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14

Mar
2018

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Por Noe Sánchez

7 años, nuevo ciclo.

En 14, Mar 2018 | Sin comentarios | En Novedades, Sin categoría | Por Noe Sánchez

Esta es la carta que escribo antes de que acabe el 13 de marzo de 2018. La escribo para mi y para mis compañeras. La escribo para las compañeras que tendré en el futuro.

El 13 de marzo de 2011 yo tenía un montón de cosas en la cabeza. Los preparativos para la feria, todo lo que no alcancé a hacer, llegar más o menos a tiempo… Estábamos en la organización, como parte de “El Enriedo Córdoba”, no tenía que hacerme cargo solo de mi puesto: había que colaborar con todo, invitar a las personas vecinas, llevar esto y aquello, presentarnos al micrófono y abrir el “escenario”. Nuestra experiencia en organizar eventos era nula, asi que íbamos y veníamos como hormiguitas resolviendo cosas.

Yo saqué las toallitas que habíamos hecho con mi compañero y las puse sobre un banco de la plaza. Eran unos colores super fuertes. Mucho después aprendería que aunque las enjuagara cien veces iban a seguir desprendiendo anilinas, y todavía más tarde hacer lugar a la sugerencia de Flavia de usar tintes naturales.
Esa tarde vendimos los primeros kits en los paquetes de harina de 1 kilo que usábamos poniéndolos del revés. Y se enteraron de la existencia de Flor de Luna como mucho unas 5 personas.

No tengo imágenes de la primera feria. Ésta fue otra de las primeras en San Vicente.

Tengo recuerdos difusos de las dos ferias que hicimos en esa plaza de barrio en Córdoba, necesito a mis compañeras para distinguirlas. La que me vuelve nítida es la sensación de hermosura. “El día que se abrió un portal”, como describía Gise la primera feria feminista en Jujuy hace algunos meses, en aquél momento también, algo de eso pasaba.

Yo no podía imaginar ese día que Flor de Luna se iba a convertir en algo tan hermoso y tan importante para la vida de tantas personas unos años después. En aquel momento desde afuera quizás no parecía nada, una “jipeada”, una fantasía de jovencitas ecologistas. Ya iba a conseguir seguramente yo un trabajo en serio con mi flamante título de Licenciada.

También me acuerdo de mi convicción. Con el planeta siempre a punto de quebrarse, yo intuía que si existía un futuro debía ser de cuidado.

Flor de Luna no nació soñándose exitosa en términos capitalistas. Solamente quiso ser un aporte, orgulloso y diminuto, a la construcción de un mundo con esperanza de vida. Una opción de amor a una misma, a las demás y a la Tierra, en un solo acto de resistencia.

Ahora se cumplen 7 años de este camino. En Antroposofía, cada 7 años se cierra un ciclo de maduración. Yo siento que estoy en ese inicio de algo nuevo en lo que quizás cueste creer: esta organización sin fines de lucro que nombramos Gestando Sororidad y apenas está saliendo a la luz. Puede parecer una fantasía bienintencionada, me recuerda a la expresión que a veces tenía la gente cuando yo respondía sobre las toallitas: Sí, se lavan.

Es que Flor de Luna nunca tuvo fines de lucro tecnicamente hablando, y este proyecto sólo es fruto de su madurez. Todo lo que aprendimos estará puesto sobre la mesa, como pusimos aquellas primeras toallitas en ese banco de plaza, ahora sé que entonces también poníamos ahí nuestros corazones, y que eso tuvo una fuerza bárbara.

Sonrío de imaginar lo que puede pasar ahora, que somos tantas.

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