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Hacia arriba

¡Hasta la victoria, always!

Altar

En 04, Dic 2019 | Sin comentarios | En ¡Hasta la victoria, always!, Muertxs - Muertes | Por Noe Sánchez

“Nadie pondrá asfalto ni olvido a tu mirada,
ni a tu profunda energía mujer que me heredas.”
Pamela Valdebenito Pérez

  

En el día de muertas, quise recordar a todas las asesinadas por la violencia machista. Sobre una mesa cubierta con un mantel bordado coloqué bandejas con toda clase de alimentos, botellas de vino, jarras con agua, muchas cosas dulces: calaveritas de azúcar y chocolate, zapallo en almíbar, pan dulce con fruta, sin fruta, vegano y para celíacas. Para que sus almas se repongan luego del largo viaje. En la mesa puse también flores con nombre de mujer: jazmines, margaritas, rosas, violetas, azucenas, fresias, diamelas, iris, alelíes…también claveles rojos y nomeolvides. Para que sepan que no las olvidamos. Encendí doce velas violetas, para que su luz las guíe en el camino. Colgué papel picado de colores, para que el viento mezca sus almas y sus colores las alegren. Dejé en el altar algunos objetos: piedras de cierto tamaño, un palo de amasar, tijeras de podar y otras de costura, afiladas y brillantes; una elegante pistola calibre 22 con empuñadura de nácar que perteneció a alguna bisabuela, según dicen. Porque en el inframundo también es preciso defenderse. Luego empecé a juntar portarretratos: uno ovalado y metálico, otro rectangular de madera, grandes, chiquitos, antiguos y modernos. Pero no alcanzaron. No hay portarretrato y no hay foto y no hay memoria individual que pueda recordar los nombres de todas, los rostros de todas, sus sonrisas, sus miradas. Porque cada treinta horas una mujer, cada treinta horas una travesti, cada treinta horas una torta, cada treinta horas una niña. Cada treinta horas una que salió sola, que usaba el vestido corto, que no se la vio venir, que se metió en una calle oscura, que tenía al enemigo en su casa, que se atrevió a desobedecer. Cada treinta horas una y otra y otra más mientras corto el pan dulce y otra más mientras pongo las flores en agua y así no hay altar ni memoria que alcancen.


Entonces recordé que la memoria es colectiva. Que la mujer que no es recordada en este altar, lo será en aquel o en aquel otro. Que todas mis tus nuestras muertas piden justicia y respeto. Justicia y respeto por las muertas, las vivas, las sobrevivientes en cada calle de esta ciudad y de este país y
de este mundo. Que cada noviembre se encienden los altares y se marcha por las calles y se pintan las paredes para repetir como una oración:


Se va a caer
Lo tiramos
Ni una menos
Se va a caer
Lo tiramos
Ni una menos
Se va a caer
Lo tiramos
Ni una menos
Hasta la victoria
Siempre.

Florencia Ordóñez nació en Córdoba el 8 de marzo de 1977. Es licenciada en cursillos de nivelación y posee un doctorado en abandono de carreras universitarias. Escribe, publica libros propios y ajenos desde el sello Malasaña Ediciones, hace stand up, coordina talleres de escritura; ha incursionado en la actuación y el teatro de títeres. También se ha desempeñado en varios trabajos decentes de los que fue oportunamente despedida. Políticamente se define como feminista silvestre y anarco-peronista.

 

Federica Jachymiak Cordobesa, artista visual, dibujante, ilustradora, escultora, autodidacta en animación. Realiza trabajos individuales y grupales en diversos formatos y lenguajes artísticos. Feminista, disfruta de habitar en ferias. El impulso es el amor por la autogestión, la bici y el entrecruce entre las artes.

Contacto: fede.jachymiak@gmail.com

Instagram: fedenbici

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