntas
mirando que todo transcurriera sin sobresaltos
según indicaciones
que esta vez fuera mejor que la primera
adolescente
maltratada
en un hospital público
ahora sé
que lo que duele es el juicio
ajeno propio
que la vida siempre está sembrando
que lo que acaba es una posibilidad
que seguirá otro curso
tampoco te dije nunca
que agradecí que hubieras juntado la plata para las pastillas
que había una socorrista del otro lado
que estás sana
que pude acompañarte
que elegiste
lo que consideraste
bien

C.

Camila García Reyna nació el 27 abril de 1987 y es cordobesa criada en Cruz del Eje y Arroyito.
Escribe sobre todo poesía. También juega y por eso publica libros y recita y lee, y participa de puestas teatrales y musicales, y coordina talleres de escritura y tejido para adultos, y de lectura y escritura lúdica para niños. Es Licenciada en Letras Modernas y apasionada por el mate y la comida deliciosa. Es un poco solemne, una pena, pero como se lo permite
también se divierte con eso.
En este espacio de amor habrá una porción de poesía que es una forma de aprender la paz, de reconocerse, de recordarse, de entregarse, de compartirse siendo. Un deseo de encontrarse en las hermanas, de respetarse, de estarse queriendo, de respirar lo que elegimos, confiadamente, un poco más alegres cada vez.

Ilustración: Alulina
Agostina Rassetto, nacida en 1992 en San Francisco, Córdoba. Siempre sumergida en el mundo de la artesanía y trabajo manual, dibuja por placer, emprende con muñecos de tela y encuadernación, profesora de Artes Visuales en formación.
Córdoba Capital